Capsulas de Carreño

‘El inspector gerente’… Perfil de Gustavo Vidales.

Gustavo ‘El Inspector’ Vidales ya sin cabello se convirtió en gerente radial luego de ser productor de programas deportivos.

POR WILLIAMS VIERA, desde USA

 

 

El viejo deporte de ignorar el trabajo de los carga ladrillos en este tiempo de la pandemia y de las redes sociales es uno de esos términos que parece entró en desuso en los medios masivos de comunicación.

Los carga ladrillos, parte esencial en la radio de los años 60, 70, 80 y 90 de la centuria anterior ¿y en este tiempo?, no vacilaban en conseguir toda la información que se necesitaba para que los programas deportivos radiales fueran un éxito en los que ‘brillaban’ los comentaristas que se consideraban ‘las estrellas’ en un mundo que se enmarcaba en el ego y la vanidad. ¿También hoy?

Gustavo Vidales hacía parte de esa cofradía que va en camino a desaparecer y que tanto ayudaban cuando tenían que convertirse en el reportero ciudadano, en el reportero vivo y en el productor de las emisiones de los programas por tener la libreta telefónica más completa con los números de los teléfonos de los futbolistas, de los técnicos y de los directivos del momento tanto a nivel nacional como internacional, pero igualmente el cuaderno pequeño contenía, en sus páginas, el número del contacto telefónico de los deportistas de otras áreas que llegaban a conquistar títulos como Antonio Cervantes ‘Kid Pambelé’ o Miguel ’Happy’ Lora; medallas olímpicas como Ximena Restrepo Botero y María Isabel Urrutia Ocoró, entre otros.

Nadie sabe, aún, cómo Vidales podía conseguir aquellos números que hacían magia durante los programas deportivos hasta el punto que los demás integrantes de las cadenas radiales decían, “llamen al ‘Inspector’ para que nos regale el número del teléfono de ‘Kid Pambelé’ o el de su representante, el venezolano Ramiro Machado Corzo (q.e.p.d.), en Maracay”.

En aquella entrevista con Machado, él recordaba las palabras de grueso calibre que le gritaba a ‘Kid Pambelé’ la noche del 28 de octubre de 1972 con las que ahogaban las indicaciones del entrenador Melquíades ‘Tabaquito’ Sanz, quien sacó lo mejor de la leyenda colombiana, y del público que no podía creer la derrota de su ídolo de entonces, Alfonso Peppermint Frazer, en el Gimnasio Nuevo de Ciudad de Panamá, “lleno hasta las tetas”, como rugió Napoleón Perea Castro (q.e.p.d.) a través de la magia de la radio luego de recibir el cambio del locutor comercial, “Dale camino, Napo”, y que le permitió seguir a toda Colombia las emociones de una pelea que se encuentra entre las hazañas más grandes del deporte nacional por ser el primer título mundial peso wélter junior de las 140 libras.

“Acábalo que está muerto o nos matan a la salida”, contó años después Machado lo que le gritó a ‘Pambelé’, además de la puteada, luego que el panameño besó la lona por tercera ocasión, en el décimo round producto de un derechazo, primero, y un izquierdazo, después, de manera directa.

La frase de que “nos matan a la salida”, representaba, en ese momento, una verdad irrefutable. Panamá estaba controlada por un gobierno de facto encabezado por el dictador Omar Efraín Torrijos Herrera que había derrocado al presidente Arnulfo Arias Madrid y en “aquella noche el gimnasio tenía un inimaginable número de militares dispuestos a todo. Si la pelea se hubiese definido por una decisión apretada, a esta hora nadie tendría conocimiento de lo que había sucedido y los colombianos que estuvimos ahí, incluido ‘Pambelé’, lo más seguro es que estaríamos, en este momento, en las aguas profundas del Canal de Panamá”, diría Perea Castro luego de llegar a Cartagena.

Así eran los personajes que conseguía ‘El inspector’ Vidales en los programas deportivos en la época en que la radio no escatimaba gastos para llevar a sus oyentes las voces que interesaban y que llamaban la atención de los aficionados de las ondas hertzianas y de los seguidores del dial.

