DIM: Otra derrota, otra eliminación.

El contraste del clásico: Esneyder Mena rojo estuvo cerca de marcar. Andrés Sarmiento verde convirtió. Foto tomada de @QHuboMedallo.

Por María Victoria Zapata B. //
Columnista Cápsulas. //

No le alcanzó al Deportivo Independiente Medellín con los goles de Daniel Cataño,  al minuto 3, ni de Daniel Londoño, al 26. Tampoco con el muy buen primer tiempo de un partido en el que las ganas, el ímpetu y la voluntad de rojos y verdes superaron con creces sus yerros defensivos, en un clásico intenso y emotivo en sus primeros 45 de juego.

Porque tal como ha ocurrido tantas y tantas veces con el DIM de Alejandro Restrepo, para el período complementario se desvanecieron la combatividad, el coraje, las ganas, la convicción, el amor propio que de manera especial acompaña los enfrentamientos entre los dos rivales de plaza, y también la obligación de luchar por un triunfo que mantuviera abierta, así fuera mínima, la posibilidad de una clasificación. Los dejó en el camerino.

Y para el segundo tiempo, mutó a un equipo pasivo, pusilánime, falto de carácter, de fútbol y de alma. Se desentendió del balón, del arco contrario y del contragolpe. Desestimó el ataque y olvidó que los goles definen los partidos, los resultados, los puntos y también las clasificaciones.   Independiente Medellín regaló los segundos 45 minutos de juego y el fútbol le cobró su apatía, “generosidad” y amnesia, con un autogol  de José Ortiz, cuando ya el tiempo y las alternativas se habían agotado en su totalidad.

Duele  pero no sorprende.

Acongojaron la derrota y la eliminación; sin embargo, y en honor a la verdad, tampoco nos sorprendieron. No se podía esperar otra cosa de un  DIM que en las 5 primeras  fechas del campeonato obtuvo únicamente 2 puntos, que  en condición de local  cayó ante Internacional de Bogotá, Atlético Bucaramanga y, anoche ante Nacional,  apenas empató con Tolima y Pereira en el Atanasio Girardot, que a mitad del torneo tan solo registraba una victoria ( al Cúcuta Deportivo, 3-1, en el General Santander) y, con la salvedad del juego aplazado ante Boyacá-Chicó que se jugará el 22 del mes en curso,  en 15 fechas muestra un precario rendimiento de 37.5%

Tampoco podíamos esperar  resultados de un DIM  sin cohesión  en su juego, sin estilo, sin identidad y  sin coherencia en el trabajo técnico en la escogencia de titulares, planteamiento y lecturas de partidos. Un Medellín al que le faltaron trabajo desde el banco, fortaleza mental, ambición  y que, además, con su escasa expresión futbolística  desmintió igualmente  la fábula escrita en sus oficinas,  de un  proceso  con  Alejandro Restrepo. Ni con él, ni con ninguno de los entrenadores que le antecedieron en los últimos 10 años, ha habido proceso alguno en el Deportivo Independiente Medellín.

Por ello, sin importar los puntos que se sumen en los partidos que  restan por jugar ante Boyacá-Chicó, Alianza, Fortaleza  y Águilas Doradas, el resultado será el mismo: una eliminación más y  un fracaso más que, tal como lo hemos expresado en otras ocasiones, serán consecuencia directa de  disparatadas políticas administrativas  que le arrebataron al DIM sus raíces,  identidad  y su espíritu, y que también despojaron  al hincha  de la ilusión y la fe.

Exabruptos  al por mayor.

Tal vez  la mayor de todas las insensateces, el régimen de contratación de futbolistas,  agravado en la “era Federico Spada”. Sin más rigor ni análisis que su  bajo costo, los refuerzos, con una que otra excepción,  mutaron a “montoneras”  de jugadores  genéricos, sin nivel ni mercado y  carentes de  las condiciones y conocimientos básicos para jugar en una escuadra de fútbol y, más, en una profesional. Línea a línea, la nómina roja se degradó en todo sentido.

Con una dirigencia, cuyas  aspiraciones no van más allá del negocio personal marcado bajo el signo $$$, de cero inversión en el equipo, de la compra de jugadores baratos y sin mercado,  la sumatoria de las eliminaciones y frustraciones  desde el año 2018,  las cuatro de 2024, la oprobiosa final con Santa Fe en junio de 2025,  los  descalabros en Liga y Copa Colombia seis meses después, y la anticipada  eliminación en Liga 2026-I, son apenas  el único resultado posible en virtud  del desdén  por los  objetivos  y metas institucionales,  gestado desde las propias oficinas del Deportivo Independiente Medellín.

Conclusión:

Con este nuevo revés del Equipo del Pueblo queda ratificado- por enésima vez- que nada diferente podemos esperar  de  una dirigencia compuesta por impíos  que se hacen pasar por creyentes poderosos. Que NO tiene cercanía afectiva con el DIM ni con su afición. Tampoco reconocimiento, valoración del objeto deportivo del DIM, ni ideal de competencia. Con ella, el  DIM solamente seguirá “sumando” fracasos y  más fracasos y el  hoy desterrado hincha,  decepciones y más decepciones. Ahora solo nos queda rogar al Altísimo que la participación en fase de grupos de Copa Libertadores sea  por lo menos digna y decorosa. Los temores no son pocos…

María Victoria Zapata B.

Si te gustó este artículo, compártelo en tus redes:

Publicidad

Haz un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Notas relacionadas