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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

Todavía es difícil asimilar lo ocurrido anoche, en el estadio Atanasio Girardot, en el juego Deportivo Independiente Medellín 1- Unión Magdalena 1.
Porque el golazo desde fuera del área, del centrocampista uruguayo Eric Krame, al minuto 22, sorprendió a todos, incluso al debutante arquero del DIM, el también charrúa, Washington Aguerre.
Fue un gol totalmente inesperado para un marcador igualmente insospechado a esa altura del partido. Un 1-0 que favorecía a un onceno que, con su avaro módulo 5-4-1, no vino más que a defenderse.
Y mientras más se cerraba el cuadro visitante en zona propia, más buscaba el DIM la paridad, más malograba sus opciones de gol, bien por yerros en definición, bien por falta de tranquilidad, y más relevancia adquiría el cancerbero Eduar Esteban.
No ahorró esfuerzo, sudor ni búsqueda del gol el Equipo del Pueblo. Sin embargo, las acciones de Sandoval, Chaverra, Ménder, Berrío, Moreno, Fydriszewski, León y Londoño, entre otros dieron cuenta de un insólito festival del desperdicio por parte del DIM, durante la totalidad del partido.
Tampoco se quedó estático el director técnico rojo, Alejandro Restrepo, que para el segundo tiempo hizo acopio de otras alternativas de juego, entre ellas el ingreso de Brayan León y Julián Ángulo, al minuto 60, en relevo de Berrío y García.
Con ambos jugadores en el gramado, el DIM ganó en velocidad y profundidad, modificó el esquema a un 4-3-3, dejó a Sandoval, el Polaco y León, como delanteros y arreció en la búsqueda del gol.
Anotación que llegó finalmente por la vía del penal, al minuto 69, ejecutado por el excelso cobrador del DIM, Leyser Chaverra, con su habitual dosis de precisión. Con el 1-1 se intensificó el ataque rojo, pero también se incrementó el despilfarro visto ayer en el arco visitante. La clarísima opción malograda por Daniel Londoño al minuto 90+5, fue la última y más sorprendente de ellas.
Comienzo atípico.
En 4 fechas jugadas, Independiente Medellín ha sido objeto de situaciones bastante inusuales: En Valledupar, ante Alianza F.C. y en un escenario no apto para la práctica del fútbol, un monumental yerro rojo y un magro empate que le restó 2 puntos.
El domingo inmediatamente anterior, en el Polideportivo de Envigado, con dos jugadores menos, por expulsión, y una oda al esfuerzo y el coraje para una victoria de enorme valor.
Ayer, ante un Unión Magdalena que se constituyó en la antítesis del fútbol atacante, un gol impensado, se observó un DIM que ya empieza a consolidar un fútbol articulado pero que careció de serenidad y pecó de forma recurrente en definición.
Y también anoche no solo se perdieron dos puntos vitales para las aspiraciones rojas en el presente campeonato, sino a uno de sus estelares refuerzos, Kevin Mantilla, quien sufrió ruptura de ligamento en rodilla derecha, lesión ya confirmada por el departamento médico del DIM.
Conclusión.
El 1-1, ante Unión Magdalena nos dejó dos puntos menos y dos preocupaciones más. En condición de local es imperativo sumar de a tres. Los recurrentes fallos en definición no dejan de inquietar, lo mismo que la lesión del zaguero central Kevin Mantilla, similar a las sufridas por los también zagueros centrales Fainer Torrijano y Joaquín Varela.
Y ese mismo 1-1, un marcador mentiroso por lo visto en el terreno de juego, nos mostró un DIM mas colectivo, más profundo, más incisivo y más comprometido emocionalmente. Necesita mejorar en definición y en tranquilidad.
El fin de semana le espera al DIM un partido durísimo en El Campín, ante Millonarios. Ojalá para entonces veamos más efectividad en el ataque rojo, más sosiego en la última jugada y, por que no decirlo, menos lesiones de nuestros jugadores. En cuanto al fútbol, hay mejoría, hay trabajo, hay entrega, y se observa un DIM más compacto y ordenado. Confiemos en que de ahora en adelante los resultados sean compatibles con ello y no llenos de contrastes, injustos si quiere, como el de anoche, ante Unión Magdalena.
[María Victoria Zapata B.]






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