Llevarás la marca

   

Gustavo ‘El inspector’ Vidales junto a Julio César Falcioni, uno de los mejores arqueros argentinos que han militado en el fútbol colombiano. Y lo hizo con los colores del América.

Se dice que los periódicos, que la radio o la televisión son una influencia, perniciosa o no, entre los que ejercerán el mejor oficio del mundo. Y eso le sucedió a Gustavo Vidales al ser un amante radiofónico. Era de los que de pequeño oía la radio y se imaginaba la altura, la edad y la contextura de las personas que estaban detrás del micrófono.

“Abuelo, adentro del radio hay personas. Las escucho. La voy a desbaratar para verlas”, le dijo Vidales un día a Víctor Arturo Vidales (q.e.p.d.) cuando éste estaba junto a su hija, Lilian (q.e.p.d.), madre de Gustavo.

Y en el caso de la radio, Vidales se divertía, se informaba y se entretenía en los barrios San Antonio, Calima y San Fernando en los que vivió en la época en que Joaquín Marino López (q.e.p.d.), a la una de la tarde, realizaba su programa ‘Estadio’ por la Voz de Cali de Todelar.

“Llegaba de la escuela y de inmediato prendía la radio que siempre estaba en la cocina”, dijo Vidales, de 58 años de edad, luego de recordar que durante su infancia creció en una casa modesta.

Marino López, en aquellos años, hablaba del Cali, del América, del fútbol en general y de vez en cuando tocaba algún tema cívico de la ciudad que apenas empezaba su crecimiento desordenado, pero que era considerada la más cívica de Colombia.

Vidales, entonces, estudiaba primaria en el Colegio Parroquial Santiago Apóstol y uno de sus profesores, Olmedo Manzano, le decía a sus alumnos, “Joaquín Marino López es un ejemplo a seguir como periodista radial y una de sus características es que él lo acompaña a uno cada vez que se le escucha”.

 

Le dicen con voz hueca

Vidales sustentó su pasión por la radio en los años en que estuvo en la ‘Institución Educativa Técnico Industrial Antonio José Camacho’, ubicada en la carrera 16 con calle 12, esquina. Ahí se graduó de mecánico automotriz tal vez porque veía que su abuelo, Víctor Arturo, tenía un taller de reparaciones en compañía de Luis H. Díaz, en el barrio Boyacá, cerca de La Plaza de Mercado Santa Elena.

“El socio de mi abuelo no era el ciclista vallecaucano apodado ‘La bala colombiana’, quien fue campeón múltiple en pruebas de pista y ruta y junto a Carlos ‘La Brujita’ Montoya corrieron 18 vueltas a Colombia”, diría Vidales años después.

Entonces, como un elefante en una cacharrería, con un talante empático, Vidales, de escasos 16 años, llegó al estadio, un domingo, a las 10 de la mañana, en el momento que los operadores de sonido entraban las maletas con micrófonos, consolas y cables para la transmisión del fútbol.

“Señor, ¿le puedo ayudar?”.

Jesús ‘Chucho’ Escobar (q.e.p.d.), operador de sonido de Caracol, miró al joven y le dijo con voz hueca:

“¿Por qué no? Entre mijo, esta tarde juega Deportivo Cali-Cúcuta Deportivo”.

Ese día era el 19 de marzo de 1978 y los azucareros golearon, 5-2, a los ‘motilones’ con el arbitraje de Julio Ramón Quiroz.

Las anotaciones del Cali fueron de Néstor Leonel ‘Tola’ Scotta (q.e.p.d.) en dos ocasiones mientras que Rafael Otero, Diego Edison Umaña Peñaranda y Héctor Darío Jaramillo completaron la tanda. El equipo rojinegro convirtió por intermedio de los argentinos Carlos Miguel ‘El Chiche’ Diz Vásquez y Juan Ramón ‘La Bruja’ Verón.

Desde entonces no dejó de ir al estadio ni tampoco olvidó una libreta de teléfonos y un bolígrafo en uno de sus bolsillos. En ella empezó a desflorar las hojas blancas con los nombres y números de teléfonos de quienes serían con el tiempo sus elementos de trabajo.

