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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

Una victoria con goleada pero sin fútbol, color, sabor ni emoción, registró Independiente Medellín ante el Deportivo Pereira anoche, en el estadio Hernán Ramírez Villegas, en la penúltima fecha del todos contra todos.
Como se esperaba, debido a su profunda crisis institucional el cuadro matecaña alineó un equipo sub 20. El DIM, por su parte, saltó al gramado con un onceno mixto, del que hicieron parte el arquero Cháux y los jugadores de campo Ménder García y Jáder Valencia, entre otros
Igualmente con el zaguero Kevin Mantilla, quien reapareció después de su grave lesión de ligamentos sufrida el 12 de febrero en el juego DIM 1-Unión Magdalena 1, y con los volantes Jaime Alvarado y Diego Moreno y con Jarlan Barrera y Brayan León, de la escuadra titular.
En el banco rojo quedaron Washington Aguerre, Daniel Londoño y Leyser Chaverra. No hicieron parte de la nómina viajera el polaco Francisco Fydriszewski, Francisco Chaverra ni Harlam Loboa, éste último por lesión.
Pero tampoco lo hicieron el dinamismo, las ganas, ni la ambición, porque el juego exhibido por el DIM en el estadio Hernán Ramírez Villegas fue tan sombrío como el uniforme que lució ante la juvenil escuadra matecaña. Medellín fue un equipo sin fútbol y sin alma.
No obstante su tenencia del balón, al DIM le faltaron ideas, claridad y profundidad. Y, fundamentalmente, le faltaron motivación y convicción pese a la importancia del gol diferencia en el campeonato actual, con 4 equipos con el mismo puntaje en la tabla.
Y tan carente de brillo como su fútbol, fue el comportamiento de los llamados suplentes del Deportivo Independiente Medellín. Ayer observamos, por enésima vez, que en muchos de ellos su aporte individual o colectivo es nulo y que el Equipo del Pueblo no cuenta con recambio.
Jader Valencia, Ménder García y Baldomero Perlaza volvieron a justificar las constantes críticas respecto de su vinculación al DIM en virtud de su muy bajo nivel y/o fundamentación. Y Diego Moreno, cuya mejoría era evidente, cometió una falta desobligante que le hizo merecedor a la roja directa.
En cuanto al onceno local, el Deportivo Pereira, ayer no le bastó con su voluntad ni entusiasmo, con su módulo 5-4-1,ni con el golazo del juvenil John Montoya al minuto 57. Una escuadra sub20 nuevamente llevada al “paredón” por su inepta dirigencia y ayer goleada por tercera vez consecutiva, no admite reproches sino reconocimiento por su entereza.
En conclusión, muy floja la presentación del DIM en el Hernán Ramírez Villegas. La displicencia, la falta de motivación, la lentitud, la carencia de ideas y la actitud generalizada del equipo dieron lugar a severos cuestionamientos. El fútbol rojo quedó en deuda. Fue un triunfo con goleada pero sin alegría.
[María Victoria Zapata B.]




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