Capsulas de Carreño

El Mes de la Mujer y el fútbol femenino

Mensaje de felicitación de la Dimayor en el Día de la Mujer por Twitter, con respuestas airadas de muchos seguidores. Lo mismo pasó con el tuit de la Federación Colombiana de Fútbol. Foto Twitter – Dimayor.

* Torneo femenino semiprofesional: ¿Cuestión de «tapen, tapen», con venganza incluida?

Por Luis David Obando

De «descarado» y «cínico» calificaron varios tuiteros el mensaje público de felicitación de la Dimayor con motivo del Día de la Mujer. Otro tanto ocurrió con el respectivo post de la Federación Colombiana de Fútbol. Todo porque sonó  a burla ese reconocimiento en plena polémica en la cual se ha visto enredado desde hace varias semanas el fútbol femenino nacional.

No podía ser para menos, apenas horas después de que se anunciara que la liga profesional femenina ya no será tal, sino que será un torneo sub-23 semiprofesional. Anuncio que, por demás, resultó colofón de un toma y daca de denuncias de futbolistas femeninas contra entrenadores y directivos de la rama, en medio de denuncias de vetos y hasta de acoso sexual; lo cual deja un indudable tufillo de vindicta.

Suena escandaloso, por decir lo menos, que se esté hablando de bajarle el nivel al fútbol femenino colombiano justo cuando uno de sus equipos, el Atlético Huila, es flamante campeón reinante de la Copa Libertadores de su rama. Pero, por ello mismo, es fiel reflejo de la falta de seriedad con la que asumen los grandes retos los directivos del balombié en el país.

Porque todos los dirigentes a una, como en Fuenteovejuna, se han ido (cada uno a su manera) lanza en ristre contra el fútbol femenino nacional: sin hablar de los disparates proferidos por el dueño del Deportes Tolima, Gabriel  Camargo, diez semanas atrás, por estos días han desfilado con los suyos el presidente de la Federación, Ramón Jesurún; el de la Dimayor, Jorge Enrique Vélez, y el de la Difútbol, Álvaro González.

El primero ha insistido en negar lo ya probado: que a Daniela Montoya la sancionaron con el no llamado a la Selección Olímpica por haberse atrevido a reclamar premios. El segundo, a justificar el paso a torneo semiprofesional por problemas de patrocinio. Y el tercero, cuyo feudo ya venía reclamando jurisdicción sobre el fútbol femenino, ahora se ve envuelto en el escándalo con audios que prueban su orgullo de ejercer con las féminas de guayos aquel proverbio según el cual «el que manda, manda, aunque mande mal».

Por demás, no tiene presentación que todo esto ocurra justo cuando se han hecho públicas y virales las denuncias de acoso sexual contra el seleccionador sub-17 Didier Luna y cuando, en una especia de #MeToo futbolero, se haya soltado la cascada de jugadoras que denuncias maltratos, deficiente dotación, ‘selecciones paralelas’, ausencia de pagos y otras linduras de ese tenor.

¿Cuestión de «tapen, tapen», con venganza de degradación incluida?  ¿Asunto de plata, cuando la federación la recibe en abundancia (aunque sea por otros ítems; por eso se habla de promoción y desarrollo), y los costos de una Liga no son tan altos como los quieren hacer ver?

Las respuestas, creo, todos las sabemos, pero quienes tienen que darlas, o se esconden o las niegan, contra toda evidencia. Por eso es que resultan poco creíbles, por decir lo menos, cuando ellos mismos son los que difunden coloridos mensajes de felicitación en el Día de la Mujer.

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