
======
Por Jorge Iván Londoño Maya.
Columnista Cápsulas.

La baja temperatura obligó a los presentes al Gran Parque Central, localizado en el 2900 de la calle Carlos Anaya, de Montevideo, el primer estadio de los mundiales de fútbol, a abrigarse con buena dosis de chaquetas. Entre ellos una nutrida barra nacionalista, comandada por los del Sur, que debieron retornar con el hielo de la derrota, una derrota que ratifica el paupérrimo desempeño de Nacional cuando juega de visitante, anormalidad que el técnico Gandolfi, en las ruedas de prensa, promete analizar para buscarle soluciones, que por lo visto demorarán, porque parte de la problemática debe enmendarse con nuevas y sustanciosas contrataciones.
Por fortuna en este caso, y aun perdiendo los tres partidos de visitante, se pudo pasar a octavos de final, gracias a los tres partidos ganados bajo el abrazo paterno del Atanasio Girardot, detrás del Internacional de Porto Alegre, que le gano el pleito al Bahía, en partido simultáneo. Obviamente la ilusión era la de ser primeros, por las ventajas que esto otorga, como son jugar contra un segundo de otro grupo y definir la llave de local; ah, y los fajos de dólares que representan ganar un partido de este torneo suramericano.
Nacional tuvo un primer tiempo con posesión de balón y de espacio; generando juego desde la salida y llegando con solvencia a Junín con la Playa, pero allí se disolvían las intenciones, porque a pesar del dominio, las opciones de gol fueron escasas. Los uruguayos, ante tanto alboroto verdolaga, optaron por la entrada fuerte para bajarle al ímpetu a Asprilla, Viveros y Marino. Estos primeros 45 minutos se fueron en blanco en el marcador, en verde en el futbol y en gris en los varios cobros de tiros de esquina y tiros libres, que producen cero rendimientos, como plata entre pechos femeninos.
Todo indica que el mate que acompañó el descanso de los “bolsilludos” como también se les dice a los jugadores del Nacional de Uruguay, dejó de remate a los verdolagas, porque en esos 45 minutos finales el viento comenzó a soplar a favor de los “orientales”, con más posesión y llegadas al arco de Ospina, a quien se le acabó ser observador del partido para meterse de lleno en el mismo.
Al promediar la mitad los verdes emparejan la contienda, pero con un fútbol impreciso, atropellado en el medio campo y escaso en llegadas. Solamente un remate de Cándido despejado en voladora por el panameño Mejía, fue la cuota inicial para el único momento de euforia.
Minuto 88, jugada entre Ancheta y Oliva que termina en potente disparo para vencer a Ospina y sellar el triunfo del Nacional de allá y la derrota del Nacional de acá. Un gol de viveros en el tiempo de adición pudo representa el empate, pero fue anulado por fuera de lugar, certificado por el VAR.
Este 2 de junio se conocerán las llaves, y el 12 de Agosto sonará el pito para los partidos de ida. En este lapso, los equipos pueden inscribir hasta cinco jugadores nuevos; oportunidad para que los directivos se saquen el clavo contratando jugadores que efectivamente aporten, y que ocupen las plazas en donde las falencias son el pan de cada partido.
No de otra manera Nacional podrá superar los problemas en defensa, el “delirium tremens” cuando juega de visitante, y seamos sensatos, el primer aviso por haber perdido ante Junior el extenso invicto de local. ¡Dios nos guarde!
Mientras todo esto sucede, lo mejor será apagar para no escuchar los consejos de ministros y las ruedas de prensa después de los partidos, porque en ambos se proponen soluciones de papel, pero de servilleta de cafetería.
Por ahora pausa en la Libertadores, y regresamos al torneo local, para dar comienzo este fin de semana a los partidos que definirán el primero y el segundo de los dos grupos de los cuadrangulares finales. Lo mejor será aferrarnos a la siguiente frase:
“El arte de vencer, se aprende en las derrotas” Simón Bolívar.




Haz un comentario