Por Julio César Rodas Mejía
*No todas las fábulas son infantiles. Ni las de Esopo, ni las de Pombo. Tampoco las de Giraldo.
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Todos hemos oído aquella del marido y el sofá. Vale a groso modo recordarla.
Se trata de un marido confundido, perdido en su propia realidad, inepto y alcahueta; que tiene poco criterio de valor sobre sus cosas y que, con tal de no resolver su propio problema, enreda más su misma vida.
Ese personaje (póngale el nombre que se está usted imaginando) encuentra, cualquier noche de esas, a su esposa, la suya de él, siéndole infiel con otro cualquiera ¡en el sofá de su propia casa!.
Su pragmatismo es alucinante: pone en venta, inmediatamente, el sofá.
Claro que ese sofá, el de la fábula, no habla, no cuenta, no nada. Se va callado para Paraguay.
A mal que estamos, no joda.
(Julio César Rodas Mejía
Septiembre de 2020).