Y mientras le ayudaba a los ingenieros de sonido sin devengar ningún centavo, aprendía los bagajes del periodismo radiofónico deportivo. Entonces, sus compañeros aprovechaban la presencia de Vidales y lo enviaban a hacer los mandados. Él sólo ganaba lo que quedaba de las compras.

Indudablemente el paso de los años nos cobra. En la foto se ven René Higuita en plena actividad, ‘El inspector’ Vidales ni pensaba en volverse gerente radial y Carlos ‘El Pibe’ Valderrama.

‘La amante perfecta’

Los meses transcurrieron y para Vidales la radio se le convirtió en ‘La amante perfecta’: le exigía que estuviera todo el tiempo con ella, lo cautivaba y no la podía dejar mientras que ella tampoco. Se necesitaban mutuamente.

Debido al vaivén de las transmisiones radiales, un día Vidales estaba en la cabina de transmisión de Caracol y Rafael Araujo Gámez, ‘el narrador que Cali consagró’, le ordenó que tenía que abandonarla.

“Usted no trabaja con Caracol y no se le permite a una persona particular estar aquí”, le dijo Araujo Gámez.

Entonces, Óscar Rentería Jiménez llamó por el teléfono interno a ‘Chucho’ Escobar y le exclamó:

“Dígame, ‘Chucho’, ¿usted conoce a ese muchacho? ¿Se puede confiar en él? Recuerde que los equipos de transmisión tienen un costo muy elevado y usted es el responsable de las consolas, de los cables y de los radios de retorno”.

“Lo conozco desde hace meses, don Óscar. La radio para él es como una amante”, respondió ‘Chucho’ Escobar.

Los demás integrantes del Combo Deportivo, al escuchar la respuesta, soltaron una carcajada hasta el punto que no podían ni hablar. En ese momento estaban Mario Posso Posso (q.e.p.d.), Mario Alfonso Escobar, el doctor ‘Mao’; el médico César Augusto Arias, Ricardo Alarcón, después sería presidente de Caracol; Judy Lizalda y Antonio ‘Tony’ Rodríguez, la voz comercial, quien con el tiempo iría al quirófano en donde le harían una intervención quirúrgica a corazón abierto.

Un día Vidales llegó a la oficina de deportes en Caracol Cali, al fondo de la casa del barrio Centenario. Posso lo entrevistó durante algunos minutos y en eso se apareció Rentería.

“Óscar, este muchacho es como un inspector. De ahora en adelante, lo vamos a llamar ‘El inspector’ Vidales. Y lo vamos a convertir en nuestro productor del programa. Se encargará de las noticias deportivas”, dijo Posso.

Meses más tarde, el doctor ‘Mao’ se fue para RCN con Araujo Gámez en 1979.

Justo, en ese año, ‘El inspector’ Vidales, un día estaba como operador de sonido en el vestuario del Cúcuta Deportivo en un partido ante el América y Rentería dio el cambio, pero en vez de escuchar la voz del médico Arias que ya iba en camino hacia la cabina, Vidales salió al quite.

“Óscar, aquí tenemos al delantero Arnoldo Iguarán en la salida del túnel, camerino norte…”.

 

Producción radial

      En 1981, ‘El Inspector’ Vidales hacía reemplazos como operador de sonido a aquellos que salían a vacaciones. Y como en esa época se producían cambios en la radio como cambiarse de medias, en 1982 Rentería aceptó una oferta del Grupo Radial Colombiano.

‘El inspector’ vio la posibilidad de convertirse en productor radial con la Guerrilla Deportiva y se le apareció en la oficina a Rentería, ubicada en la calle novena. Entonces, el comentarista lo recomendó ante la gerente, Ayde Rodríguez.

“La señora Rodríguez gestionó mi contrato y desde ese momento mi libreta de teléfonos empezó a funcionar”, diría Vidales tiempo después.

