Capsulas de Carreño

El dilema para estudiantes de periodismo (Andrés Quintero Restrepo, Bogotá)

Andres QuinteroPor Andrés Quintero Restrepo,
Bogotá

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*A propósito del artículo “El periodismo deportivo agoniza” de Francisco Henao.
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Elegir estudiar Comunicación Social y Periodismo para dedicarse a hablar del apasionante mundo de los deportes, particularmente del fútbol, es enfrentarse a un gran dilema: encontrarse un escenario profesional ocupado por empíricos.

Reconocidas figuras del periodismo deportivo nacional como Hernán Peláez, Iván Mejía, Carlos Antonio Vélez, César Augusto Londoño, Javier Hernández Bonnet, Esteban Jaramillo o Mario César Otálvaro, son profesionales en diferentes áreas y que llegaron al Periodismo, no por formación, pero sí por vocación y pasión.

Por otro lado, y teniendo presente que el fútbol es el deporte de masas que ocupa las agendas periodísticas, hemos visto cómo canales de televisión han ido vinculando a futbolistas, exfutbolistas y directores técnicos a sus programas deportivos. Y es una estrategia válida, ya que ellos pueden aportar los conocimientos de un oficio que practicaron, conocieron y trabajaron desde la niñez.

Dentro del ámbito universitario siempre se ha dicho que los estudiantes de periodismo “aprenden un océano de conocimientos con un centímetro de profundidad”. Y si estamos dentro del modelo educativo de la hiperespecialización (un fenómeno tan estadounidense como el de vincular deportistas a programas deportivos), ¿quién mejor para hablar de fútbol que un futbolista, exfutbolista o director técnico, y más si participa en un programa deportivo que dedica gran parte de su espacio al oficio que ha desarrollado desde la adolescencia?

Como estudiante de Comunicación Social y Periodismo, soy de los que piensa en defender el oficio de comunicar desde el fortalecimiento del enfoque investigativo, pero si la materia prima del periodismo deportivo, o sea el fútbol, está en el televisor y nos da todo el material para analizar, el ejercicio lo podrá hacer cualquiera.

Y, lastimosamente, es una realidad que no se puede desconocer, pues ahora podemos ver mucho fútbol, no solo colombiano sino también español, italiano, alemán, inglés o brasilero, y eso permite entender, comparar, y formar criterio.

Y si a este panorama le sumamos Internet como herramienta de recolección de datos, resultados o testimonios, el trabajo periodístico se reduce a sentarse en un escritorio a ver una pantalla.

El fútbol mueve muchas pasiones y también mueve la agenda de todos los medios, deportivos y no deportivos. Y así duela, futbolistas y directores técnicos ven la actividad desde adentro. Nosotros, los periodistas, sólo la vemos desde el televisor, desde la grada o desde la raya lateral.

El dilema del periodismo deportivo frente al empirismo seguirá siendo una discusión abierta, y más si tenemos presente desde el marco legal que la libertad de expresión es un derecho consagrado en la Constitución Política de 1991 (Artículo 20). Y en cuanto a libre expresión y no censura, nadie más indicado para hablar de fútbol que los futbolistas y directores técnicos, especialistas en el tema.

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