
Por Alexis García Vega
*Nuevamente el fútbol en su inmensa generosidad, es infiltrado por una serie de acontecimientos que realmente no pertenecen al más mágico de los juegos.
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Me vuelve a mover la mente, esa frase que escuché en una ocasión de Jorge Valdano que repito muy a menudo ante lo que viene ocurriendo y que tengo que repetir hoy una vez más.. “ Los estadios están hechos para liberarnos del chiflado que llevamos dentro”.
No hay justificación para la locura de algunos y mucho menos para la estupidez que lleva a la agresión, escudados en la afición por un equipo.
La final de Copa Libertadores entre los dos más emblemáticos equipos Argentinos parece no tener fin, el caos se ha apoderado de los aficionados, las agresiones, el maltrato, han sido más seguidos que las estrategias de dos grandes entrenadores, se ha propuesto hasta dejarla desierta de campeón, de jugarla en Emiratos Árabes, o de llevarla a un lugar en donde sus aficionados no puedan estar, se volvieron más importantes que el juego.
De toda esta telenovela lo que más sorprendido me tiene, es un acto lleno de Gallardía de Marcelo Gallardo, técnico de River, quien ante la sugerencia del presidente de Conmebol de jugar el partido al otro día de agredidos los jugadores de su rival, Boca Juniors, Marcelo pidió a su presidente, no jugar con ventaja, aprovechándose de la lesión de un par de jugadores de su adversario, a manos de los hinchas.
Este hombre que en la cancha daba cátedra de talento, como entrenador da clases de madurez.
EN COLOMBIA
Para terminar esta sopa, en Colombia ya se han definido los finalistas: Junior y Medellín, se deshicieron con competencia de sus rivales, Rionegro Águilas y el actual campeón Deportes Tolima.
Veremos una final entre los dos equipos que mejor terminaron el torneo, con jugadores desequilibrantes.
El poderoso de la montaña con el goleador del torneo, Germán Cano, un escalón por encima de los demás, portento de lucha, entrega y efectividad, acompañado de la calidad de Ricaurte.
Junior con el talento de Jarlan Barrera, secundado en ataque por Luis Díaz, la revelación y el ídolo Teo Gutiérrez, capaz de cualquier cosa.
Se vino la final, pronóstico reservado.





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