Rentería, por aquellos días, llevó al Grupo Radial Colombiano como narrador a Jairo Aristizábal Ossa, quien decía: “Tocó y jugó”, pero dentro de sí empezaba a mostrarse como un periodista con alma social hasta el punto que se retiró después de mucho tiempo de narrar fútbol y de afrontar una situación familiar muy dolorosa y hoy realiza, por el Canal 2, ‘La sala de Jairo’.

‘El inspector’ Vidales y su libreta mágica empezó a producir el programa de la Guerrilla Deportiva a las 6 de la mañana y a las 6 de la tarde en Radio 24 en los 1.400 del dial en AM mientras que de 12 a 1 de la tarde, el programa era el ‘Mano a Mano’ a nivel nacional en Radio Ciudad de Cali en los 620 AM y en él participaban, entre otros, Carlos Antonio Vélez, Marino Millán y Rentería, a quien nombrarían gerente nacional en 1982 del GRC.

Junto a Millán estaban, entre otros, Humberto ‘El Beto’ Hincapié, Carlos Alberto León, Rodrigo Roldán y Édgar ’El Chiqui’ Giraldo.

Lo curioso es que aunque ‘El inspector’ poco se le escuchaba en el micrófono, un día contó una anécdota de Julio César Falcioni, arquero del América.

“En un partido contra el Cali, los que recogían el balón desaparecieron y Falcioni le tocó ir por él en la pista de tartán, tribuna sur, y le tiraron un cigarrillo encendido. Lo recogió, se lo puso en los labios, aspiró y soltó una bocanada de humo mientras los que estaban de ese lado le gritaban, ‘¡Falcioni, Falcioni!’. Entonces, el arquero cogió el balón y lo llevó hasta la cancha”.

Lo del guardameta americano que dejaba dormir tranquilo al técnico Gabriel Ochoa Uribe (q.e.p.d.) se dio en la época en que no existía el despliegue mediático de estos tiempos.

¿Qué pilatuna contaría, en el momento que hicieron la foto, Benjamín Cuello al ‘Inspector’ Vidales? Sólo ellos lo saben.

Otra vez a Caracol

      Hasta febrero de 1989 estuvo ‘El inspector’ Vidales en GRC y regresó a su casa, Caracol, junto a Rentería, a quien considera su maestro en las lides deportivas. Meses después llegaría como narrador Benjamín Cuello Henríquez y Millán.

Y es que ‘El inspector’ Vidales, debido a su libreta mágica, logró asistir a tres mundiales de fútbol, dos Juegos Olímpicos (Barcelona-1992 y Atlanta-1996), seis Copas América y dos Juegos Panamericanos (Mar del Plata, Argentina-1995 y Winnipeg, Canadá-1999) de la mano de Rentería, su ‘padre putativo’.

“Me siento seguro cuando tengo cerca a Gustavo. Si hay una falla técnica en las transmisiones internacionales o desde el estadio, él puede solucionarlo. Si necesitamos un personaje, él lo saca de la manga debido a su libreta de teléfonos. Sin exagerar lo digo: Es como el mago que saca palomas de la manga, las hace aparecer de la galera. Después de un corto revoloteo, las palomas se posan en el dedo del mago”, dijo Rentería durante la presentación del personal que iría al Mundial de Italia-90 luego de la capacitación que el comentarista, gerente nacional de deportes de Caracol en esos años, organizaba la capacitación del grupo que participaría en las transmisiones con charlas de tácticas que dictaban entrenadores como Francisco ‘Pacho’ Maturana y Luis Augusto García, entre otros, al igual que los árbitros que daban a conocer si habían innovaciones en el reglamento. Eso se hacía para que, al salir al aire la información, fuese precisa como un reloj suizo.

Después de Italia, ‘El inspector’ Vidales tuvo la oportunidad de estar en los Mundiales de Estados Unidos-94 y Francia-98.

 

‘Soplen, está picante’

       En las competencias internacionales el sacrificio de los periodistas son los horarios de la comida. En los Olímpicos de Atlanta-96, ‘El inspector’ Vidales llegó una noche a la oficina de prensa, en la que se repartían alas de pollo.

Él estaba seguro de que calmaría el hambre acumulada en esos días de información y pensó, “esto es lo mío”. Y ante la soledad del lugar, cogió dos platos y se sirvió.

