Capsulas de Carreño

El chileno que no será olvidado

La gráfica es de tiempo reciente, no sabemos de cuándo ni en dónde ni quién la tomó, pero la recibimos con gusto por ser de un verdadero caballero del fútbol como se le conoció en vida al chileno Gastón Moraga Paredes, quien demostró todo su conocimiento en equipos como el América, Once Caldas, Medellín y Deportivo Cali. Falleció a la edad de 85 años.

POR WILLIAMS VIERA, desde USA.

 

Ahora que Gastón Moraga Paredes se adelantó al viaje sin retorno que, en cualquier momento, nos tocará realizar, los recuerdos brotan de sus amigos y conocidos como la noche de ojos de agua al igual que las lágrimas de sus allegados y familiares en sus rostros mientras que en el aire todos tienen sus almas estremecidas como si hubiesen leído un

poema de Gabriela Mistral.

Algunos se preguntarán la razón de nombrar a la poeta chilena en este momento del adiós al preparador físico que estuvo en la época gloriosa del América y que integró la dupla ganadora del conjunto de los ‘diablos’ junto a Gabriel Ochoa Uribe desde el momento que empezó a trabajar con el objetivo de dejar en el pasado aquella sentencia de Benjamín Urrea, conocido como ‘Garabato’, cuando “maldijo” al equipo con la frase, “por mi Dios, América nunca será campeón”.

Y desde el primer día de 1979, Gastón Moraga, el chileno, inició su trabajo, de manera alegre, respetuosa y amena sin que sus dirigidos, en los trabajos físicos, se quejaran. Tal vez, por aquello que le gustaba la poesía y lógicamente, en los momentos que se desconectaba del fútbol, recordaba a Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, conocida popularmente como Gabriela Mistral, primera mujer sudamericana en ganar el Premio Nobel de Literatura en 1945.

“El fútbol es un poema por ser un juego. Todos tienen razón cuando hablan o escriben de un partido. Hay que recordar que el fútbol no es un deporte de ciencia exacta”, nos dijo Moraga en plena campaña de aquel América que haría historia y que lograría su primera estrella en la noche del miércoles 19 de diciembre de 1979 ante Unión Magdalena al ganar, 2-0, en el Pascual Guerrero, con anotaciones de Alfonso Cañón y Víctor Lugo, y que, para quienes llaman aquel equipo, “pasión de un pueblo y la angustia de un guerrero”, es como si fuese un slogan de marketing brotado desde el corazón.

 

“¿Reímos o lloramos?”

Gastón Moraga Paredes, a pesar de la disciplina impuesta por el técnico Gabriel Ochoa Uribe, en el América, siempre fue un mediador en las situaciones difíciles que se registraban en el plantel.

Las personas que hayan conversado con Gastón Moraga, en momentos en que estaba lejos de su trabajo de preparar a los futbolistas que defendían la causa del América, en aquellos años, entre 1979 y 1989; y luego en el Once Caldas durante cuatro meses en 1991 y en el Deportivo Cali junto al técnico peruano Miguel Company en 1992 pueden recordar una frase que repetía, en la salida del vestuario hacia el rectángulo verde: “cuando salgan al terreno de juego miren las tribunas, piensen en el sacrificio que ellos hicieron para estar en ese sitio. Dejaron de comer por ustedes. Entonces, salgan a la cancha, disfruten y hagan felices a los hinchas”, nos dijo, para esta crónica, Hebert Montoya Tascón, comentarista deportivo de la Red Sonora, en Cali, desde hace siete años y quien fue reportero del Combo Deportivo de Caracol Radio, en la época de la llave Ochoa-Moraga.

“Ya se sabe que el técnico Ochoa (q.e.p.d.) no nos quería ni ver, pero Moraga era todo lo contrario. Nos recibía con una sonrisa y nos echaba algún cuento de esos callejeros que previamente se lo había dicho Orlando Robayo, conductor del bus del equipo, quien a su vez lo escuchó en una de las calles del barrio Gaitán en donde vivía… ‘Muchachos, el de hoy es genial. Más vale ser un borracho conocido que un alcohólico anónimo’. Los reporteros de aquella época mirábamos al profesor Moraga, pero no sabíamos si reírnos o llorar”, contó Montoya Tascón.

