Capsulas de Carreño

Efraín “Caimán” Sánchez, personaje enorme de nuestro fútbol

Agosto de 1959. Clásico del fútbol mexicano entre Oro y Guadalajara. Dos colombianos destacados: Caimán Sánchez y Delio Maravilla Gamboa. 

Por Juan Manuel Uribe.
Historiador de fútbol.

 

Cómo no recordar pasajes de la vida profesional del Caimán Sánchez, aunque la obra que hizo habla por sí sola. Fue singular su comienzo pues debutó en primera división en el arco del San Lorenzo en 1948, equipo al que llegó por la actuación en el arco de Colombia en el torneo Sudamericano de 1947, en Guayaquil.

En esta alineación del 5 de septiembre del 48, domingo que cayó el visitante Rosario Central 5-1, 19ª jornada del campeonato argentino, lo vemos en el arco del equipo azulgrana acompañado por Zubieta, Perucca y Basso, Resquín y Benegas y Reggi, Rial, Aballay, Martino y Enrico.  Un año más tarde, el 25 de septiembre del 49, debutó en el campeonato colombiano en el 4-1 que América le propinó al Medellín FBC (luego DIM) en el estadio Pascual Guerrero: “América, con el Caimán en la Puerta, Apabulló Réciamente al Medellín”, El Tiempo del lunes 26.

En 1950 pasó al Deportivo Cali y en 1951 llegó por fin al Atlético Junior, el equipo de su tierra que quiso tenerlo desde que estaba en San Lorenzo. En esos tres años Caimán estuvo como figura sobresaliente en tres victorias frente al célebre Millonarios de Pedernera, Di Stéfano y compañía, estelar club que hizo época y quedó en las enciclopedias del fútbol. El 9 de octubre del 49 América ganó 2-1 en El Campín (perdió los puntos en el escritorio), el 21 de mayo del 50 el local Deportivo Cali apabulló 6-1 al equipo azul y el 20 de mayo de 1950 el Junior ganó 1-0 en Bogotá.

En 1952 siguió en el Junior y en 1953 pasó al Independiente Santa Fe, equipo con el que jugó las primeras fechas de 1954, cuando llegó al Medellín, club con el que debutó el 29 de agosto, tarde que el DIM le ganó 31 al Boca caleño en el estadio Atanasio Girardot. Apenas llegado, el club rojo emprendió gira al Perú, gira que fue resonante sobre todo por el 4-0 al Alianza Lima, con el sello de José Manuel Moreno que hizo vibrar a la harto conocedora afición peruana en el fútbol bien jugado y, por supuesto, con la seguridad de Efraín Sánchez en el arco.

El Deportivo Independiente Medellín ganó sus primeros dos títulos en los campeonatos de 1955 y 1957 con la presencia estelar del Caimán: tapó los 27 partidos del primero y 31 de los 38 del segundo. Para muchos, entre ellos el historiador Fabio León Naranjo, el Medellín del 57 es el mejor DIM de todos los tiempos… Y ante la increíble desaparición de un campeón: el DIM no participó en 1958, el Caimán pasó al Atlético Nacional, llamado extraoficialmente Independiente Nacional entre 1958 y 1960, y de ahí la confusión en algunos registros que no toman a Efraín Sánchez como jugador del Nacional. Este equipo era una cuasi selección colombiana y con la salida del Caimán en septiembre, tras 20 jornadas, el equipo de pelear y aspirar por el liderato cayó al quinto puesto.

El excepcional arquero volvió a salir, esta vez al Atlas de Guadalajara, en donde jugó el resto del 58 y el torneo de 1959, que fue tercero. En enero de 1960 volvió a nuestro fútbol contratado de nuevo por el Medellín, que volvía también a contratar a José Manuel Moreno. El DIM no pudo repetir título pero fue subcampeón de 1961. Y en agosto del 62, que El Charro se fue para siempre del DIM, empezó la carrera como técnico del Caimán Sánchez, primero en compañía de Carlos Alberto Díaz y luego de José Vicente Greco. Al año siguiente, en agosto de 1963, Efraín Sánchez se fue del Medellín (volvió al club rojo siete meses entre 1977 y 1978 sin resultado; lo oí declarar en agosto del 77 que había vuelto a “su equipo del alma”).

Estaba en su segunda etapa en el DIM cuando, como arquero titular indiscutido, integró la selección Colombia que clasificó por vez primera al Mundial, al vencer a Perú en una gesta monumental, y donde quedó aquella gloriosa jornada para la historia de los mundiales: el 4-4 ante la Unión Soviética, que como campeón europeo llegó a Chile en 1962 como candidato al título.

En enero de 1964, Caimán y Antonio Julio de La Hoz dirigieron la selección juvenil de Colombia que gustó y convenció y se quedó sin el título y el segundo puesto en un partido definitivo con Uruguay y un gol que no vio el árbitro Rodolfo Pérez o mejor el línea al que le competía Miguel Comesaña y en quien se apoyó el juez paraguayo.

Al término del campeonato sudamericano juvenil, Efraín Sánchez entró a Millonarios y en la segunda fecha entró en pleno partido a remplazar al joven y destacado Senén Mosquera; y el doctor Carlos Arturo Valderrama, dirigente azul y encargado de la dirección técnica tras la destitución del ya prestigioso y ganador Gabriel Ochoa, mantuvo de titular al Caimán, como siguió siéndolo con el técnico brasileño Joao Avelino, que llegó en abril y salió en agosto, cuando el plantel fue encomendado al Caimán que, como técnico no se puso a jugar sino que contó con Senén Mosquera. Esa campaña significó el título para Millonarios y para el Caimán Sánchez que, sin embargo, no siguió como entrenador en 1965 y en marzo de ese año salió para siempre del club azul.

Y pasan diez años: técnico de Quindío, jugador y técnico del Junior, en donde se despide como futbolista a fines de 1967; vuelve a dirigir al club ñero en el segundo semestre del 71, sin importancia; vuelve a la selección juvenil, la del Sudamericano de Chile del 74, con resultado flojo. Pero la presencia del Caimán volvió sentirse como técnico de Colombia para la Copa América de 1975. El fútbol gusta, gana y convence. Tras el oscuro juego del técnico yugoslavo Toza Veselinovic, Caimán muestra un juego que agrada. El subcampeonato de América fue un gran logro: se pasó por encima de Paraguay, Ecuador y con toda autoridad sobre Uruguay, y se terminó a la altura de la gran selección de Perú de entonces, cuyo brillante nivel y juego agradable deleitó. Pero no se creía en el Caimán: “ah, es que con esos jugadores que tiene…” Sin darle el mérito de haberlos escogidos y de incitarlos a jugar el fútbol que sabían y sentían.

Y el gran dirigente Alfonso Senior, el mismo que lo llamó tras la etapa opaca de Toza que a nadie convenció, lo volvió a sacar para contratar a Blagoje Vidinic y apostarle de nuevo a un juego opaco, lejos del sentir de lo mejor de nuestros futbolistas. Y tuvo que pasar otra etapa, la de Carlos Bilardo, para sumar ocho años y regresar al Caimán. El arranque de la Copa América de 1983 no pudo ser mejor: triunfo en La Paz, con lo que la clasificación estaba en casa contando con la derrota en Lima, pero en Bogotá dos empates sellaron la suerte de aquella oportunidad y cerraron la carrera de técnico de Efraín Sánchez.

Durante los veinte años como jugador y los veinte como técnico, no hubo declaraciones disonantes de Efraín Caimán Sánchez contra nadie, ni en el triunfo ni en la derrota.

Un grande del fútbol colombiano.   q.e.p.d.

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