Capsulas de Carreño

DIM 4-  Cúcuta 1: Para recordar  que es una victoria. Por María Victoria Zapata B.

 

Por María Victoria Zapata B.

 

*Este triunfo me alegra  por los  supervivientes jugadores rojos. Ninguno de ellos son responsables del caos  que es hoy  por hoy el DIM.

Ya habíamos olvidado lo que era ganar. También lo que era golear. Y las anotaciones de Bayron Garcés, al minuto 62, de  Israel Escalante, al 71, de Carlos Monges, al 75,  y Juan Manuel  Cuesta, al 84,  se encargaron de recordárnoslo.

Con este holgado triunfo ante  el Cúcuta Deportivo se inició una  nueva  era del técnico Javier Álvarez en el banco rojo,  llena de incertidumbre  por los vacíos institucionales y de nómina y también por el clamor incesante de un hinchada  que pide a gritos una restructuración  dirigencial desde su cúpula.

 

20 minutos para el cambio

Muy pobres los 45 primeros minutos en el Atanasio Girardot. Un partido lento, aburridor, sin acciones colectivas y sin jugadas que rompieran la monotonía de un fútbol improductivo, no obstante los intentos de juego por las bandas en el local y del contragolpe en el visitante.

Y fue este último, el que a pesar de unas deficiencias tanto o más severas que las del DIM, lo sorprendió y abrió el marcador,  al minuto 27, con anotación del atacante Jefferson Solano. Sin  reacción alguna, el DIM se vio muy mal en  el terreno de juego en ese periodo inicial.

Los  relevos de Mauricio Cortés por Edwin Mosquera en los minutos finales de período inicial  y de José Estupiñán por  Juan Manuel Cuesta, al minuto 51,  le permitieron agruparse al DIM y  mejorar su comportamiento ofensivo. La expulsión del   volante  Jean Pineda en la reanudación del juego, rompió el módulo táctico del Cúcuta, le obligó a replegarse y dejar espacios,  y le abrió al DIM la compuerta que necesitaba en ataque. En poco más de veinte minutos el DIM empató, remontó y goleó.

 

La actitud se hizo presente

Para destacar,  la disposición anímica con la que los jugadores rojos encararon el período complementario. Pura labor de camerino, que  se percibió desde el reingreso al gramado del Atanasio Girardot. Los jugadores  pusieron alma y transpiración de una manera notoria y efectiva. Lo vimos los hinchas y lo celebraron ellos con sus anotaciones. Por eso, en momentos tan difíciles como el actual, los goles de Garcés, Escalante, Monges y Cuesta fueron un bálsamo para ellos, para el “debutante” cuerpo técnico y  también para nosotros, los hinchas.

Y al margen de los cuatro goles, de la alegría del nuevo cuerpo  técnico, que ayer acertó en las sustituciones, especialmente la de Cortes por Mosquera, y en la lectura del partido,  de las primeras celebraciones de algunos jugadores  y de la encomiable actitud del colectivo rojo en el segundo tiempo,  llamó la atención la reacción del delantero paraguayo Carlos Monges en la celebración de su gol. Fustigado y vapuleado en redes por su bajo rendimiento  en las escasas ocasiones en había ingresado al terreno de juego, ante Cúcuta Deportivo jugó con sobriedad, aportó y  anotó el  tercer gol del DIM,  conmovió con sus lágrimas y fue protagonista del momento más emotivo y humano del partido.

 

El problema sigue ahí

Anoche vimos un buen segundo tiempo, un buen desempeño de los juveniles,  anotaciones con sello  juvenil, paraguayo y argentino y cuatro goles que por Liga  no se marcaban desde el 19 de septiembre  del año inmediatamente anterior, en el partido Envigado 2 – DIM 4, en undécima fecha de Liga Águila II.

No podemos perder de vista, sin embargo, la grave problemática por la que atraviesa el DIM.  Ni ese marcador holgado e inesperado la puede ocultar o disfrazar. Las limitaciones en la nómina son  evidentes, lo mismo que la fragilidad del equipo en todas sus líneas. Cualquier triunfo en el  actual torneo le ayudará a Independiente Medellín a sumar puntos,  y a los jugadores, especialmente los juveniles, a ganar en motivación, soltura  y experiencia.

En ese orden de ideas,  mi posición frente al mayor accionista Raul Giraldo y la dirigencia del DIM,   ampliamente conocida por la comunidad de Cápsulas, permanece inalterable.

Del debutante cuerpo técnico, que encabezan Javier Álvarez y Humberto “el Beto” Sierra, considero que les espera una durísima labor. Recibieron un equipo desmembrado, reducido a su mínima expresión y golpeado anímicamente… En cualquier momento  lo pueden diezmar todavía más… Por ello, milagros no les podemos exigir, procesos y resultados tampoco. Los  procesos  en el Deportivo Independiente Medellín son puras quimeras, ya lo hemos comprobado hasta la saciedad.  Y con la  demostrada voracidad  dirigencial para la transferencia de jugadores en este 2020, no  me extrañaría  para nada que a estas horas ya estuvieran  en la afanosa  búsqueda de equipo para Edwin Mosquera, Juan Manuel Cuesta o Yesid Díaz.

Finalmente, este triunfo me alegra  por los  supervivientes jugadores rojos. Ninguno de ellos- juveniles, veteranos, colombianos o extranjeros, nuevos o antiguos -, son responsables del caos  que es hoy  por hoy el DIM.  Al igual que  nosotros, ellos también han sido sacudidos por los repetidos y nocivos golpes de esta nefasta administración. A nosotros nos arrebataron la ilusión.  Ojalá ellos puedan recuperar sus ganas y todo su  espíritu.

Nada más que agregar.

[María Victoria Zapata B.]

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