
Por María Victoria Zapata B. //
Columnista Cápsulas. //

No hay disculpas ni atenuantes para la deshonrosa presentación del Deportivo Independiente Medellín anoche, ante Flamengo, en el mítico estadio Maracaná, en el segundo partido del Equipo del Pueblo en fase de grupos de Libertadores 2026.
Si bien es cierto que teníamos muchas reservas y demasiados miedos por el comportamiento rojo en esta instancia de Copa y ante su más exigente rival, anoche se quedaron cortos dichos temores. A la carencia de nómina, de fútbol, de trabajo individual y colectivo y de claridad en el técnico, se sumaron la pasividad, la apatía y la pobreza mental del equipo.
Porque lo que vimos fue un DIM sin alma, sin sangre en las venas y sin ambición. Un DIM pusilánime, sin acción, reacción, ni motivación alguna. Inclusive ese horror de uniforme que vistió, fue una afrenta al equipo. Ayer, el DIM que fue goleado por Flamengo no solo perdió de manera indecorosa: También irrespetó y pisoteó una vez más a su hinchada.
No es necesario hablar de un partido en el que Flamengo, sin hacer el mínimo esfuerzo, goleó a un liviano y acobardado DIM. Anotó 4 goles pero pudieron ser muchos más. En cuanto al Deportivo Independiente Medellín, sabíamos de sus limitaciones en nómina y fútbol, igualmente de su fragilidad mental.
Sin embargo, lo que no esperábamos era ayer, y justamente en uno de los templos del fútbol en Sudamérica, era que el DIM renunciara a la combatividad y el pundonor y mostrara, a cambio, la cara más fea de la pasividad, la indolencia y la falta de amor propio. Hay maneras de perder y la de anoche, fue infame. Lo único rescatable fue la presencia en las graderías del estadio de un buen número de hinchas rojos. También ellos fueron pisoteados sin misericordia.
Ante Flamengo, se sufrió una derrota que debería señalar la finalización del ciclo Alejandro Restrepo y de muchos jugadores que nunca debieron llegar al DIM, lo mismo que el de una dirigencia que no se cansa de “sumar” fracasos y ridículos nacionales e internacionales con Independiente Medellín.
Porque lo que hay actualmente en el DIM, – quedó demostrado por enésima vez anoche, en el Maracaná,- es un cuerpo técnico sin proceso, evolución ni brújula. Con unas cuantas excepciones, unos jugadores sin fundamentación, sentido de pertenencia, profesionalismo ni pundonor. Y una dirigencia sin arraigo afectivo con el Equipo del Pueblo y sin respeto por la afición.
Con un Deportivo Independiente Medellín que hoy adolece de nómina, de trabajo visible en el cuerpo técnico y de una dirigencia verdaderamente comprometida con el desarrollo y posicionamiento institucional, el DIM solamente cuenta con su hinchada, una afición cada vez más menospreciada, cada vez más mancillada, cada vez más desterrada. Una afición que anoche, ante Flamengo, fue nuevamente humillada por un DIM sin fútbol ni vergüenza…!!!
María Victoria Zapata B.





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