Capsulas de Carreño

El partido por el tercer lugar

 

Por Hugo Illera, Diario Deportes.

 

 

 

 

*Es la mezcla de la alegría y la nostalgia. Tan  disímiles como parecidas y tan juntas siempre…
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El partido por el tercer lugar se había vuelto un mar de comentarios por lo que representaba en sí: nada. Recuerdo que, cuando Alemania ganó 3×2 a Uruguay en Puerto Elizabeth, en el Mundial de Suráfrica 2010, escribí una columna sobre el poco apreciado “tercer lugar”.

Si mal no estoy, el nombre de la misma era “la fiesta no es para feos” o “el baile de los que sobran”. Es posible que hubiera escrito dos, en dos diferentes mundiales con esos nombres, refiriéndome al “partido de consolación”.

Cada vez que llegaba el bendito partido hablábamos de lo mismo: el clásico de los perdedores, se criticaba a FIFA por meter un partido de relleno a las puertas de la final, en fin.

Después de Suráfrica, el partido por el tercer lugar ha sido visto con otros ojos. Los altos derechos que paga la televisión del mundo, la multiplicación de los clientes publicitarios y el turismo incrementado por la “mano de gente” que sigue a su selección le han ido quitando el estigma.

Ahora es como el entremés del gran plato final, tiene otro sabor y hasta a algunas selecciones, por ejemplo Marruecos o la misma Croacia, recibirán el título de heroica por haber llegado hasta donde llegaron.

Esa es la parte honorífica porque, además, el ganador del tercer lugar será premiado con 27 millones de dólares y el perdedor con 25.

Estamos hablando algo así como de 130 mil millones y de 120 mil millones de pesos colombianos.

Es que, detrás de jugar el partido del tercer lugar, hay que pasar un grupo de cuatro selecciones en el que clasifican dos, después avanzar en octavos, en cuartos y en semifinales. Estamos hablando de 6 partidos en el que las selecciones optan por jugar la final o la consolación del tercer lugar.

En ese viaje de seis partidos las selecciones se enfrentan a todo. Hablo de lesiones, de pénales mal concedidos, de expulsiones sin razón, lesiones, suspensiones, arbitrajes buenos, regulares y no tan regulares, juegos que se comienzan perdiendo y hay que remontarlos, o que se comienzan ganando y después se complican.

Es un camino a veces tortuoso de verdad para poder optar por una semifinal dejando atrás a 28 de las 32 selecciones que se han dado cita en los últimos mundiales.

Claro que, y esto es muy cierto, no es lo mismo para Marruecos o Croacia ganar el tercer lugar que para Alemania, España, Alemania, Brasil, Italia, Argentina o Francia. Para estas selecciones sí es verdad que es un premio de consolación.

El partido por el tercer lugar se ha convertido en la penúltima canción de una fiesta que no queremos que termine, en un cheque en dólares lleno de ceros a la derecha, en esa nostalgia de los aficionados de ambas selecciones que fueron a verlas en el mundial y que, sentados en las tribunas, ratifican un acto de fe para con su nacionalidad y su bandera patria estampada en esa camiseta que portan sus ídolos.

Es la mezcla de la alegría y la nostalgia. Tan  disímiles como parecidas y tan juntas siempre…

Barranquilla
Sábado 16 de diciembre, 2022

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