
Por: Wbeimar Muñoz Ceballos

Tolima llegó con peligro dos veces al área en 90’ y se llevó un buen lingote del Atanasio Girardot, ante 25.743 espectadores. En apenas ocho minutos entró a la mina. Pared entre Aquino y CLÉIDER ALZATE, quien cayendo entre los centrales Mosquera y Arias, situó la pizarra 1-0. Por allá a los 57’ hizo otra aparición con un bombazo de Vargas, que sacó la defensa roja de la raya…y pare de contar.
Con el marcador a su favor la gente de Gamero, se dedicó básicamente a defender la portería. La idea era no encajar un gol y para eso armó un comité de recepción de nueve jugadores que estrecharon los espacios ; buscar el robo y la contra, que pocas veces armó bien ; pérdida de tiempo en los saques del arquero Delgado y estorbo a los cobros de tiros libres del local, para desestabilizarlo mentalmente. Quiso vivir de la renta de su tanto, lo que en muchos pasajes se reflejó en un DIM ansioso y poco profundo, a pesar de tener más posesión del balón.
Tolima con base en el anticipo, evitó en el primer tiempo la llegada clara de los rojos, limitados a dos disparos : uno de Mao y otro de Goma. Marrugo no jugó entre las líneas enemigas, porque estaban muy cosidas. Mao arrancó desde muy lejos, Ibargüen no tuvo muchos contactos con el balón, Elacio no progresó por el flanco derecho, ni remató bien y Valencia confundió los pases al área, con centros al hormiguero. Un panorama angustiante para la tribuna.
La primera media hora del segundo tiempo, fué de intrascendencia para el ataque anfitrión, con mucho transporte de la pelota. Pese a adelantar la línea defensiva hasta el ombligo de la cancha, siguió sin abrir espacios de remate. Entró Cabezas (59’) quedando con dos volantes como referencia, unos metros arriba : Goma y Marrugo. Después ingresaron Burbano y Cortés, como reemplazos de Goma y Mao.. Tolima estaba cerrado atrás y los locales arriesgaron más, pero sin romper la red defensiva del adversario.
Se fue expulsando O’Bryan a 18’del final y ahí cambió el panorama a favor del rojo, puesto que aparecieron los remates lejanos de Cabezas, Arias, Marrugo y Burbano que hicieron lucir a Delgado.
El rojo hizo más ancho el campo y siguió insistiendo con la paciencia del Santo Job. Y aunque Tolima con su bloque hacía borroso el arco visitante, entre Marrugo y Caicedo se inventaron una joya labrada en el espacio reducido para el gol de MAURICIO CORTÉS, antes del último pitazo (minuto 92’). Solo cuando apareció el talento, se pudo celebrar.
Una forma de premiar al que más hizo por la ofensiva y especie de castigo a la especulación rival.
Satisfacción agónica, con muchas reflexiones. Sigue faltando un goleador-goleador en el DIM. A la defensa, que sigue recibiendo goles, le faltan orden y jerarquía. Mao rinde más como revulsivo en los segundos tiempos, que cuando es inicialista. Y sobre todo el hincha sigue arriesgando a ganarse una hernia, con tanto sufrimiento. El fútbol de fluidez , por hoy, se ausentó.
El empate en casa sirvió más como consuelo, que como conquista.
No les parece ???
—





Haz un comentario