Por John Cardona Arteaga.
Profesor Universidad de Antioquia
Expresidente DIM

En semanas anteriores hemos abordado la temática de los guardavallas con sus triunfos, derrotas y dificultades, acompañados por la música y sus autores que interpretan a este deportista como un sujeto divergente en el fútbol, en comparación con las posiciones de los restantes integrantes de los clubes o selecciones. Continuamos en esta crónica con algunos casos virtuosos.
Jurandyr, otro arquero brasileño con tango.

No es común encontrar referencias amplias sobre jugadores brasileños en el fútbol argentino o uruguayo y, mucho menos, temas tangueros que resalten sus virtudes. Por ello nos llamó la atención el caso de Jurandyr Dos Santos, quien fue portero antipenal en su paso por importantes clubes argentinos y brasileños y en la selección de su país. Reproducimos la nota de la página ferropedia.com:
“El arquero que más penales atajó en 1940 fue el de Ferro: Jurandyr dos Santos Correa. Más aún que los seleccionados Juan Estrada (Boca) y Fernando Bello (Independiente) o que los famosos Miguel Rugilo (Vélez) y el Pez Volador Yustrich (Lanús). En ese campeonato, a Jurandyr le patearon 7 tiros y contuvo 4. El primero fue a 36 minutos de su debut, en la tercera fecha, a Segundo Ibáñez, back de Boca; el segundo, en la jornada siguiente a Luis Arrieta, el goleador histórico de Lanús; con el correr del certamen repitió con Manuel Pellegrina, wing de Estudiantes (La Plata), y nada menos que con Arsenio Erico, el paraguayo de Independiente que todavía es el máximo artillero del fútbol argentino. Aunque semejante éxito no tuvo correlato en las posiciones de Ferro en la tabla, Jurandyr fue haciéndose de una fama que enseguida le valió la tapa de El Gráfico.
No era un arquero desconocido. Jurandyr, paulista, había sido una de las figuras de la selección de Brasil que perdió con Argentina, en Buenos Aires, la final del Sudamericano de 1937. Y además venía de ser bicampeón estadual con Palestra Italia, como entonces se llamaba Palmeiras. Ferro estaba en plena fase de recambio de jugadores, luego de haber desmantelado la famosa Pandilla en su delantera y de traer a cambio a varios ex jugadores de Boca. Jurandyr fue el primer brasileño del club y dejaría su huella.
En 1941, sus atajadas se inmortalizaron en un tango. Lo compusieron Horacio Giardino (letra) y Vicente Seminara (música). La obra fue dedicada “respetuosamente” -según reza en la partitura- “a la señora María Dos Santos, madre del gran guardavallas”, y dice así:
Llegan de todos los lados, lo mejor,
guardavallas renombrados de valor,
pero neto se destaca, hay que añadir
el morocho consagrado, Jurandyr.
Nos mostró toda su clase, años atrás
no es preciso buscarse, nada más
con sus saltos magistrales, conmovió
a la hinchada emocionada, que aplaudió.
Jurandyr, todos te llaman con ardor,
Jurandyr, todos te aclaman, sos campeón!
en la cancha, caballero, demostrás,
y te quieren tus amigos, más y más.
En un gran seleccionado se te vio
tu seguridad de manos, convenció.
Tu actuación, sencillamente, es ¡colosal!
te mereces, por tu esencia, un pedestal.
Tu figura es popular,
por tu arrojo y tu vigor.
porque tú le sabes dar,
emoción tras emoción.
Pero dicen con razón
que tus ojos tan videntes
electrizan a las gentes
cuando ¡GOOOL! quieren gritar
En 1941, Jurandyr jugó en Gimnasia (La Plata). En 1942 ya estaba en Flamengo, donde volvió a ser bicampeón estadual, esta vez carioca. Se retiraría en 1948 en Comercial Futebol Clube, de Riberao Preto.”

