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DIM: Poco fútbol  y una derrota más en el clásico. (opinión m.v.z.)

 

Daniel Torres no fue el bastión del mediocampo. Siempre marcado como aquí por Nelson Palacio. Pobre presentación del DIM en el clásico, el fútbol rojo no tuvo color, sabor ni alegría. Foto @Dimayor.com.


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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.

 

 

¿A qué juega el DIM?  Una pregunta que me he hecho una y mil veces durante los últimos diez meses y que ayer,  en desarrollo del clásico  N°328 con  Atlético Nacional,  me  formulé una vez más.

 

¿A qué juega el DIM?, anoche, ante Nacional, a lo de siempre. A un doble nueve,  en la mayoría de los casos improcedente,  a  un pelotazo sin  sentido, a lo que salga, al azar de la jugada que  lleve el balón al fondo del pórtico contrario,  a la inspiración fugaz   o a la velocidad de  algún jugador rojo, sin importar sea atacante, volante o zaguero.

 

Por eso  indigna  ver la pobre  expresión de fútbol del Deportivo Independiente Medellín,  un equipo inconsistente  en su juego y  ordenamiento táctico, carente de recursos estratégicos  y  endeble en su aspecto  mental.

 

Y preocupa, igualmente,  ver como el  poco  fútbol  rojo se limita a reducidos períodos de tiempo en los que, como  ayer en el clásico,  el  DIM desperdició  los pocos minutos de juego colectivo que exhibió y  las  escasas opciones de gol que tuvo y, luego, fue incapaz de reaccionar ante un marcador adverso.

 

Nacional, en cambio, analizó bien  al DIM  y le  ganó  con méritos. Desnudó todas sus fallas, especialmente las defensivas,  y las aprovechó.  Celebró tres goles y la inspiración del veterano y emblemático Jefferson Duque y se quedó con los tres puntos.

 

En Independiente Medellín,  el partido volvió a dejar en entredicho  el rendimiento de algunos jugadores rojos, el escaso aporte de otros, las limitaciones desde el banco y el muy  cuestionable trabajo del cuerpo técnico  en el desempeño general del equipo en el gramado, así como en  la  titularidad de algunos jugadores, en  las sustituciones y en el manejo de partidos con algún nivel de exigencia, entre otros.

 

Finalmente, la pobre presentación  del DIM en el clásico ratificó la inexistencia de un proceso en la era David González. Llevamos 10 meses viendo  el mismo  DIM sin brújula ni ambición, sin ideas, sin identidad, sin colectividad y sin fortaleza mental. Nuestro DIM no juega a nada y anoche lo demostró una vez más.

 

En conclusión, el fútbol rojo no tiene color, sabor ni alegría, lo que nos produce gran pesadumbre y  pocas  expectativas  en los  cuatros partidos que restan  al DIM de la fase clasificatoria en Liga ( el aplazado  con Once Caldas  y los de las 3 últimas fechas ante Deportivo Pereira, Deportivo Pasto y Unión Magdalena), más  los cuatro  de fase de grupos en Libertadores (los dos ante Metropolitanos, de local  ante Nacional de Montevideo y   como visitante con Internacional de Porto Alegre).
María Victoria Zapata B.

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