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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

¿A qué juega el DIM? Una pregunta que me he hecho una y mil veces durante los últimos diez meses y que ayer, en desarrollo del clásico N°328 con Atlético Nacional, me formulé una vez más.
¿A qué juega el DIM?, anoche, ante Nacional, a lo de siempre. A un doble nueve, en la mayoría de los casos improcedente, a un pelotazo sin sentido, a lo que salga, al azar de la jugada que lleve el balón al fondo del pórtico contrario, a la inspiración fugaz o a la velocidad de algún jugador rojo, sin importar sea atacante, volante o zaguero.
Por eso indigna ver la pobre expresión de fútbol del Deportivo Independiente Medellín, un equipo inconsistente en su juego y ordenamiento táctico, carente de recursos estratégicos y endeble en su aspecto mental.
Y preocupa, igualmente, ver como el poco fútbol rojo se limita a reducidos períodos de tiempo en los que, como ayer en el clásico, el DIM desperdició los pocos minutos de juego colectivo que exhibió y las escasas opciones de gol que tuvo y, luego, fue incapaz de reaccionar ante un marcador adverso.
Nacional, en cambio, analizó bien al DIM y le ganó con méritos. Desnudó todas sus fallas, especialmente las defensivas, y las aprovechó. Celebró tres goles y la inspiración del veterano y emblemático Jefferson Duque y se quedó con los tres puntos.
En Independiente Medellín, el partido volvió a dejar en entredicho el rendimiento de algunos jugadores rojos, el escaso aporte de otros, las limitaciones desde el banco y el muy cuestionable trabajo del cuerpo técnico en el desempeño general del equipo en el gramado, así como en la titularidad de algunos jugadores, en las sustituciones y en el manejo de partidos con algún nivel de exigencia, entre otros.
Finalmente, la pobre presentación del DIM en el clásico ratificó la inexistencia de un proceso en la era David González. Llevamos 10 meses viendo el mismo DIM sin brújula ni ambición, sin ideas, sin identidad, sin colectividad y sin fortaleza mental. Nuestro DIM no juega a nada y anoche lo demostró una vez más.
En conclusión, el fútbol rojo no tiene color, sabor ni alegría, lo que nos produce gran pesadumbre y pocas expectativas en los cuatros partidos que restan al DIM de la fase clasificatoria en Liga ( el aplazado con Once Caldas y los de las 3 últimas fechas ante Deportivo Pereira, Deportivo Pasto y Unión Magdalena), más los cuatro de fase de grupos en Libertadores (los dos ante Metropolitanos, de local ante Nacional de Montevideo y como visitante con Internacional de Porto Alegre).
María Victoria Zapata B.





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