Por María Victoria Zapata B.
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*Un módulo con diez zagueros no merecía más que la derrota y eso fue lo que obtuvo.
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Un cabezazo de Juan Fernando Caicedo, cuando agonizaba el partido, reivindicó el fútbol del DIM, premió la búsqueda constante del arco de Ramos y materializó la ambición roja, Y castigó, por otro lado, la cicatería, la mezquindad y la comedia en dos actos en que el Deportivo Pasto convirtió el juego de la séptima fecha en el Atanasio Girardot.
Aunque le faltaron ideas en su medio campo y consistencia en su accionar por los costados, a Independiente Medellín le sobraron agallas y sudor durante los 90 minutos de juego, le sobraron amor propio y sacrificio y, fundamentalmente, le sobró perseverancia. Esas fueron las características sobresalientes de un DIM asfixiado por el esquema visitante, nublado en creación y excedido en pases hacia atrás, transporte de balón y pelotazos sin destinatario.
Dueño del balón pero sin claridad en el ataque y “sometido” por la defensa nariñense, el técnico Leonel Álvarez ordenó las sustituciones en el período complementario. Ingresó al recientemente incorporado John Freddy Pajoy, al minuto 52, como relevo de Luis Carlos Arias; a Brayan Agulo, al 63, en reemplazo de Carlos Valencia y al juvenil Diego Erazo, al 78, por Cristian Marrugo. Con la modificación en el módulo táctico, tres jugadores en el fondo, un medio capo superpoblado, y un Medellín que nunca se resignó con el 0-0, un pase certero del mejor jugador de la cancha, del líder indiscutido del DIM, Daniel Torres, dio lugar al cabezazo de Juan Fernando Caicedo para la única anotación del partido, suficiente para la victoria y la obtención de los tres puntos en disputa.
El cuadro visitante, por su parte, empezó el partido con una doble línea de cuatro que posteriormente transformó en doble de cinco, para terminar con sus diez jugadores de campo oficiando como zagueros. Pero, en verdad, no jugó el Deportivo Pasto en Medellín. El onceno nariñense vino a lo contrario: a no dejar jugar. Ante la imposibilidad de contrarrestar la ofensiva roja con su esquema ultradefensivo, el equipo volcánico recurrió a las mañas, a la pérdida deliberada de tiempo, a la simulación de faltas, al teatro en su máxima expresión y confundió, de una manera vergonzosa, la gramilla del Atanasio Girardot con una carpa de circo. Una burla a los 25. 398 hinchas apostados en las graderías del máximo escenario deportivo de la ciudad.
La permisividad del árbitro atlanticense Leevan Suárez, un árbitro pusilánime, pasivo y de pésima gestión anoche, contribuyó de manera notable al indecoroso espectáculo ofrecido por el cuadro que orienta Guillermo “el teacher” Berrío.
Conclusiones
No jugó un buen partido el Deportivo Independiente Medellín. Le faltaron dinámica, manejo del esférico y sorpresa. Sin embargo, lo que le faltó en fútbol le sobró en determinación y coraje. Triunfó a punta de corazón.
Sigue mostrando el cuadro rojo que es un equipo en formación, con dificultades en el manejo del esférico, con picos altos y picos bajos, con jugadores con un rendimiento óptimo y con otros a quienes aun les falta ritmo de competencia. En el primer grupo se destaca Daniel Torres quien es, de lejos, el mejor jugador del DIM. Técnica, capacidad, compromiso y liderazgo hacen del capitán rojo un jugador que, partido a partido, marca diferencia. Sobresalen, igualmente, el otro volante de recuperación, Didier Moreno, el lateral Frank Fabra y el zaguero Jorge Arias quien ha sorprendido gratamente en el actual torneo. En el segundo encontramos a Luis Carlos Arias y a Cristian Marrugo quienes, estoy segura, nos brindarán muchas satisfacciones una vez retomen su nivel.
Tercer gol de Juan Fernando Caicedo, un luchador, un guerrero y un delantero que, definitivamente, reclama un verdadero socio en zona de ataque ¿Será, éste, John Freddy Pajoy?
No obstante las dificultades, ganó con justicia el DIM. La ambición derrotó a la avaricia y el mezquino juego del Deportivo Pasto no obtuvo rédito alguno en el Atanasio Girardot. Un módulo con diez zagueros no merecía más que la derrota y eso fue lo que obtuvo. ¡Qué vergüenza el fútbol ultradefensivo y mañoso, que irrespeto el fútbol (???) simulador y fingido…!!!
[María Victoria Zapata B.]





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