Capsulas de Carreño

El gol del millón de dólares.

Candelo le quita el balón a un jugador del Tolima, se da vuelta, avanza tres metros, y desde su propio campo, empalma un matracazo de 58 metros, que supera la altura más la mano derecha arriba de Domínguez, y logra una escultura de gol. 

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Por Jorge Iván Londoño Maya.

 

 

*Nacional jugará el domingo en Ibagué, con dos goles de ventaja, con un equipo en comunión.
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44 mil y pico de presentes y millones de ausentes, fuimos testigos del gol del millón de dólares (la taquilla de anoche en el Atanasio) logrado por Yerson Candelo, al minuto 70, desde 58 metros de distancia y venciendo los 1,96 m del portero Domínguez del Tolima, gol que puso a Nacional encima en el marcador parcial de 2 a 1, y de paso mandar pa´l carajo la paternidad de los pijaos.

 

Con una noche que parecía prestada, porque solo al final del encuentro cayeron unas goteras, el verde y el vino tinto se dieron cita en el Atanasio para el partido de ida de la final de este semestre.  No podemos negar que estos partidos llegan precedidos de un historial que favorece al hijo mimado del señor Camargo, amo y señor del equipo tolimense, lo que pondera, aún más, el triunfo del “Rey de Copas”.

 

La gran gesta de Nacional en el cuadrangular, que le sirvió de boleto para ser finalista, nos llenó de confianza y de tranquilidad para lograr un buen resultado, situación que se pregonó en las esquinas futboleras, y que tuvo su colofón con la presencia de miles de hinchas, que hacen parte del 11% de desempleados, en el último entrenamiento del verde en el Atanasio.

 

Con récord de asistencia y de taquilla, llegó el único gol del Tolima al minuto 22, gol bobo que nace del cobro de un tiro de esquina, y que Plata hace efectivo con un barrigazo, gol que sirve para rascarnos la cabeza y aflorar el “Dios mío bendito”. Nacional no se desespera y al minuto 42 logra el empate por intermedio de Banguero, quien aprovecha que el balón le rebota al portero Domínguez, por potente disparo de Candelo.

 

Para el inicio del segundo tiempo, el técnico Herrera se la juega excluyendo a John Duque e ingresando al rifle Andrade. Nacional toma las riendas del partido; Sebastián se rompe el cuero, Mantilla y Dorlan se hacen notar por las puntas y la fiera Duque al acecho.

 

Y llega el “Minuto de Dios”, el setenta. Candelo le quita el balón a un jugador del Tolima, se da vuelta, avanza tres metros, y desde su propio campo, empalma un matracazo de 58 metros, que supera la altura más la mano derecha arriba de Domínguez, y logra una escultura de gol que ni Rodrigo Arenas Betancourt en su momento dorado. Este gol  (que ya es viral en el ámbito mundial) fue como el diluvio universal, solo se da una vez en la vida.

 

Pero eso no es todo, faltaba el moño (el de mi ancheta) que Nacional le pone al partido en el minuto 92, con un contragolpe que inicia Mier y que termina con el gol de Andrade, gol que para el taxímetro en el 3 a 1.

 

Nacional jugará este domingo los 90 minutos finales en el estadio de Ibagué, con dos goles de ventaja, con un equipo en comunión, con el aliento presencial de un puñado de hinchas y el espiritual de todo el resto, más el sello de trabajo, de familia y de estrategia que le ha imprimido el técnico Herrera.

 

“Trabaja duro en silencio, y deja que tu éxito haga todo el ruido”. Frank Ocean.

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