Capsulas de Carreño

¿El empujón de James se justifica en un capitán? (Wilson Díaz)

 

  • ¿El empujón de James se justifica en un capitán?
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  • ¿El empujón de James se justifica en un capitán?

 

Por Wilson Díaz Sánchez,
El Colombiano

El empujón de James Rodríguez a Daniel Torres durante el partido frente a Argentina, que para muchos puede ser una acción “normal”, producto de la desesperación e impotencia, tiene diferentes lecturas.

Hay quienes critican la actitud del ‘10’, otros la aprueban, pero hay algo innegable: la jugada se vio fea y genera muchas inquietudes sobre la capitanía y liderazgo en el conjunto colombiano.

 

Hugo Gallego Villa, entrenador y analista, que durante muchos años estuvo cerca a líderes indiscutidos del balompié nacional, como René Higuita, Alexis García y Andrés Escobar,para solo mencionar algunos, califica la acción de “ridícula e inaceptable que no puede existir en un gran futbolista”.

La justificación que la gente hace es que Rodríguez estaba nublado y, como todo el equipo, no tenía claridad.

Gallego reflexiona y añade: “los cracks son fríos como la inteligencia, lo que es caliente es la pasión; la creación en el fútbol es producto de la razón”. Y dice que en situaciones críticas es cuando deben aparecer los caudillos para guiar y ordenar a sus compañeros.

Lo sucedido contra Argentina, apunta Gallego, denota la falta de liderazgo en el seleccionado colombiano, aparte de la ausencia de una idea de juego.

 

Javier Álvarez, exseleccionador de Colombia, señala que esa es una muestra del desespero de James, de su situación: acelerado, con las pulsaciones altas y sin mucho oxígeno en el cerebro y pensando en que tenían que ganar. “Un jugador de tantas condiciones y capacidades -apunta Álvarez- tiene que mantener siempre un control sobre lo que piensa y hace en el terreno de juego”.
El motivador Luis Alfonso Sosa analiza la jugada desde tres tópicos: “ansiedad del deportista por resolver una situación determinada; falta de respeto con el compañero que estaba por delante y que tenía la posesión del balón; y reflejo del don de mando que tiene en el equipo a raíz de su talento, credibilidad y prestigio.

“Pero creo que fue más producto de la ansiedad porque, inconscientemente, tiene una gran responsabilidad con el país. Aunque ante cualquier circunstancia hay que respetar al compañero”, apunta Sosa.

El analista arbitral Óscar Alexis Gutiérrez asegura que en el reglamento no se estipula como infracción empujar a un compañero. Lo que se puede considerar ahí es una agresión que sería otra tipificación de falta como conducta violenta. Pero empujar, sujetar, algo que no cause lesión al jugador del mismo equipo no se sanciona.

“James demostró -opinó- el desespero, pero esa no es la actitud adecuada de un líder, porque en la cancha esos códigos los leen los jugadores, fue algo salido de tono. Si es noble debió ofrecerle disculpas a Torres porque esas actuaciones pueden desestabilizar un grupo”.

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