
===
Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

*El resultado lógico de un partido sin sorpresa y de un DIM sin fútbol, ni actitud.
==
El mismo DIM sin fútbol ni ambición, los mismos jugadores sin alma ni motivación y otro técnico, pero en la misma línea pusilánime y conformista de González. Ah, y otro gol en contra sobre el final.
El único cambio que se vio en el equipo fue fugaz, como todo lo escasamente bueno que ha mostrado Independiente Medellín en esta temporada. Los primeros 15 minutos de juego, que nos regalaron fútbol con ideas, ofensivo, articulado y efectivo y con Andrés Ricaurte como creativo y autor del gol de taquito que abrió el marcador al minuto 9.
Pasado el primer cuarto de hora, el ataque rojo se desdibujó hasta que un certero cabezazo de Dayro Moreno, al minuto 40, puso el 1-1. Se “ sacudió el DIM rápidamente y después de un tiro de esquina ejecutado por el ayer capitán Andrés Ricaurte, con otro cabezazo, en esta ocasión del zaguero John Palacios al minuto 44, desniveló nuevamente la balanza para el 2-1 parcial a favor de Independiente Medellín.
El período complementario fue la repetición de esta película tantas veces vista por la hinchada roja en los últimos meses. Volvimos a ver un DIM replegado, acobardado y defensor de la exigua diferencia de un gol, reventado en su estado físico, desprovisto de motivaciones y aspiraciones y, como era de esperar, castigado en su avaricia, al minuto 90+3, con un gol del zaguero Jorge Cardona, para un 2-2 lapidario.
Más de lo mismo.
No deja de preocupar la debilidad mental que exhibe el colectivo rojo en el campo de juego, su carencia de jerarquía y de aspiraciones. El ejemplo más claro lo constituyó la humillante presentación en la final 2022-2 ante el Deportivo Pereira, que dejó una profunda herida en la afición, justamente por la falta de coraje, amor propio y dignidad con que el DIM encaró los dos juegos trascendentales ante el cuadro matecaña.
En el caso del DIM 2023, el equipo reincidió en su falta de actitud, no obstante la vinculación de un buen número de jugadores que contaron con la aprobación del cuerpo técnico. A lo anterior contribuyeron, además, las severas deficiencias tácticas, estratégicas y deportivas, que se resumen en una pobreza mental idéntica a la pobreza futbolística en el DIM. Lo que vimos ayer ante el Once Caldas fue la ratificación de una problemática que, infortunadamente, se observa en el DIM desde tiempo atrás.
Personalmente, creo que la suerte del DIM quedó echada con su fútbol cicatero y su indolencia manifiesta, y no solo anoche sino en el transcurso del campeonato. Así haya algún porcentaje mínimo de esperanza en los dos partidos que restan con Deportivo Pasto y Unión Magdalena, ambos en el Atanasio Girardot, el rival más fuerte a vencer por el DIM son sus propias incapacidades, especialmente las anímicas, y los obstáculos que el mismo equipo se pone fecha a fecha, empezando por ese absurdo y contraproducente módulo defensivo después de un gol a favor, sistema mezquino que tantos puntos y partidos han costado en el último año.
Ante el cuadro manizaleño había que darlo todo, Fútbol y ganas por partes iguales, voluntad, alma, corazón y goles que reivindicaran al DIM y a su hinchada. Lo de ayer, infortunadamente, fue más de lo mismo. El fútbol y las ganas no superaron el primer cuarto de hora, cedieron ante el apocamiento y el conformismo y, como era de esperar, el gol de último minuto selló un empate con sabor a derrota y también a eliminación y a decepción. El 2-2 ante Once Caldas, fue el resultado lógico de un partido sin sorpresa y de un DIM sin fútbol, ni actitud.
[María Victoria Zapata B.]





Haz un comentario