Capsulas de Carreño

El fútbol perdió su esencia. Por Gilberto Maldonado Bonilla

 

Por Gilberto Maldonado Bonilla.

 

 

*El fútbol que nos corresponde ver es la prolongación de las penas y limitaciones que nos impone esta sociedad enferma.

 

Debido a la industrialización y al funesto salto de arte a la lucha de perdedores y ganadores. Y tenemos, entonces, un segmento de la gran industria de la diversión que llena sus bolsillos a costa de una masa a-crítica que necesita llenar unas carencias básicas con una serie de satisfacciones sustitutivas; y el fútbol es una de ellas. Y la principal.

Y el resultado ganó el pedestal sepultando el fútbol como expresión artística. El resultado ya no es la expresión de lo instintivo…devino en lo ideológico. Y el resultado inscrito en lo ideológico es político.

La masa ávida de resultados, carboneados desde las oficinas donde se fabrican los resultados en el fútbol, empezaron a convertirse en la caja de resonancia de directivos y medios. Y empezaron a pedir la tecnología como medio para combatir el fantasma de las injusticias en el fútbol.

Como si el fútbol se midiera en términos de justicia y de creer que el fútbol lo practican y lo juzgan robots. Y el VAR, llamado a terminar con las «injusticias» en el fútbol-industria, no ha sido, ni será la solución a los males del fútbol.

Al contrario, ha desnudado lo denso y viciado que hay detrás de bambalinas; el VAR ha puesto de presente el manejo político y mafioso del fútbol. Si no miremos el auge de las empresas de apuestas en el fútbol. Y si queremos más, veamos quien patrocina el torneo de fútbol colombiano: UNA CASA DE APUESTAS.

Me quedo con el fútbol practicado y juzgado por humanos; me quedo con el fútbol como expresión lúdica; me quedo con el fútbol que está por encima del ideal resultadista.

El VAR, en el contexto del fútbol instintivo, sobra. Los recursos destinados a esa ineficiente y mafiosa tecnología, se deben distribuir entre los equipos con el objetivo de ayudarlos a conformar nóminas medianamente competitivas y así elevar el nivel cualitativo del fútbol.

Es el comienzo para disfrutar el fútbol….no para sufrirlo. El fútbol que nos corresponde ver es la prolongación de las penas y limitaciones que nos impone esta sociedad enferma.

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