 

Retrocedamos un poco…

En 1979, en el inicio del primer cuadrangular, la boleta de la tribuna norte tuvo impresa la foto tipo cédula del preparador chileno Gastón Moraga Paredes.

Aquella ‘maldición de Garabato’ se acabó debido al trabajo que realizó la dupla Ochoa-Moraga durante la semana y en los partidos que enfrentaron. Basta con retroceder el tiempo y revivir las palabras que pronunció el técnico horas después del primer título y que los más veteranos recuerdan cada vez que escuchan el bolero ‘Aquel 19’, canción añeja en la voz del dominicano Alberto Beltrán y que se convirtió en himno por aquello de que “lo que quiero decirte,/ fechas hay en la vida/ que nunca podemos/ jamás olvidar…”.

Igual acontecerá con Gastón Moraga, el chileno que llegó primero a Antioquia en donde además de ser maestro como preparador físico, escuchaba tangos, recitaba uno que otro verso, pero luego Ochoa Uribe lo convenció para afrontar una misión imposible en aquel tiempo.

“Cali me conquistó y por eso me quedé”, nos dijo en una ocasión.

Pero volvamos al instante en que el técnico Ochoa Uribe, en aquel entonces, cuando celebró su primer título con los ‘diablos’, dijo: “Con un gordo, Alfonso Cañón; con un arquero que era zurdo de mano y derecho de pie, Carlos Alfredo Gay; con un delantero que realizaba el centro justo al área o que le hacían penal o que convertía gol, Víctor Lugo; con un líder en la defensa, Aurelio Pascuttini; y con un señor como Gastón Moraga, respetuoso de su trabajo, planificador como ninguno y pacificador en los momentos en que las cosas se complicaban”.

Lo real es que ya no está debido al viaje sin retorno, el mismo que, en cualquier momento, también emprenderemos. A Gastón Moraga, el chileno que no será olvidado, se le recordará por su don de gente y por el humor con el que enfrentaba los momentos más complicados.

“En la vida hay dos trabajos complicados. Uno, cuando uno se disgusta; y dos, cuando uno se debe contentar con la otra persona. Entonces, ¿para qué uno se molesta cuando las cosas de la vida son tan sencillas y tan simples?”, decía en esos momentos en que no estaba hablando de su trabajo cotidiano. O complementaba la frase con una de su poeta preferida, “el mundo cambia en un instante. Ese cambio pudo ser el día en que nacimos”.

 

Un libro…

La dupla de trabajo en el América, Gabriel Ochoa Uribe y Gastón Moraga, no dejaban nada al azar. Revisaban la báscula para comprobar el peso de los jugadores. Y Willington Ortiz no se escapaba a esa inspección.

En lo más profundo de su ser, Gastón Moraga quiso ser escritor aunque nunca lo confesó de manera abierta. ¿Cómo Pablo Neruda, el de ‘Veinte poemas de amor y una canción desesperada’? O ¿cómo Roberto Bolaño, novelista chileno, famoso por ‘Detectives salvajes’ y ‘2666’, entre otras obras? No lo sabemos, pero dejó un libro que usted, si lo desea, puede leerlo y analizarlo en la Biblioteca José María Cagigal, ubicada en Cali, en la calle Novena No. 34-01, en la Escuela Nacional del Deporte, y que tituló, obviamente, ‘Manual de fútbol No. 1, bases elementales del entrenamiento’.

En las 205 páginas que consta la obra de Gastón Moraga usted puede leer, según sus palabras, “lo que es la preparación técnica con la que se puede entender la superficie de contacto, el análisis mecánico del movimiento, cómo deben ser los controles del balón y otras maniobras técnicas”.

En el momento que el profesor Moraga explica, en el texto que es ideal para estudiantes que deseen convertirse en preparadores físicos, él dice, debido a la experiencia que tenía, que “la preparación física contempla los conceptos básicos sobre entrenamiento, calentamiento previo, análisis de las cualidades físicas”.

De igual manera, Gastón Moraga, el chileno que no será olvidado, en el libro que dio a conocer sus conocimientos adquiridos, también hizo referencia a la preparación táctica: “Ella se centra en los sistemas y su evolución táctica, en la estrategia y en el estilo”, se lee, pero no olvidó un tema fundamental como es la preparación psicológica que va dirigida al árbitro, al jugador, al entrenador, al espectador, al dirigente y al periodista deportivo.

