Capsulas de Carreño

Dos muertes paralelas

Pelé y el Papa emérito Benedicto XVI se volverán a encontrar en el más allá. Su primera vez fue el 20 de agosto de 2005, en Colonia, Alemania, durante la Jornada Mundial de la Juventud.

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POR WILLIAMS VIERA desde USA.

 

 

Cada vez que una personalidad fallece o que se le denomina global, sea en el ámbito al que pertenece, aparece el dolor expuesto en palabras escritas en los diarios o expresadas, antes, en la radio; en la televisión, después, o en las redes sociales, como se acostumbra en estos tiempos en que se convirtieron en un desfogue social.

En el momento que faltan horas para que se produzca el sepelio y el cortejo por las calles de Santos, ciudad portuaria donde se consagró Pelé como futbolista, desde ahí salió a recorrer el mundo con un balón pegado a sus pies para darle alegría al conglomerado.

Por tal circunstancia, quedaron frases para la historia que, debido a la cascada informativa, pasan tan rápido que se pierden con el solo movimiento de mover el dedo índice en la pantalla de los teléfonos celulares. Es como si las mismas no se hubiesen dicho o escrito.

La muerte del mejor futbolista del Siglo XX, a los 82 años luego de una larga batalla con el cáncer, fue desplazada, así no se quiera decir, por el fallecimiento del Papa emérito Benedicto XVI que tenía 95 años y que llevaba, como el mismo dijo, años apagándose. Él llevaba como nombre de pila Joseph Ratzinger y fue el primer pontífice de la era moderna en renunciar a su cargo por estar acosado en una de las peores crisis de la Iglesia luego que, en su puerta, le explotó el escándalo del caso Vatileaks que dio a conocer que su mayordomo robó y vendió documentos privados.

En el centro

    El ataúd del tres veces campeón de la Copa del Mundo está ubicado en el centro de la cancha del estadio Vila Belmiro en un velatorio público, desde las 10 de la mañana de este lunes, 2 de enero de 2023, y terminará el martes, 3, a la misma hora.

De acuerdo con información procedente desde Brasil, al finalizar el velatorio al que asistirá, por supuesto, el presidente Lula da Silva, se realizará un cortejo por las calles de Santos y el mismo pasará por la zona del Canal 6, donde vive la madre de Pelé, Celeste Arantes, que tiene 100 años, antes de dirigirse al cementerio Memorial Necrópolis Ecuménica, donde será sepultado en una ceremonia reservada a los familiares.

Joe Biden rindió su admiración por Pelé.

Aquellos mensajes…

Pelé, debido a su fama, se codeó con figuras de primer nivel de la vida pública y ello quedó demostrado con las fotografías que aparecieron por estos días desde su fallecimiento, el pasado jueves 29 de diciembre de 2022.

  • Joe Biden, presidente de Estados Unidos: “Para un deporte que une al mundo como ningún otro, el ascenso de Pelé desde sus humildes comienzos hasta convertirse en una leyenda del fútbol es una historia de lo que es posible. Hoy, los pensamientos de Jill y míos están con su familia y todos aquellos que lo amaban”.

 

  • Paul McCartney, ex integrante de la banda de rock ‘The Beatles’: “Es impactante la muerte de una persona. En el caso de Pelé nosotros quisimos hacer una presentación privada cuando Brasil participó en el Mundial de Inglaterra en 1966 aprovechando que ellos jugaban en Liverpool. Él se quedó con las ganas de conocernos al igual que nosotros porque nos gustaba el fútbol. Después nos dimos cuenta de que Pelé pidió permiso a su técnico, Vicente Feola, y éste le dijo: ‘Y esos mechudos ¿quiénes son? Nosotros estamos aquí para jugar fútbol no para oír rock and roll’. Sin embargo, Pelé hizo buena amistad con el tiempo con John Lennon porque ambos estudiaron en una escuela en Nueva York en la que enseñaban inglés y japones”.

Barack Obama y Pelé se encontraron y hablaron de fútbol y política.

  • Barack Obama, ex presidente de Estados Unidos, en su cuenta personal de Twitter: “Pelé fue uno de los más grandes en jugar este hermoso juego. Y como uno de los atletas más reconocidos del mundo, entendió el poder de los deportes para unir a las personas. Nuestros pensamientos están con su familia y todos los que lo amaban y admiraban”.

 

  • Lula da Silva, presidente de Brasil: “Tuve el privilegio que no tuvieron los jóvenes brasileños: vi jugar a Pelé, en vivo, en Pacaembú y Morumbí. Jugar, no. Vi a Pelé dar un espectáculo. Porque cuando le llegaba el balón siempre hacía algo especial, que muchas veces terminaba en gol”.

¿Quién es quién?  