Entonces, empezó a comer con voracidad sin sentir ‘el chile’ con que estaba condimentada aquella comida. Hasta que…

“Siento que me estoy incendiando por dentro, por favor, necesito agua. ¡Que vengan los bomberos!”, dijo ‘El inspector’ mientras el mexicano que preparaba las alitas de pollo, se reía hasta que le corrían ríos de lágrimas por las mejillas.

Aquella noche, Vidales se la pasó en el baño. En ocasiones hasta sueña con alitas bañadas en ají, pero el estómago se le revuelve. La libreta de teléfonos, en esa oportunidad, no le sirvió para nada.

Y el transcurrir de los años se quedaron congelados. Luis Alfredo Céspedes, todavía en Caracol, tenía cabello al igual que Gustavo ‘El Inspector’ Vidales, pero ¿quién es el que se encuentra en el centro de la fotografía? ¿Y para dónde iban? ¿Mundial de Italia-90? Se esperan respuestas precisas…

El presente

Después de que se acabó el grupo deportivo de Caracol-Cali, Rentería armó el Súper Combo del Deporte que salía al aire en Radio Red de RCN-Cali.

“Le voy a dar un consejo, Gustavo. Si se va conmigo, no le puedo pagar un sueldo. Sólo tendrá cupos publicitarios. Entonces, es mejor que se quede en Caracol tiene más oportunidades”, le dijo Rentería al ’Inspector’, quien seguía haciendo producciones deportivas.

Entonces Vidales aprovechó y se fue dos meses a Panamá en donde ocupó la gerencia deportiva de Plaza Amador, pero su casa lo volvía a llamar.

“Oiga bien, Gustavo. Usted es una persona que le gusta la radio, produce radio, pero en este momento lo necesitamos como asesor comercial”, le propuso Carlos Bricker, gerente en Caracol-Cali.

Nadie podía entender que lo que pasaba. El mundo se le caía a pedazos a quien, con su libreta mágica, tenía el poder de conseguir por teléfono, a los personajes deportivos más ariscos.

Parecía un cambio en la ‘amante’, pero él aceptó hasta que le dijeron que tenía una posibilidad de resucitar un muerto en Buga. Se trataba de la 103.1, Tropicana. No tenía locutores ni nada. Solo ponían música y ‘El inspector’ empezó a trabajar la plaza hasta que pudo contrataron a Adrián Rubiano, quien trabajaba como vendedor de libros en Tuluá y después de manejar la plaza y de transmitir cuanta feria existía, se vincularon 11 personas debido a los 360 remotos desde los diferentes almacenes ubicados en 30 municipios del Valle.

Después de esa experiencia, ‘El Inspector’ Vidales fue enviado como gerente a Neiva y participaba en las transmisiones cada vez que jugaba el Atlético Huila.

Hoy, se encuentra de nuevo en Cali como jefe zonal de ventas de Caracol. Él sabe que la radio tuvo que transformarse, adaptarse, intensificar sus características principales. Se acercó más a la gente, pero él sigue siendo la persona que Mario Posso Posso lo bautizó de nuevo con el apodo que lo conocen en el ámbito deportivo, ‘El inspector’.

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3 comentarios

  1. Ricardo Forero

    25 septiembre, 2020 at 3:30 pm

    *Sobre la última foto

    Por la vestimenta de invierno y la caja de vino chileno que lleva el personaje de la mitad, deben estar regresando desde Chile, tras cubrir la Copa América de 1991.

    Y el personaje de la mitad parece ser el Tato Sanint.
    Ricardo Forero, Bogotá

  2. William Delgado

    23 septiembre, 2020 at 8:39 pm

    *Sin duda
    El personaje del medio es el Tato Sanint. El mejor locutor del momento ahora en Caracol radio.
    William Delgado, Bogotá

  3. Fernando

    23 septiembre, 2020 at 8:27 pm

    *Por foto de crónica de Gustavo Vidales
    Luis Alfredo Céspedes, Gustavo Tato Sanin y el Inspector Vidales.
    Fernando, Bogotá, hincha del Cali

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