
Por Luis Felipe Gómez Isaza. //
Columnista Cápsulas. //

No había terminado de digerir lo del pasado domingo en el Atanasio cuando se vino encima el odio y la venganza sobre la Copa Libertadores de América. Como un amante enceguecido por la pasión y por supuesto la sin razón se dejaron venir los enfurecidos hinchas del rojo, que lo único que se les ocurrió por su mente negligente fue agarrar un polvorín y vaciarlo sin conmiseración sobre el estadio, la ciudad, el país y sobre su equipo, sobre su institución.
La noche del jueves siete solo deja tristeza y un doloroso mensaje de inconsciencia en el cual no solamente como afición deportiva dejamos mucho que desear, sino también como sociedad. El futbol de Colombia es definitivamente no solo pobre en calidad, sino que es la realidad de un país descompuesto y perdido en los valores del respeto, la dignidad humana y la consciencia por el otro. Haga de cuenta el infierno en la tierra, donde una división profunda entre pasiones malsanas se enseñorea por encima de la humanidad.
La pregunta es para qué lo hicieron? Para vengarse de lo que ellos consideran infinitas decepciones? Para destruir la institución? ¿Para demostrar que la única voz es la violencia y la protesta desmesurada? En realidad, hay muchas formas de protestar. No vaya al estadio, no compre abonos, lleve pancartas, escriba y acuse públicamente, acuda al silencio fecundo, lleve camisetas negras, en fin, pero no, la mente corta y mediocre solo tiene la violencia como solución. Pero la Conmebol no es la timorata DIMAYOR, la Conmebol no se va a quedar simplemente con una sanción económica y sigamos como si nada. Creo que el verdadero aterrizaje de conciencia van a ser los eventos que como fichas de dominó, irán apareciendo sobre el equipo y sobre la institución, porque seguramente vendrán también sanciones deportivas, disciplinarias y del mismo gobierno municipal y departamental. El DIM es una institución muy grande e importante para la sociedad, para la ciudad, para el departamento y para el futbol de Colombia y aunque soy hincha del verde, mi abuelo fue rojo, tengo amigos del alma rojos y mi familia tiene miembros que son hinchas del rojo y por eso me duele la insensatez de una afición y también la de sus directivos y estos no tienen por qué destruir una hermosa historia que se debe respetar.
Colombia y su futbol están de duelo, lo ocurrido no es para pasar por encima y de contera. La hoja hay que arrancarla y no volverla a repetir por el bien de todos. Señor presidente del club, no es dando un paso al costado, es renunciando a todo tipo de interés y terminar con dignidad su ciclo. Afición roja, otra hoja para arrancar y no es llevando un polvorín y destruyendo y pisoteando la tradición, mal por ustedes que hicieron el ridículo e impresentable episodio. El alcalde seguramente impondrá sanciones, esto no es el gobierno central, aquí no manda el Petro, muy seguramente se judicializarán vándalos y antisociales. Hay que arrancar las hojas y comenzar a escribir un nuevo libro. Habrá muchos intereses económicos, pero los principales intereses que deben ser cuidados son los valores de una sociedad que está enferma de gravedad y debe analizar por qué ha caído tan bajo.





Haz un comentario