
Por María Victoria Zapata B. //
Columnista Cápsulas. //

Para un equipo sin margen de error, como el Deportivo Independiente Medellín, sumar los 3 puntos en cada uno de los partidos que faltan por jugar de la fase clasificatoria de Liga, más que una posibilidad, era una obligación. Un resultado diferente no haría más que acelerar su exclusión de los playoffs que definirán el campeonato actual.
Por ello, el 1-1 ante Once Caldas, en el partido de décima quinta fecha, jugado anoche en el estadio Palogrande, de Manizales, tuvo un sabor a derrota, a frustración y a otra eliminación, para un DIM que desde tiempo atrás se encuentra en la antesala de un nuevo fracaso en Liga.
En otras circunstancias, un empate visitante sería valioso para el Equipo del Pueblo. En las actuales, sumar un punto en casa o a domicilio tiene otras implicaciones, todas ellas negativas, como quiera que acortan cada vez más la ya muy reducida escala de probabilidades del DIM.
En virtud del aplazamiento del compromiso de la décima fecha, ante Boyacá-Chicó en condición de local, que se reprogramó para el miércoles 22 de abril, a Independiente Medellín le restan los juegos con Nacional (sábado 11), Alianza (en Valledupar, el domingo 19), Fortaleza (el sábado 25) y Águilas Doradas, este último el 2 de mayo.
Pero en el mes en curso también debe cumplir con los tres primeros partidos del calendario de Copa Libertadores, así: DIM vs Estudiantes: 8/abril 7:00 PM; Flamengo vs DIM: 16/abril 7:30 PM; DIM vs Cusco: 30/abril 9:00 PM.
Preocupaciones al por mayor
Para un equipo que ni una sola fecha, ni una sola, del presente campeonato ha estado en el grupo de los 8, inquietan mucho el calendario de Liga, los muy exigentes rivales de Copa y el desempeño en general del equipo. Por ejemplo:
- Su fútbol, sin jerarquía en partidos cruciales y sin identidad desde el comienzo de cuadrangulares del campeonato inmediatamente anterior.
- Su nómina, con grandes vacíos cualitativos, cuantitativos, actitudinales y en fundamentación. También las lesiones.
- El trabajo del cuerpo técnico, obnubilado durante gran parte del torneo, dado a nocivos experimentos tácticos incluyendo su nefasta línea de 3, y erróneas alineaciones y lecturas que han afectado el rendimiento del equipo.
Y los temores
Por todo lo anterior, los interrogantes son bastantes y los resquemores muchos más.
En Liga, por ejemplo, a excepción de los partidos jugados en el Atanasio Girardot ante Junior (2-0) y América de Cali (2-1), este último solamente en el período complementario, el fútbol rojo ha sido demasiado pobre en todo sentido, incluyendo en mental.
Ayer, con Once Caldas, fue inconsistente; no obstante su buen trabajo en los primeros 45 y en los minutos finales, falló una y otra vez en definición y se tuvo que conformar con un empate que poco o nada sirve ahora.
Para fase de grupos, las expectativas son mínimas, debido justamente al fútbol sin peso, evolución ni identidad del DIM, miedos que se agudizan debido a las múltiples limitaciones del equipo, especialmente las defensivas.
Personalmente, considero un muy mal resultado el empate ayer en el Palogrande. El DIM perdió 2 puntos más y la clasificación sería toda una proeza para un equipo con severos problemas defensivos, falta de gol y ubicado en la casilla 14 con tan solo 17 puntos. De los equipos que se encuentran entre las casillas 9 y la 13 el único rival directo que enfrentará es Águilas.
En cuanto a los contendores en Copa Libertadores, Estudiantes de La Plata, Flamengo y Cusco, los temores son mayúsculos. El próximo miércoles, en el estadio Atanasio Girardot y ante el cuadro argentino, empezará el recorrido rojo en el difícil grupo A. Y como se dice en el argot popular, ¡Qué Dios nos coja confesados…!!!
María Victoria Zapata B.





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