Capsulas de Carreño

DIM ante Cali, otra vez con  el fútbol amordazado.

CALI. Juan Camilo Angulo en el rechazo, Agustín Vuletich en la marca. El Deportivo Independiente Medellín está en condiciones de hacer una propuesta ofensiva, de ser protagonista y de trascender con un fútbol más asociado y efectivo. Foto @Dimayor.

Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

 

 

*¡Suéltelo, Bolillo.  Desamarre al DIM y póngalo a jugar fútbol de verdad…!!!
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Segunda fecha de  Liga Betplay II de 2021 y segundo empate del Deportivo Independiente Medellín, en esta ocasión 0-0 ante el Deportivo Cali, en el estadio Palmaseca de Palmira.

Con dicha igualdad se prolonga la aridez del DIM en materia de triunfos  puesto que su última victoria en el rentado colombiano  fue el 24 de marzo,  2-0 al América en el Pascual Guerrero. Cuatro meses exactamente y desde  entonces  el cuadro rojo  no registra más  que empates, derrotas, una vergonzosa eliminación y un decepcionante y penoso fútbol  maniatado y  carente de ambiciones, de vocación ofensiva y de evolución.

No es el resultado  el causante de las críticas a Independiente Medellín, como quiera que  un 0-0 en condición de visitante y en una plaza tan difícil  como la de Palmaseca  tiene sus méritos. Lo que subleva es la precariedad del fútbol rojo, su  pasividad, su pobreza ofensiva y su desentendimiento del balón, del arco contrario, del gol  y  del juego colectivo.

Tenga la nómina que tenga,  sea cual fuere el rival, juegue en casa o a domicilio, y,  a excepción de algunos cuantos  y esporádicos minutos de inspiración  o de avanzada ofensiva  (tal como lo vimos anoche en los minutos finales ante el Deportivo Cali), el libreto  rojo es el mismo:   el repliegue total,  y la defensa del arco propio con  diez “zagueros”  y un arquero”. Un libreto que le  arrebata al DIM su alegría, su fútbol, su  osadía, sus opciones y sus goles.

Es muy doloroso ver un Independiente Medellín sin identidad, sin claridad, sin ideas y, lo peor, sin mentalidad ganadora. Esto último es lo que más nos lastima.

Hace una semana, en el Atanasio Girardot ante Águilas Doradas,  se esperaba que la larga  pretemporada, la vinculación de nuevos jugadores y el  inicio del campeonato en condición de local,  mostrara una expresión  futbolística diferente a la del torneo anterior, que privó al DIM  de su clasificación a playoffs.  No obstante el debut rojo por Liga en su propio estadio, la presentación fue tan decepcionante como aquellos partidos  ante Pereira, Alianza Petrolera y Once Caldas, con que cerró su deslucida  participación en el primer campeonato del año.

Anoche, en Palmaseca, el DIM  de los 45 minutos iniciales fue un onceno pasivo,  olvidado  del ataque y encerrado en zona propia   En el período complementario y gracias al ingreso de  Javier Reina en sustitución de Sebastián Hernández, de  Adrián Arregui por  David  Loaiza y  de Agustín Vuletich por Díber Cambindo, al minuto 62,  recordó que el fútbol también se juega de mitad hacia adelante y se acercó con alguna peligrosidad al pórtico de  Guillermo De Amores.

Los yerros  del árbitro John Ospina y de los encargados del manejo de VAR,  escribieron  un capítulo aparte en la última media hora de juego y afectaron por igual al Deportivo Cali y a Independiente Medellín. Equivocación tras equivocación, un gol anulado, un penal que  debió repetirse por invasión de área, tarjetas  amarillas por doquier, una roja injustificada, concierto de patadas en vez de fútbol y un partido que también adoleció de garantías arbitrales fue el que cerró la jornada dominical futbolera en Colombia y ratificó que, al igual que el fútbol a nivel de clubes en nuestro país,  el arbitraje  también reclama una reestructuración  desde sus entrañas.

 

Conclusión.

Después de las dos primeras fechas jugadas y, no obstante las carencias que aun persisten en materia de jugadores, queda claro que la mayor limitación del  DIM en la presente temporada es de orden  táctico. Con la nómina que tiene, el  equipo puede ofrecer mucho más que ese mezquino esquema ultradefensivo que lo amordaza de mitad hacia adelante, lo desestimula individual y colectivamente  y le niega toda posibilidad  de ataque y búsqueda del arco contrario, del gol y de los 3 puntos.

El Deportivo Independiente Medellín está en condiciones de hacer una propuesta ofensiva, de ser protagonista y de trascender con un fútbol más asociado y efectivo. Este jueguito insulso y cicatero que no aspira a algo diferente a los  insípidos empates como el de ayer, ante el Deportivo Cali, y de hace una semana, ante Águilas Doradas, por citar solo los dos compromisos del campeonato recientemente iniciado, no  tiene para ofrecernos nada más que  el desperdicio del potencial de jugadores que pueden marcar diferencia, un fútbol (???) maniatado y acéfalo y un caudal de    frustraciones que desembocará, inexorablemente, en una nueva eliminación  para el DIM.

¡Suéltelo, Bolillo.  Desamarre al DIM y póngalo a jugar fútbol de verdad…!!!
[María Victoria Zapata B.]

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Un comentario

  1. Luis f lastra

    27 julio, 2021 at 5:21 am

    POR COMENTARIO DE MARIA VICTORIA ZAPATA
    Excelente artículo dra Zapata. Es triste observar un juego tan ultradefensivo del equipo de Gómez, jugando casi el 70 % del partido custodiando a Marmolejo..La nómina del DIM sin ser la mejor, si presenta jugadores desequilibrantes como Vladimir, Cambindo entre otros.. No se puede desperdiciar la oportunidad de enfrentar estos equipos como el Cali de tú a tú sin cobardía, sin esperar a que expulsen un jugador para atacar o verse perdiendo para soltar el equipo.. Aburre y duerme tu sistema Bolillo..reacciona que ya equipos como Alianza van adelante en la tabla de posiciones…Feliz día,
    Luis F. Lastra, hincha del DIM

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