    Sin lugar a dudas los fallecimientos de Pelé y Benedicto XVI representan un dolor para el mundo de diferente manera y el mismo se produce desde que el género humano tiene memoria. No sabemos si desde antes, el dolor se producía en el útero o el dolor y su intensidad se registra por épocas hasta llevarnos a sentir miedo.

Miedo, ¿por qué? A salir a la calle. A levantarnos de la cama o acostarnos en ella. Es que ellos murieron en ese mueble para dormir y como lo reiteramos, en toda narración hay magia. Entonces, en el diario ‘L’Osservatore Romano’, recordaron cuando Pelé se encontró con el Papa alemán Benedicto XVI, quien le dijo:

“Usted fue más que un privilegiado con el balón en los pies. Es el mensajero de la paz. Usted fue capaz de detener una guerra civil en Nigeria en 1966 durante tres días”, publicó el rotativo de El Vaticano que tiene como sus lemas “a cada uno lo suyo” y “las puertas del infierno no prevalecerán”.

La confrontación de la que hizo referencia el citado diario fue la Guerra Civil de Nigeria o Guerra del Biafra que detuvo el fuego el 4 de febrero de 1969 por la presencia de Pelé con el equipo Santos que enfrentó, ese día, a la Selección Central West State, en Benin City, y se impuso, 2-1, con anotaciones de Edu y Toninho Guerreiro mientras el tanto del representante nigeriano fue obra de Asuquo Ekpe.

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El grito del diablo

Lo real es que Pelé junto a su corte no paró una guerra sino dos de acuerdo con el testimonio del periodista Gilberto Márquez, quien laboraba en ese entonces con el diario ‘A Tribuna’.

Márquez acompañó a la delegación brasileña en esa gira por aquellas naciones en donde el grito del diablo permanecía en el aire.

“Santos se enfrentó a la selección del Congo a la que venció, 3-2. Lo importante no fue el triunfo ni quienes hicieron los goles en el ‘The Stade Tata Raphaël’ que tuvo en sus graderías la presencia de 90.000 aficionados”, escribió el periodista en su corresponsalía del 18 de enero de 1969.

En ese compromiso, sigue la nota de Márquez, Santos ganó luego de ir abajo 2-0 en el primer tiempo. Apenas arrancó el complemento, Pelé marcó tres goles, entre el minuto 5 y el 20.

Sin embargo, lo mejor del escrito de Marques fue lo de la anécdota:

  “Pelé, cansado de las patadas, se sentó en el campo e inmediatamente fue imitado por sus compañeros de equipo. Sin saber qué hacer, el árbitro detuvo el juego. Y luego se sorprendió con una nota traída de las gradas que decía: ‘Santos de Pelé está aquí para dar un espectáculo. Estoy aquí para ver el espectáculo. Si no aplicas las reglas del juego, vas preso’. Quien escribió y envió la nota al árbitro no fue otro que Marien Ngouabi, el presidente del Congo luego de dar un golpe militar en 1968.

Pelé tuvo la fortuna de compartir con diferentes jefes de la Iglesia como Juan Pablo VI en 1966 y Juan Pablo II en 1987.

Le gustaba el fútbol

 Debido a la magia de las narraciones se puede deducir que en determinado momento cualquiera de nosotros puede sentir miedo. ¿A la muerte? ¡No! Ya lo había expresado Ratzinger, antes de llevar el apodo de Benedicto XVI y de realizar una revuelta cultural y teológica, pese a su fama de conservador.

“En mis oraciones siempre invoco compasión por la humanidad para que supere sus tribulaciones”, dijo muchas veces como si hubiese sido tocado por el soplo del Espíritu Santo.

Sin embargo, en una ocasión, en su visita el 16 de abril de 2008, con motivo del cumpleaños 81 del Pontífice germano, el presidente George W Bush le dio la bienvenida a la Casa Blanca y en ella habló hasta de fútbol.

“Una de las cosas que me impactan son las guerras, pero aparte de ellas son las derrotas de la Selección de Fútbol de Alemania. Uno de esos partidos fue el que perdió con Brasil, 0-2, en la Copa Mundial de 2002 y aquel en que Italia, en México 1970, se impuso 4-3 en el denominado ‘partido del siglo’. En el equipo alemán, recuerdo, estaban, entre otros, Sepp Maier, Franz Beckenbauer, Uwe Seeler y Gerard Müller”.

Entonces, no escribamos más. Estas líneas de esta crónica fueron escritas sobre un escritorio ubicado frente a una ventana en la que se puede ver hierba como la de las canchas de fútbol, pero en el exterior hay una banca de madera para dos personas y en ella me pareció que estaban tanto Pelé como Benedicto XVI conversando. La imagen, quizás, se debía a la muerte paralela que habían tenido.
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