
—
Por María Victoria Zapata B.

*El partido ante Quindío no solo le entregó al DIM su cupo a la final. También mostró la nueva identidad del equipo..
—
Imposible no recordar anoche aquella frase que acuñara hace años el hoy técnico del DIM, Hernán Darío ,»El Bolillo» Gómez. Porque justamente eso fue lo que sentimos en el partido, especialmente el segundo tiempo, los seguidores del Deportivo Independiente Medellín.
Hace mucho tiempo nos experimentábamos los hinchas poderosos la amplia gama de sensaciones que nos brindaron los 90 minutos de la semifinal de Copa Colombia, ante el Atlético Quindío, jugado en el estadio Centenario, de Armenia.
Un buen primer tiempo del DIM, en el que se observaron orden, seguridad defensiva, agresividad en marca, dominio y/o recuperación del balón, movilidad y una excelente acción de gol que incluyó pase de Reina, desmarque de Vuletich e inmejorable ubicación de Mier para su primera anotación con la casaca roja, a los 15 minutos de juego, que finalmente definió el partido.
Se excedió, sin embargo, en el toque en mitad de campo, lo que le quitó profundidad y la posibilidad de un segundo gol, el de la tranquilidad.
En el complemento llegaron la velocidad y el dominio locales y, por supuesto, la angustiante espera del pitazo final por parte de los hinchas rojos, que no cesábamos de mirar el reloj. El manejo de balón y del terreno y las pocas acciones de peligro fueron quindianos, aunque sin orden, mientras un cauteloso Independiente Medellín desconectaba medio campo de ataque, dejaba nuevamente en orfandad a sus delanteros y recurría al pelotazo insulso y a la cerrada táctica defensiva como resguardo al solitario gol que llevaría al equipo hacia la disputa del título.
Otro equipo, otra final
Si bien es cierto el Deportivo Independiente Medellín cuenta con diez jugadores nuevos, de los cuales nueve ya hicieron su debut y algunos de ellos se han manifestado con goles como el atacante argentino Agustin Vuletich y el volante uruguayo Matías Mier, hay varios hechos que se evidencian en este DIM del Bolillo: el ordenamiento táctico y la disposición anímica, tanto individual como colectiva. Uno y otra tienen la impronta de Hernán Darío Gómez. Al equipo se le notan la mano, la presencia y el trabajo de su técnico y a los jugadores se les ve compromiso y transpiración.
Contra Deportes Tolima será la final. La segunda consecutiva para el DIM y la cuarta en busca del título, que en 2017 perdió ante Atlético Junior y en 1981 obtuvo en aquella atípica Copa Colombia 1981, en la que derrotó al Deportivo Cali, y reconocida por la federación Colombiana de Fútbol en 2013, como homenaje a los cien años del DIM.
En conclusión, el partido de anoche, ante Quindío, no solo le entregó al DIM su cupo a la final. También mostró la nueva identidad del equipo, a imagen y semejanza del técnico Hernán Darío Gómez y ese ADN que ha acompañado al equipo desde siempre: el sufrimiento y la angustia del hincha. Los minutos finales del partido fueron eternos…!!!
(María Victoria Zapata B.)





Haz un comentario