
======
Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

Dos tantos del atacante peruano Luis Ramos, en los minutos 90 y 90+3, sentenciaron el resultado del compromiso a favor del América de Cali, ayer, en el último juego del todos contra todos y dejaron por el piso el acertado trabajo defensivo del DIM en el Pascual Guerrero. Igualmente pusieron al desnudo, por enésima vez, la incapacidad ofensiva del Equipo del Pueblo en la presente temporada.
La opción de gol malograda por el volante Diego Moreno cuando no había transcurrido ni un minuto de juego, más las que le sucedieron, de Francisco Chaverra, Vinicius y el chino Luis Sandoval, entre otras, dieron cuenta, así mismo, de la recurrencia en el gravísimo y preocupante problema en definición del DIM.
Un déficit que tiene su origen en la carencia tanto de un creativo como de un genuino goleador, que riñe con el fútbol que muestra el equipo, que pone en evidencia el profundo desbalance entre defensa y ataque y que, infortunadamente, condiciona de manera considerable las expectativas frente al rendimiento y aspiraciones del DIM en la fase semifinal del campeonato.
Si bien es cierto los cuadrangulares ubican a todos los equipos en el mismo punto de partida, también lo es el papel que juegan, a favor o en contra, las fortalezas y debilidades de cada uno de los participantes. En el caso concreto de Independiente Medellín, el liderazgo del arquero Washington Aguerre y el buen trabajo de la zaga, contrastan con la incompetencia y esterilidad del ataque rojo.
Basta mirar las derrotas con los demás integrantes del cuadrangular A, con quienes el DIM cayó en la fase clasificatoria: Atlético Junior (0-1), en Barranquilla; Deportes Tolima (0-1), en el Atanasio Girardot; y, ayer, América de Cali (0-2), en el Pascual Guerrero. En los tres partidos, el común denominador del DIM fue su nula definición. Se malograron todas las opciones de gol Independientemente de quienes sean sus titulares o quienes los suplentes, el resultado es el mismo: el Medellín no tiene quien haga un gol. Y no basta con la solidez defensiva del equipo.
¿Podemos esperar que en cuadrangulares aparezcan las anotaciones y se escriba otra historia? Personalmente, veo un equipo descompensado, inclusive en el plano mental, con inexplicables variaciones anímicas y, lo peor, sin gol. La desconcertante ineficacia del equipo de mitad hacia adelante le hacen vulnerable y previsible. Además, sus 19 goles al término del Todos contra todos, están muy por debajo de los registros del América (29), Junior (26) y Tolima (30).
Es claro que la expectativa se desvanece frente a la agobiante realidad del comportamiento del equipo en materia ofensiva y definición. Por ello, no queda más que esperar que nos deparan los seis difíciles juegos de esta etapa semifinal de Liga. Y preguntarnos si la zaga roja, con su caudillo Washington Aguerre, se hará inexpugnable o si la línea de ataque del DIM encontrará por fin el camino del gol, empresa bastante complicada a esta altura del campeonato. Y una desventaja enorme para el DIM en cuadrangulares.
Finalmente, duele llegar a esta instancia definitiva sin la expectativa creciente, racional y emocional que debería acompañar la participación del DIM en estos cuadrangulares. Porque las inquietudes que tanto nos han agobiado durante el torneo, las experimentamos con mayor intensidad durante los días previos a su iniciación: ¿Seguirá el festival del desperdicio en el DIM o llegarán los goles rojos?.
[María Victoria Zapata B.]





Haz un comentario