Capsulas de Carreño

El Deportivo Independiente Medellín:  Un sufrimiento que nos une

PASTO. El capitán Luciano Pons con la responsabilidad cumplida del último cobro, el decisivo para certificar la clasificación del DIM a cuartos de final de la Copa. Foto @DIMOficial.

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Por Mauricio Correa.

Columnista Cápsulas.

 

 

El fútbol es pasión, alegría, expectativa y para los hinchas del Deportivo Independiente Medellín, sufrimiento. Si hay un equipo que encarna esa montaña rusa emocional en el corazón de sus seguidores, es indudablemente el ‘Rey de corazones’.

La más reciente prueba a esta afirmación es precisamente la clasificación a los cuartos de final de la Copa Betplay,  donde con un global holgado, se sufre hasta llegar a la tanda de penales frente al Pasto del profesor Flabio Torres.

Ser seguidor del Medellín es entender que se debe tener corazón para la frustración de resultados, contrataciones e incluso en la manera en que se administra nuestro club. El sufrimiento parece ser requisito para los hinchas del rojo. Pero, ¿Por qué seguimos aquí, fieles y entregados, pese a todo? La respuesta es compleja y digna de análisis de expertos que los lleven a explorar el laberinto que hay detrás de esa angustia y lo más particular a entender lo que nos une y nos llena de pasión.

El sufrimiento con el Deportivo Independiente Medellín no es una novedad, es parte de nuestra identidad como seguidores. Cada partido es una prueba de resistencia emocional, donde nunca sabemos que esperar. Desde remontadas épicas hasta derrotas dolorosas, el equipo logra llevarnos en un constante vaivén de emociones. Es como si el destino así lo quisiera, haciéndonos sudar desde las gradas y provocando que nuestra ilusión se mezcle con el padecimiento.

El sufrimiento también se hace presente en la gestión del club. Los fichajes prometedores que a veces no rinden como se esperaba, los cambios de cuerpo técnico que no acaban de encontrar la estabilidad anhelada, las decisiones administrativas llenas de incertidumbre; todos estos elementos nos mantienen en vilo, siempre en busca de esa chispa que enciende la verdadera grandeza del Medellín.

Pero a pesar de todo, nuestro sufrimiento tiene un valor innegable. Es lo que nos diferencia, nos fortalece como hinchas y nos une en una pasión compartida porque amar al Medellín implica entender fácilmente, que las victorias saben mejor cuando hemos experimentado la derrota y que nuestro compromiso trasciende las fluctuaciones del fútbol.

El sufrimiento por el Deportivo Independiente Medellín nos define y nos hace especiales como hinchas. Es una prueba constante de lealtad y una oportunidad de crecimiento personal y colectivo. Aunque muchas veces duele y nos lleva al límite, seguimos aquí, comprometidos a la causa, porque sabemos que los momentos de gloria y alegría enaltecerán aún más nuestras almas rojas.

Así cada sufrimiento vivido se convierte en una historia que contar, en un lazo que nos une como poderosa hinchada. Estar junto al Medellín es abrazar una pasión autentica, desafiante y llena de altibajos. Es un camino en el que aprendemos a encontrar la grandeza de la lucha, a valorar cada victoria y a mantener encendida la llama de esperanza y fe en nuestro equipo.

El Deportivo Independiente Medellín es mucho más que un equipo de fútbol es una fuente inagotable de emociones, un generador de orgullo y una manifestación de la autenticidad. Así que, mientras exista una persona que sufra y disfrute cada partido, el ‘Medallo’ seguirá siendo eterno en nuestra historia y en nuestros corazones y es por ello que somos la hinchada más fiel del país no en vano decimos que no somos moda…somos un verdadero sentimiento.

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