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Mierko Blazina

Fue un arquero legendario de origen yugoeslavo que defendió el arco de San Lorenzo de Almagro entre 1943 y 1955.Famoso por sus salidas suicidas ante los delanteros contrarios. Por ello llevaba como apodo “El arquero de los nervios de acero” o “el hombre de hielo”. Fue puntal determinante para el Ciclón en la consecución del campeonato de 1946 y en la exitosa gira por Europa 1946-1947. Entre 1948 y 1949 Blazina compartió el arco de” los Santos” con Efraín “Caimán “Sánchez.
Extractamos del blog sobre los jugadores del Ciclón la siguiente referencia sobre su pasado envuelto en las dificultades de la guerra y la realidad de sus triunfos con los Cuervos:
«Las bombas que caían sobre Trieste empujaron a la familia Blazina a tomarse un buque y buscar un futuro mejor en Buenos Aires. Así fue como el pequeño Mierko, un tanito de padres yugolavos, llegó con 17 años al Club Porvenir. Solo dos partidos jugó ahí hasta que lo vieron dirigentes de San Lorenzo y se lo llevaron. En 1943 le sacó el puesto a Luis Heredia y, tras alternar con Andrés Peñalva, se adueñó de la valla. Era un arquero de boina, manos descubiertas y rodilleras. De los de antes en la fachada, pero precursor de un estilo arriesgado y poco convencional para la época. Salidor y, a veces, portador de una excesiva confianza. Fundamental en el título de 1946, dio cátedra en la exitosa gira por España y Portugal que el equipo campeón de 1946 realizó entre diciembre de ese año y febrero de 1947. Ocupó el arco hasta 1955, teniendo siempre gran fidelidad hacia el club. Así lo mostró cuando lo mandaron a atajar en la reserva, en 1953. En 1955 se retiró después de 12 años en San Lorenzo».
Luis Alberto islas
La trayectoria de este arquero se vincula a varios clubes argentinos y extranjeros lo mismo que a su participación en la Selección de Argentina.
Chacarita Juniors fue su primer club desde sus divisiones menores y con solo 16 años debuta en primera B contra Banfield. Se convierte luego en jugador de Estudiantes de la Plata entre 1983 y 1986, club con el cual logra el campeonato nacional en 1983.
En 1986 es contratado por el Club Atlético Independiente convirtiéndose en ídolo indiscutido de los Rojos de Avellaneda, institución con la cual tuvo tres etapas (1986 a 1988, 1991 a 1995 y 2003). Su segunda participación fue la más exitosa, convirtiéndose en verdadero estandarte de su equipo. Por sus grandes actuaciones en el pórtico rojo la afición le canta: “Avellaneda, hay un arquero, hay un arquero llamado Islas, ataja todo lo que le tiran, es el más grande de la Argentina”. En 1994, con Islas como gran pilar, Independiente obtiene el campeonato del Clausura y la Supercopa, y en 1995 se convierte en campeón de la Recopa en Japón frente a Vélez Sarsfield.
También jugó en Newell’s Old Boys (1995), Platense (1996), Huracán, el club de sus amores (1998), Tigre de la Nacional B (1999) y Talleres de Córdoba (2002).
En el campo internacional, gracias a sus logros en Argentina, actuó en 1989 en el Club Deportivo Logroñés, siendo considerado el mejor arquero de la liga española 1989/1990.Entre 1996 y 1997 ficha para el Toluca de México. En 2000 regresa a ese país y juega en el León.
Islas tuvo una grande participación en la Selección de Argentina, primero en juveniles (Copa Mundial de Fútbol Juvenil de 1983, Juegos Olímpicos de Seúl 1988) y luego en la de mayores, campeones en el Mundial 1986 y en el Mundial USA de 1994. Además, fue participante por su país en las Copas América 1987, 1989 y 1993.
Después de su retiro como jugador se convirtió en DT y fue parte del cuerpo técnico de Diego Armando Maradona en Dorados de Sinaloa de México.
Su temperamento recio y carácter fuerte lo enfrentó repetidas veces a rivales, árbitros y a sus directores técnicos, lo cual supuso una alta rotación por los clubes en los que defendió el arco, pero siempre con altísima responsabilidad.
El tango no lo desamparó. El reconocido hincha de Independiente, Ernesto Baffa con Lisandro Adrover, compusieron el tango Para el amigo Luis Islas, llevado al disco por la Orquesta de Ernesto Baffa.

La posición del arquero es desventajosa y delicada. A menudo la carga emotiva de las derrotas de su equipo se le atribuye a quien soporta, desde atrás, los aciertos y desaciertos de sus compañeros. Se argumenta que en el fútbol se trabaja en equipo, pero un descalabro se descarga sobre el cancerbero. Diez errores de sus colegas por uno suyo significan desequilibrio. Podría pensarse que sus fallas son más calificadas pues representan una probable pérdida. Para colmo de males la falta en el área de un jugador de campo que es pitada como penalti la sufre el arquero y a él lo fusilan o lo acribillan en términos deportivos.
Las referencias literarias sobre el arquero emanan de su propia desventaja y soledad reconocida por diversos cultores de las letras. Son llamativas las circunstancias sicológicas y las consecuencias trágicas que han llevado a algunos guardametas a acabar con su existencia. En un artículo de El Gráfico titulado “Los arqueros que se quitaron la vida”, de 02 de agosto de 2011, se aborda este luctuoso tema.
( https://www.elgrafico.com.ar/articulo/0/3690/los-arqueros-que-se-quitaron-la-vida)
Quizás por ello algunos guardametas se han rebelado contra las circunstancias y han aprovechado sus atributos técnicos para salir jugando, luchar por la libertad y hasta se han convertido en guardametas goleadores. Es común que a esos que se han salidos de los moldes de los arqueros tradicionales los llamen “locos”. En la memoria están presentes los casos de Amadeo Carrizo, Hugo Gatti, Jorge Campos, José Luis Chilavert, y René Higuita.
Nos quedamos con la declaración de Gatti:” “En el puesto de los bobos, yo soy el más vivo”. Se trata de reivindicar la posición más ingrata en el fútbol.
[John Cardona Arteaga – Profesor Universidad de Antioquia – Expresidente DIM]
Medellín, febrero de 2020






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