Capsulas de Carreño

El Mundial Femenino.. Por Juan Gonzalo Montoya, Cali

Por Juan Gonzalo Montoya, Cali.

*Antes de pensar en un mundial, pensemos en tener una infraestructura medianamente decente y ahí si jugárnosla.

Escribo esto el viernes o sea al siguiente día de conocer la noticia de que la sede del mundial femenino de fútbol, fue adjudicado por FIFA a las candidaturas de Australia y Nueva Zelanda.

No me sorprende para nada que los elegidos para tan importante evento hayan sido los países del continente de Oceanía y no nosotros, lo que si me sorprende y mucho, es que nosotros  aspiremos a organizar un mundial y voy a explicar porque.

Primero, porque tenemos una liga femenina que los directivos y algunos equipos se toman a broma, cosa increíble viendo la calidad y el material humano que hay a lo largo y ancho del país. Algo que se vio refrendado en las finales del torneo domestico femenino, donde las chicas dieron un espectáculo de altísimo nivel y de honradez futbolística, las niñas que representaron al Poderoso Dim y al América de Cali a la postre campeón, dieron una muestra de pundonor deportivo en los dos partidos finales, finales de infarto y llevadas a la extenuación por las representantes de ambos equipos, con el ingrediente adicional de una nutrida asistencia de público, tanto en el Atanasio y finalmente en el Pascual.

Segundo, con que estadios queremos competir contra el primer mundo, el 95% de los escenarios del país son un horror, no tenemos ni uno solo de primera categoría, el más cercano es el de Palmaseca y todavía falta mucho pelo para el moño porque no lo terminan aun y quién sabe cuándo va a ocurrir ese milagrito, el otro que le sigue es el renovado Romelio Martinez que hay que reconocer que quedó precioso.

El resto de estadios del país incluido el de Pereira que dicen que también es bonito, pero no, son unas moles antiguas, incómodas que no generan ingresos día a día y que tienen pista atlética, lo que hace que la cancha quede muy lejos de la visual del espectador.

Dicho lo dicho, me detengo en el Atanasio Girardot llamado por muchos “El coqueto” pero que de eso nada, porque es horroroso. Vi un video de la Alcaldía donde hablan de renovación del estadio y de ponerle una cubierta alrededor, pero en el mismo, dejan de lado el problema de la lejanía del terreno de juego, no hay otro escenario en Colombia donde el fútbol se vea tan lejos, ojalá antes de embarcarse en esa faraónica obra se tenga en cuenta ese aspecto y lo cambien.

En fin, antes de pensar en un mundial, pensemos en tener una infraestructura, medianamente decente y ahí si jugárnosla. De resto es perder el tiempo y recursos.

Saludos Juango

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Un comentario

  1. javier Albeto Dávila

    28 junio, 2020 at 1:55 am

    *Por columna de Juan Gonzalo Montoya
    Amigo Gonzalo, el problema del fútbol femenino en Colombia es de Historia y maduración.

    El fútbol de hombres en Colombia, dicen los historiadores entró por Puerto Colombia en Barranquilla por los años 1900 y se fortaleció en la rama amateur durante 48 años, hasta el primer torneo profesional de 1948.

    Su promoción y desarrollo fue impulsado directamente por la empresa privada y por los establecimientos educativos, aunado a la cultura barrial.

    Los primeros torneos nacionales de fútbol datan de 1928, en el torneo Juegos Olímpicos Nacionales y nuestra liga de fútbol de Antioquia fue fundada en 1925 y es la muestra de los inicios de la importancia del fútbol para nuestro estado.

    De fútbol femenino se empezó a hablar en FIFA desde principios de 1980 y la primera selección colombiana femenina data de finales de la década del 90 y en Antioquia el primer Club femenino organizado. que es Formas Intimas y se creó en 2002.

    No se puede pretender, que de un momento a otro, el fútbol femenino se iguale al de hombres, cuando vemos hoy que nuestra goleadora Leidy Andrade (sic.. Santos) fue vendida en la suma de 10.000 dólares por sus derechos deportivos al Atlético de Madrid, lo que implica que vale más el sueldo de la deportista en el año que el valor de su pase y esto ya es una transacción internacional.

    Es cierto que tenemos un material humano abundante y con condiciones y también es cierto que se ha tenido asistencias interesantes a los partidos, pero con costos de boletería de 10.000 y 20.000 pesos y es también cierto que se debe promocionar y tratar de sustentar este deporte en la rama femenina, pero también es cierto que los patrocinadores son escasos y que la retribución económica en el momento es a pérdida.

    Los años son los que darán la maduración y la sustentación de este deporte.
    Javier Alberto Dávila, Medellín

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