
Por Saúl Restrepo
*Entender las variables del juego dan como resultado vitorear.
Después del primer juego hace ocho días se vio muy claramente lo antónimo de estos dos rivales de la final copera, mientras uno es rígido, inflexible y fijo a su táctica, el otro es; versátil, adaptable, aplicado, equilibrado y variable.
Y estos puntos diferentes fueron los determinantes a la hora de apostar en el juego.
Independiente le fue fiel a su estrategia y la mantuvo sin alteraciones por mas que cambiara la situación de juego, se podría comprender esa lealtad porque con ella llegaron a la final, les dio resultados tangibles y palpables, entonces se vieron obligados a mantenerla como su fortaleza, pero irónicamente este factor fue lo que al final los perjudico, simplemente porque siempre dejaron en el otro toda iniciativa, destino y proporción de juego.
Esa táctica defensiva de meter mas de medio equipo atrás, de esperar el error contrario dejando el güevero y enfocarse exclusivamente en que el otro es el necesitado como novia indignada tiene este riesgo, ahogarse en la orilla.
Al cuadricular su esquema se vieron obligados a cumplirlo, sin dejar nada a la espontaneidad, se les venia la noche y ellos esperando que Nacional se equivocara saliendo, y cuando el verde les dio la bola en dos pasajes del partido, al final del primer y al principio del segundo tiempo, salvo el tiro al 35´, se encartaron porque era como si les hablaran en otro idioma, Repetto destaco esto en su equipo, pero lo que no noto es que Rueda le dio esa pauta, lo puso a inventar y le cambio su libreto, entonces improvisó sacándolo del su ambiente.
El otro punto que dio envergadura a Nacional, es el equipo encontró su momentum en el partido contra Rosario, ese gol de Berrio al último minuto fue la cúspide, la confirmación y asimilación de su propuesta, mientras en Independiente su cima fue en semifinal contra Boca de visitantes. Aquí reitero lo que ya expuse, ellos se convencieron que jugando así también le ganarían a Nacional, que si habían pasado por encima de la Bombonera y que los xeniences se descuadernaron tan fácil, asumieron que aquí sería igual.
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Don Alfrredo, su campaña por la pantalla es necesaria, pero luego del evento de anoche, se deja en evidencia que el estadio ya se quedo pequeño y que la cuidad necesita una buena pantalla pero colgada de un escenario de nivel mundial, un estadio moderno, con arquitectura y especificaciones actuales y de mayor capacidad.
En el 89 ampliaron las populares porque no había capacidad, esta vez que se volvió a ganar debería ser suficiente motivación para renovar al Atanasio.
Y una última pregunta: ¿Que estará cantando Mao en su entorno privado?




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