Gastón Moraga en un trabajo especial con Víctor Lugo en la época en que América iba al río Pance porque aún no tenía un lugar paraa entrenar. Eran los años en que se le llamaba a los ‘diablos’ como ‘la mechita’.

Pero antes que escribamos Paz en la tumba de un hombre de fútbol y fortaleza en los corazones de sus familiares, no podemos dejar pasar una de tantas anécdotas que se vivieron en aquel América que conquistó muchos títulos y es la del bus que transportaba el plantel y que todos debían escuchar tangos en el recorrido de sus viajes a Armenia para enfrentar al Quindío, al Caldas en Manizales o al Pereira en el estadio Hernán Ramírez Villegas.

Nadie podía oír nada diferente a los temas que interpretaba Carlos Gardel en esas travesías.

“Por favor, señor Robayo, usted que es el conductor, alégrenos el día. Ya sabe, el tango lo dice todo. Ni porque uno mismo lo hiciera”, decía Ochoa Uribe mientras que Gastón Moraga, quien era el preparador físico del América, se reía de la ocurrencia, pero los jugadores, en la parte de atrás, protestaban en voz baja.

Es que Moraga era el mediador y por eso, el éxito de aquel grupo de jugadores que conquistó lo que celebró.

Gastón Moraga Paredes, el chileno que no será olvidado, debe sentirse feliz. En el más allá, a sus 85 años, edad en la que murió en la madrugada del miércoles 5 de mayo de 2021, recordará lo vivido con una sonrisa y lo más probable es que le va a contar un chiste a los periodistas que se adelantaron en el viaje sin retorno cuando se los encuentre, pero en el instante que vea a su amigo, Gabriel Ochoa Uribe, lo invitará a sentarse para recordar lo que hicieron en el América. Y ese, será, sin duda, un buen momento en que van a sentirse felices de nuevo y dirán, “la educación es, tal vez, la forma más alta de buscar a Dios”.

Entonces, Jesús le dirá al recién llegado: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay… Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque muera, vivirá, y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás”. Amén.

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3 comentarios

  1. Mirian Moraga Perez

    9 mayo, 2021 at 3:28 pm

    *Agradecimientos de la familia Moraga
    Buenas tardes, mi nombre es Mirian Moraga, hermana de Gastón Moraga y termine de leer lo que escribió de mi hermano.Nos hizo emocionarnos mucho a toda su familia de Chile, somos de Puerto Montt, Chile. Esa foto fue tomada en nuestra bahía de Puerto Montt en uno de sus últimas visitas y corresponde cuando esa vez llegaron 3 cruceros.Agradecemos su amable y emotiva nota.
    Mi correo es [email protected]
    Mirian Moraga Pérez

    Del editor. Hola Mirian, buenas tardes acá en Medellín. Todo lo que se diga de su hermano Gastón es poco. Gran persona. Dejó su legado en Colombia.

  2. Luis Fernando Cardona A.

    6 mayo, 2021 at 8:44 pm

    *Gastón Moraga un grande de verdad
    Como persona y como preparador. Paz en su tumba.
    Tengo que mencionar algo ajeno al tema, pero debo hacerlo antes que vengan los comentarios del Nacional: Los directivos del DIM van a dejar ir a Andrés Cadavid por qué les parece caro y desde ya están promoviendo a Jaime Giraldo un buena persona que siempre chupó banca; le pasó con Ricardo Calle, Bobadilla. Javier Alvarez, Sierra y el mismo Bolillo. Ahora el sr Giraldo lo quiere promocionar para ahorrarse unos pesos. Que falta de respeto!
    Luis Fernando Cardona A, Medellín

    • Jairo Grisales G.

      7 mayo, 2021 at 8:57 am

      *En respuesta a Luis Fernando
      Buenos días.
      Seguiremos en las mismas, otra participación con un equipo del montón, están aspirando a traer jugadores de equipos de media tabla para abajo, jugadores que en esos cuadros no fueron ni titulares, caso Ray y otro del mismo equipo que no sabemos ni quién es, Giraldo, un eterno suplente.

      Ahí están pintados los directivos de nuestra pasión roja, afortunadamente no permiten asistencias a los estadios, porque en mi caso, ni con boleta regalada iría a ver este nuevo circo. Aclaro, no sé qué puede pasar un poco más adelante, pero lo que se comenta no es nada halagador.
      Jairo Grisales G., Medellín

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