Capsulas de Carreño

El fútbol que queremos y el fútbol que tenemos (opinión j.a.b.)

Foto tomada de https://noticialdia.com/

Por José Acosta Bedoya.
Columnista Cápsulas.

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. A. Einstein.

La época del dorado del fútbol en Colombia estuvo marcada por un acontecimiento acaecido en otro país, Argentina, donde se inició una huelga de futbolistas en el año 1948.

Esta coyuntura da lugar a que los directivos de los clubes de esa época piensen en traer futbolistas al país para reforzar los equipos y de paso, con la inclusión de jugadores extranjeros en algunos de ellos, se conforman grandes escuadras que fueron el deleite de todos los aficionados por el fútbol espectáculo que brindaban.

“El Ballet Azul”, Millonarios, el “Rodillo Negro, deportivo Cali, la “Danza del Sol”, Medellín, son algunos de los nombres dados a estos equipos por su conformación por extranjeros y destaca entonces Millonarios quien a la postre obtuvo los campeonatos en los años 49, 51, 52 y 53, y el fútbol local gozó del aporte de estos futbolistas hasta el año 53, pues a partir de 1954 se levanta la huelga en forma definitiva en argentina.

Considero que esta experiencia inicial sirvió para el mejoramiento en el nivel técnico de nuestro fútbol y de hecho, marcó una pauta para el fútbol que se jugó hasta entrados los 80’s, donde prevalecía más lo técnico que lo táctico y donde se jugaba más por el honor que por dinero. Donde los jugadores locales, aunque pocos, eran tan buenos como los extranjeros.

Con una mala interpretación de los procesos de industrialización, a partir de los 80’s, le cambiamos la dinámica al fútbol y lo que antes era un juego, pasó a ser un negocio donde hay que correr mucho y pensar poco. Donde, como dice Hugo Gallego, se cambió la inspiración por la transpiración y donde pasó a ser más importante el resultado económico que el deportivo. Un fútbol resultadista donde la premisa es “no jugar a ganar sino a no perder”.

De nuevo, a partir de 1987, se replantea la necesidad de volver al buen fútbol. Un fútbol que se adapte a los nuevos entornos. Un fútbol que se articule a los procesos de industrialización sin perder su esencia. Entonces surge el proyecto de los puros criollos en el Atlético Nacional, liderado por dos personajes del fútbol, Pacho Maturana y Hugo Gallego, que a la postre fue el proyecto que determina el acceder a ganar la copa libertadores y devuelve a este deporte al sitial que le corresponde, pues es la base para lograr llegar a la clasificación de los mundiales de 1990, 1994 y 1998. Pasamos de un fútbol espectáculo a un fútbol de juego elaborado que logró que regresáramos después de 28 años a participar en un mundial. Cabe decir en este punto que el fútbol de selección es reflejo del fútbol que se juega a nivel local.

El final de los 90’s y el comienzo del nuevo milenio, no tuvieron aportes significativos para el fútbol de selección ni el fútbol local. Solo en el 2001 se vuelve a las raíces del buen fútbol y se logra la copa América, nuevamente con una idea o modelo de juego definido. A partir de este último logro, se entra en un espiral de desaciertos que influyen directamente en la calidad del fútbol local, que de nuevo pierde su norte y relega al buen fútbol para retomar nuevamente un esquema de negocio que viene en decadencia desde hace años. Característica principal es que surge un jugador más maduro técnica y físicamente aunque inmaduros mentalmente en su gran mayoría.

Diez y seis años tienen que pasar para que nuevamente se haga algo diferente a lo “establecido” y se vuelva otra vez a figurar a nivel mundial. Es nombrado Pekerman en el cargo de técnico de la selección y el perfil del jugador colombiano ha sido desarrollado para la alta competencia, cosa que logran al llevar a estos jugadores a escenarios europeos, pasando algunos de ellos por el fútbol argentino como proceso de maduración. Se dan entonces dos condiciones que colocan nuevamente el fútbol colombiano (de selección) en el ámbito internacional: jugadores en el mercado europeo y un modelo de juego rescatado del ostracismo en que venía el fútbol para volver a las raíces del buen juego. Los resultados ya los conocemos. Esperemos los resultados con el nuevo técnico a partir de que ha recibido un equipo hecho. ¿Optará por mantener el estilo o modelo anterior o le dará una impronta personal? Ya veremos.

Lo que si no se logra cambiar es la miopía gerencial del fútbol local, pues se continúa con un fútbol en decadencia, sin ideas y con un largo prontuario de fracasos a nivel internacional. El otro fútbol que tenemos en Colombia. El de no mostrar.

La pregunta es entonces: ¿será que el juego que actualmente tenemos es el que queremos?

Es tiempo de que a nivel del fútbol local se haga algo distinto. Hay que crear un estilo de juego sólido que aparte de eficacia, regale eficiencia. Un estilo o modelo para jugar bien y ganar bien. Una idea de juego que perdure en el tiempo será un buen negocio que perdure también. Porque cuando se pierde jugando bien, hay permiso hasta para perder. Valdano.
(Mayo 31 de 2020)

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