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Por Luis Felipe Gómez Isaza.
Columnista Cápsulas.

Luz Marina Toro, la esposa del director debe estar feliz, no solamente porque su Santafecito lindo hizo la fiesta en el Atanasio y se puso encima la décima sino porque en Fátima le hicieron el milagro. Por estos días y antes del viaje a Portugal me dijo que la Virgen le iba a conceder ese tan anhelado deseo que ya hacía un año se le había esfumado en la final con el Bucaramanga de mi querido Alcasu.
Ni rojos ni verdes de esta comarca lo podíamos creer. La final paisa que no se dio, posibilitó el paso a una final roja entre los de la capital de la montaña y los del altiplano y, todo se vislumbraba para que los sufridos vecinos se colgaran su séptima estrella, merecida entre otras, pues venían desplegando buen fútbol y además se les habían subido los goles que por ningún lado aparecieron en el torneo.
Así que sin considerar otro resultado al triunfo de los del frente y también sin ninguna pasión si no el morbo por ver lo que dejaría una final me puse a disfrutar de esta sin el acostumbrado sustico y sufrimiento que ocurre cuando uno tiene el equipo de uno allá metido. Dentro de mis deseos neutros se aparecieron unos curiosos pensamientos de solidaridad para el rojo paisa pues grandes de mis amigos y compañeros del colegio son del DIM, el Gordo Valencia, Juan Malo, el Mono Villa, Gallo, Angelito,Torete, Peña, Nacho Uribe, mi único tío, Álvaro Isaza, mi profe Nacho Tobón y también mi desvelo, Mónica Marín.
Mis condiscípulos con la fe del carbonero llenaron el chat de ignacianos 78 con el sello de la victoria, pues en la época en que yo era un incipiente hincha verde, nosotros éramos la minoría y ellos la abundancia y la superioridad. Pero esta vez dije para mis adentros, no es posible que se queden sin el título, tienen el fútbol, tienen la ruda que comenzaron a llevar al estadio y hasta mis parabienes de verdolaga para que den su merecida vuelta olímpica.
Para comenzar y solamente a los diez y ocho una genialidad de Chaverra mete un pase al centro para que un limitado Friedrich, meta el balón en la portería del capitalino. La locura, gente llorando de alegría, abrazos, tribuna encendida, grita el pueblo clamoroso, viva el DIM el poderoso. No le veía al Santa Fe otra diferente a su destino, seguir perdiendo finales, en una jugada de no te lo puedo creer, desde una banda saca Perlaza y en doble cabezazo, Mosquera mete el empate, Aguirre la ve pasar.
Pero la alegría siguió y el colorado se le fue encima al cardenal haciendo figura al ex Marmolejo. La suerte negra se apoderó de los bogotanos, comenzaron a caer y a salir lesionados, Frasica que ponía en jaque la defensa le dio paso a López, Rodallega cae al piso y no lo puedo creer, no se deja sacar del campo, se para y llora de rabia, el aductor no le deja estar al cien, López hace la de él, Londoño y Ortiz inocentemente lo ven pasar, se les mete entre los dos, logra el pase al centro del área y Hugol en una pierna porque la otra no le sirve, vuelve y los condena. Doña Luz Marina, no piense otra cosa, la Virgen le hizo el milagro, esto era de los vecinos de patio.





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