Por: María Victoria Zapata B.
* El fútbol del Deportivo Independiente Medellín encontró por fin su rumbo y desplegó con fuerza las alas de la ilusión.
Con dos goles de Leonardo Castro, que no solo le permitieron al Deportivo Independiente Medellín remontar el marcador sino quedarse con los tres puntos en disputa y alcanzar el liderato en la tabla de posiciones.
Tal como lo esperábamos, el clásico Nº 290 fue un muy buen partido de principio a fin. Con las graderías del estadio Atanasio Girardot abarrotadas de hinchas, con opciones repetidas en los arcos de David González y Luis Enrique Martínez, con emociones y sufrimiento tanto en el período inicial como en el complementario y con 22 jugadores que lo entregaron todo por el espectáculo.
Contragolpes en Nacional, que buscaron explotar la velocidad de Marlos Moreno y Andrés Ibargüen y una primera línea de volantes en el DIM, integrada por Luis Carlos Arias, Daniel Torres y John Edison Hernández, caracterizaron el comportamiento de ambos equipos en la cancha durante la totalidad del primer tiempo y buena parte del período complementario.
Una excelente jugada de Marlos Moreno y un gol de volante Macnelly Torres, le dieron la ventaja parcial al cuadro nacionalista cuando apenas transcurría media hora de juego. Cinco minutos después igualó el DIM y muy pronto, en el complemento (minuto 52), marcó el del definitivo 2-1.
Las líneas retrasadas, el contragolpe y el cierre del partido con la inclusión de Didier Moreno, Juan David Cabezas y Matías Cahais, en reemplazo de Luis Carlos Arias, Leonardo Castro y Marlón Piedrahita, respectivamente, más el gran trabajo de Marrugo, Castro y Caicedo, inclinaron, sin embargo, la balanza a favor del DIM tras la segunda anotación del atacante rojo.
No bastaron la vehemente ofensiva nacionalista en busca de la paridad ni el ingreso de los jugadores Rodin Quiñones y David Castañeda (relevos de Gilberto García y Arley Rodríguez, respectivamente) por cuanto el orden táctico del DIM y su solidez defensiva prevalecieron hasta la conclusión del juego y le entregaron la victoria , 2-1, sobre su eterno rival de plaza.
Varios aspectos para destacar en el DIM, vencedor del clásico 290:
– Un equipo compacto, que no se descompensó deportiva ni tácticamente, como tampoco emocionalmente, tras la anotación de Macnelly Torres al minuto 30. Por el contrario, insistió en su objetivo e igualó la pizarra 5 minutos después, tras centro de Marrugo a Castro y, luego, en el minuto 52, desniveló el partido con el segundo gol de Castro, en el que intervino también Marrugo, aguantó la arremetida verde y sostuvo la ventaja hasta la conclusión del encuentro.
– Las dos anotaciones de Leonardo Castro y la consolidación del atacante rojo como el máximo artillero del DIM en Liga Águila, con 9 goles hasta el momento. Pero también hay que darle relevancia a su “socio”,Juan Fernando Caicedo, notable en su tarea de buscar espacios, robar balones y desgastar al rival.
-Gran partido de Christian Marrugo quien, con Leonardo Castro, fue figura de Independiente Medellín en este clásico. Excelente gestión en mitad de campo y excelente habilitación para los goles del delantero pereirano al servicio del DIM. Un verdadero líder en la gramilla y un apreciable trabajo en el clásico 290.
-Solidez en una zaga que jornada a jornada se afianza, brinda seguridad y respalda la labor del portero David González.
-Se salió nuevamente con la suya el técnico Leonel Álvarez, con su propuesta ofensiva (Marrugo-Caicedo-Castro), con sus tres volantes de primera línea (Torres, Hernández y Arias), con su pormenorizado análisis del rival y con el muy acertado manejo táctico y estratégico del partido. También figura del compromiso, el adiestrador rojo.
-Y, finalmente, el Medellín pisó el gramado del Atanasio Girardot con la convicción de todas sus fortalezas, a las que les dio trascendencia con actitud, con ganas, con amor propio, con entrega, con sentido de pertenencia y, fundamentalmente, con ambición.
El que vimos enfrentar y derrotar con justicia al Atlético Nacional, es un DIM que ya encontró su fútbol, su esquema (con dos atacantes, como debe ser) y todas sus motivaciones. Ayer el estadio se tiñó de rojo con la transpiración de once guerreros que lo dejaron todo en la cancha y hoy los rojos corazones amanecieron pintados de alegría y de fe.
El fútbol del Deportivo Independiente Medellín encontró por fin su rumbo y desplegó con fuerza las alas de la ilusión.





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