DIM 2026: Un barco a la deriva.

Con doblete de Dereck Moncada, el equipo capitalino ganó 1-2; y Medellín sigue sin conocer la victoria. Foto @GolCaracol.

Otra derrota del Deportivo Independiente Medellín, 1-2 ante Internacional de Bogotá, anoche, en el estadio Atanasio Girardot,  con un cuadro rojo mental, emocional  y deportivamente endeble, un cuerpo técnico errático y desprovisto de brújula, y  unas graderías semivacías y en las que la alegría y el apoyo fueron reemplazados por tensión y hostilidad.

Y fue una derrota con el  amargo sabor de muchas carencias-ausencias: la del fútbol, la de la capacidad de generar ideas y juego, la de impedir y anotar goles, la de la estructura táctica, la de la confianza entre jugadores que lucieron atropellados y desesperados, la de la serenidad ante situaciones y/o en momentos decisivos, la de liderazgos tanto en el gramado como en zona técnica, la de la empatía entre equipo y afición y, la peor de todas, la de la credibilidad, esa misma que tiene fundamento en un trabajo serio y coherente, que en el DIM no se observa desde hace  8 años en sus oficinas ni, ahora, en su trabajo técnico.

Una  afición que ya no soporta más el peso de tanta humillación , de tanto golpe, de tanto fracaso. Que a cuenta de las heridas aun abiertas de las recientes e ignominiosas finales racionalizó, uno a uno,  los desatinos de una dirigencia que, con incuestionables hechos y erróneas  políticas administrativas, nos ha demostrado  que su  afinidad afectiva  con el Equipo del  Pueblo es tan falaz como los procesos de los que tanto se jacta. Que sus aspiraciones no tienen como eje el posicionamiento y jerarquización del equipo, por cuanto éstas  son únicamente de tipo económico y personal.

Por ello anoche, ante Internacional de Bogotá, la hinchada roja volvió  a expresar su inconformismo y descontento con unas tribunas semivacías. Una asistencia de 9.731 aficionados, similar a la del partido en condición de local, ante Deportes Tolima que fue de 9.152 hinchas.  Una asistencia tan pobre como el fútbol del DIM  y una  lectura que no se  puede pasar por alto por cuanto las elocuentes cifras hablan de  hinchada a la que despojaron de su fe, de  su alegría, de  sus sueños, de todo. Una hinchada que ya no tiene ninguna razón para creer ni esperar. Una hinchada a la que volvieron a desterrar del estadio.

Y en la deprimente presentación del DIM con  el consecuente revés en el resultado, 1-2 ante Internacional de Bogotá,  que deja nuevamente en entredicho la autonomía de los directores técnicos que llegan al Deportivo Independiente Medellín. ¿Tienen,ellos, voz y voto en la vinculación de jugadores, en la renovación de contratos y en  la escogencia de oncenos titulares, entre otros? ¿Hay imposición de jugadores?  Está claro que el desgaste del  orientador Alejandro es total y su distanciamiento con la hinchada, abismal.

Con un rendimiento  colectivo de 13.3% en 5 fechas del presente campeonato, un fútbol inexistente  y una vergonzosa ubicación en la tabla de posiciones, no  será de extrañar que,  al igual que la mayoría de sus antecesores, Restrepo se constituirá en el chivo expiatorio  de una política dirigencial que  desvió por completo el ideal institucional desde la conquista de la sexta estrella, en junio de 2016,   contrata jugadores genéricos  sin nivel ni fundamentación,   que antepone la construcción de canchas de entrenamiento a la conformación de una nómina  cualificada y competitiva, que confunde la sagrada camiseta roja con una valla ambulante,  que  irrespeta el acervo afectivo y patrimonial del Equipo del Pueblo y que  burla  y golpea al  seguidor poderoso una y otra vez.

Para algunos hinchas, que desde tiempo atrás hemos llamado la atención respecto de las políticas  administrativas,  la situación actual  por la que atraviesa el DIM no es una crisis momentánea, tampoco el punto bajo del vaivén al que  están sujetos los procesos deportivos. Lo que hoy  ocurre es la sumatoria de disparates, de unos “objetivos institucionales” que desdeñan títulos,  proyección y posicionamiento del DIM y la inversión en jugadores. Así mismo,  de la  presencia  de directivos – y también un alto porcentaje de jugadores- sin  sentido de pertenencia ni afinidad con el cuadro rojo y su afición. Es el resultado de una interminable lista de exabruptos.

Como periodista, como columnista y como hincha, he sido reiterativa en que el problema del DIM  está en su cabeza, posición en la que me reafirmo no obstante  la confusión crónica y el desgaste del técnico Alejandro Restrepo, con el agregado del bajísimo nivel de muchos de los integrantes del plantel. El Deportivo Independiente Medellín de la era Raul Giraldo es, desde la consecución de su sexta estrella, un equipo  pobre en mentalidad, pobre en aspiraciones, pobre en objetivos y  pobre en arraigo afectivo tanto  en dirigentes  como en jugadores.

Por todos los motivos arriba expuestos, no sorprendieron anoche la soledad en las tribunas del Atanasio Girardot,  el mal fútbol ni el nuevo revés del  DIM en Liga. Porque ya lo hemos visto, nuestro amado  DIM  es actualmente un barco a la deriva. Es un DIM que carece de bitácora, de brújula y  de guías,  un DIM sin espíritu ni fe en sí mismo, un DIM que  solamente nos duele a nosotros, sus hinchas, así nos hayan  proscrito.

 ¡¡¡ Y cómo nos duele en este momento…!!!

María Victoria Zapata B.

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