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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

*Encontramos un cuerpo técnico sorprendente, un equipo motivado, con nada de conformismos y mucho de aspiraciones.
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Muchas veces, en muchos partidos de los últimos meses, el DIM “jugó” a encerrarse, a esconderse, a “cuidar” un insatisfactorio 0-0 o un peligroso 1-0, aun desde los minutos iniciales del compromiso. Jugó a nada. Anoche el libreto fue otro. Tal como ha ocurrido en estos últimos compromisos bajo la orientación interina de Sebastián Botero y Francisco Nájera, ante Nacional de Uruguay el Deportivo Independiente Medellín derrochó ganas, compromiso y ambición.
Se sobrepuso a todo.
Sin la pelota y sin claridad en el ataque, el DIM empezó mal el partido, lució desconectado, errático, sin brújula y superado por el cuadro uruguayo, que al minuto 12 abrió el marcador en acción del volante Diego Rodríguez, tras error defensivo de Jonathan Marulanda.
Sin embargo, después de los primeros 15 minutos de juego, el DIM reaccionó. Se sobrepuso a sus limitaciones defensivas, al dominio del cuadro uruguayo, al marcador en contra, a sus imprecisiones en ataque, y a punta de ganas, de coraje, de amor propio y de una ofensiva constante, empató el partido con cabezazo de Andrés Ibargüen.
Lo buscó sin pausa.
Y a diferencia del Independiente Medellín medroso, conformista y timorato que tanto cuestionamos en oportunidades anteriores, este, de anoche (y de las últimas fechas), fue “por más” después de la igualdad. Buscó alternativas que le permitieran romper el férreo cerco defensivo que levantó el cuadro visitante después del 1-1 y se acercó una y otra vez al pórtico de Sergio Rochet. Con un golazo de media distancia, Déinner Quiñones, que llevaba dos minutos en el terreno de juego, definió el partido al minuto 67.
No obstante la cesión del balón a su rival uruguayo después del 2-1, el DIM buscó un tercer gol con Ibargüen y Cambindo. Nacional, por su parte trató de igualar la contienda con Federico Martínez, Gastón Pereiro y Diego Zabala.El cancerbero Luis Erney Vásquez salvó en dos oportunidades consecutivas sobre el final del partido.
Un DIM diferente.
No cabe duda que este DIM, que dirigen de manera interina Sebastián Botero y Francisco Nájera, es un equipo con unas características muy distintas a ese sin color ni sabor que le antecedió. Este, es un equipo que enfrenta sus limitaciones y carencias, que agota posibilidades y recursos, que juega sin miedos ni capitulaciones, que, como anoche, se sobrepone a un tempranero marcador adverso y, fundamentalmente, que busca el arco contrario hasta el pitazo final. Es un Deportivo Independiente Medellín que juega a ganar…!!!
Y así continúe sin mostrar un estilo propio de juego, lo que es apenas normal dadas sus particulares circunstancias de los últimos meses, este es un DIM que reivindica al hincha y a la amada casaca roja. Porque hoy vemos un equipo que transpira, que lucha, que busca, que se identifica con unos objetivos de competencia, que tiene empatía con la afición. Un DIM vital en la gramilla, vital en la zona técnica y vital en la tribuna, algo que no se percibía desde hace bastante tiempo.
El compromiso de anoche, por ejemplo, mostró un DIM con reacción y capacidad para remontar y aguantar después el “chaparrón” ofensivo de Nacional en busca de la paridad, unos jugadores con picos altos de rendimiento (Alvarado, Torres, Cadavid, Ibargüen), un cuerpo técnico con una muy acertada lectura del partido, adecuadas y oportunas sustituciones y un liderazgo que se .advierte, entre otros. Hay dos aspectos, sin embargo, que sobresalen tanto en el Medellín que derrotó al cuadro charrúa como en el hemos visto en las dos últimas semanas: La motivación y la búsqueda del gol. El cambio de actitud es tangible, lo mismo que la variación de un esquema defensivo y conformista a otro atacante y ambicioso.
Hoy nos encontramos con un cuerpo técnico sorprendente, un Independiente Medellín motivado, con nada de conformismos y mucho de aspiraciones, y una hinchada que recobra la alegría y la ilusión. Anoche, con el difícil y muy valioso triunfo ante el Nacional de Uruguay, ganamos todos: equipo y afición.
[María Victoria Zapata B.]





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