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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

Un segundo tiempo lleno de fútbol individual y colectivo, tres goles para el triunfo y la clasificación “adelantada”, y un DIM que, como ya lo incorporó su ADN, ante Fortaleza también tuvo que hacerle frente a un marcador adverso. Ayer, casi desde el comienzo mismo del compromiso debido al gol del centrocampista Andrés Arroyo, anotado cuando apenas transcurrían 2 minutos de juego.
La desconcentración con la que el DIM salta a la cancha, también habitual en sus últimos partidos, más las severas deficiencias de la zaga , evidenciadas desde el inicio del campeonato, se hicieron igualmente notorias en el primer tiempo del partido ante Fortaleza. No obstante lo anterior, independiente Medellín igualó la pizarra al minuto 24, en acción colectiva de Loboa, León y, finalmente, el polaco, autor del gol. El 1-1 persistió hasta la conclusión del mismo.
El despliegue ofensivo del cuadro rojo, la excelencia en el trabajo de la dupla León-Fydriszewki, el aporte de Jarlan Barrera y Halam Loboa en mitad de campo y, en general, el fútbol asociado, solidario y contundente que identifican al DIM 2025-2, se manifestaron con fuerza en el período complementario y se materializaron con los goles de Brayan León y Francisco Chaverra en los minutos 55 y 63, respectivamente. Por su parte Fortaleza, de gran trabajo en el primer tiempo, fue superado ampliamente por el DIM en el segundo.
Después del 3-1
No nos quedan dudas que este es un marcador contundente para una remontada que se suma a las anteriores ante Deportes Tolima, Santa Fe (en Copa Colombia) y Once Caldas, esta última con goleada incluida, el lunes inmediatamente anterior. Un DIM luchador, aguerrido, colectivo y que señala, además, un efectivo trabajo mental para hacerle frente a situaciones desfavorables como la descrita.
Es también un resultado que consolida la brillante gestión de un ataque definido por Brayan León, de una sorprendente mejoría en sus últimos juegos, y Francisco Fydriszewki, un batallador incansable y goleador del DIM en el presente campeonato, con 8 tantos.
El 3-1 con el que terminó el partido y, de manera especial, el juego que exhibió el DIM en el período complementario, ratifican igualmente una estructura de juego que neutraliza con acierto las carencias defensivas y estimula la búsqueda constante del gol.
Y es la expresión de un fútbol que llena por igual gramilla, tribuna, mente y corazón. Un fútbol que sincroniza ataque, pundonor, combatividad, transpiración y gol. Y tanto en las remontadas que le antecedieron, como en el segundo tiempo de anoche, ante Fortaleza, el DIM nos deleitó jugando fútbol del bueno.
[María Victoria Zapata B.]





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