Capsulas de Carreño

Don Javier Velásquez. In Memoriam

Don Javier Velásquez, q.e.p.d.. Foto tomada de El Espectador.

Por : Wbeimar Muñoz Ceballos

Cuando llega la noche y antes del reposo miramos hacia atrás los caminos que hemos recorrido en la mañana de la vida, la luz decreciente del sol que se pone, presenta un paisaje pintoresco que nos invita a galopar en los recuerdos. El cuadro está pincelado con las figuras de nuestros familiares y amigos. Cuesta entonces creer, que Javier Velásquez ya no está en el lienzo transpirando bonhomía por cada poro y hablando con su voz pausada … y que sus expresiones paternales dieron un paso al costado porque Dios lo reclamó para llevarlo al eterno estado de la felicidad. No podría estar en sitio distinto al paraíso.

Fuimos sus vecinos de barrio, recién llegados a Medellín, cuando se desempeñaba como gerente de la empresa Colibrí y su carrera de dirigente deportivo estaba en ciernes. Nació desde entonces una relación cada vez más cercana, que ni la muerte puede acabar, porque nuestros corazones seguirán unidos por el afecto, en el tiempo y la distancia. Siempre buscaba el lado amable de las cosas y pedirle consejo se hizo costumbre. Debemos siempre consultar, con los hombres sabios y de buena conciencia.

Llegaron los tiempos como presidente de Envigado primero y del D.I.M después. Bajo su mando el poderoso obtuvo dos títulos, después de una sequía de cuarenta y cinco años, razón más que válida para que nuestro amigo, tenga páginas resaltantes en el historial del club.

En el 2004 se jugó la final contra Nacional y el médico le prohibió ir al estadio por sus problemas cardíacos. Le respondió palabra más, palabra menos : “ Vea doctor. A Mariano Ospina Pérez, le recomendaron huír del país en la crisis política de los años cuarenta y fue entonces cuando dijo que él prefería un presidente muerto a un gobernante fugitivo. Yo soy del mismo talante y me voy para el estadio, así me de un infarto”. Su sonrisa y sus aplausos, también dieron la vuelta olímpica.

El corazón de don Javier se hizo frágil, por los golpes reiterados del destino. Por una parte su reclusión en Yarumito, al firmar documentos de transferencia de jugadores, a solicitud de los accionistas del DIM, se convirtió en escarnio y dolor. Después el asesinato de su hijo Octavio, médico de profesión, a quien le robaron los sueños en plena juventud, acabó de romper la fortaleza de yunque , que le había caracterizado. Las penas deterioraron poco a poco la salud.

Empezamos esta nota, a nuestro regreso de la Capilla de la Niña María, donde María Elena, Nacho, Adriana, Lucy , Alejandro y los nueve nietos, recibieron el cofre con las cenizas de un hombre que siempre fue fiel a la sentencia de Martí : “velar la vida se debe de tal forma, que aún viva quede tras la muerte”.

Ya no veremos al viejo querido, porque ha cambiado de misión y residencia. Pero desde el cielo y las estrellas, ese ser que repartió amor por doquier, seguirá abrazado a nosotros.

No les parece ???

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