Capsulas de Carreño

‘El periodista no es una persona, es una esencia’.. Perfil de Claudia Elena Hernández..

Claudia Elena Hernández, periodista de deportes, en el 2019, fue una invitada especial en el programa El Vbar de Caracol Radio.

POR WILLIAMS VIERA, desde USA..// ..

 

 

Las cosas más divertidas de esa época eran las charlas con los amigos o amigas y reírse de nada; jugar el deporte preferido; fumar un cigarrillo a escondidas de esos o de los otros; ir al estadio a ver los referentes del equipo amado; burlarse de todos y de nadie; llevar el cabello largo, pantalón con bota campana y zapatos plataforma (ellos); usar maquillaje más arriesgado, con labios más rojos, largas pestañas o peinados con flequillo, llevar blue jeans ajustado con bota campana, camisas de estampados de flores en colores tan llamativos, como el naranja, con los que era imposible pasar desapercibida hasta el punto que esa moda la llamaban psicodélica (ellas); y, lógicamente, ir a cine y parecerse a James Dean (q.e.p.d.), protagonista de ‘Rebelde sin causa’, pero entre todas esas cosas divertidas no podían faltar las fiestas de ‘agua’e lulo’, bebida que se preparaba con licor hasta el punto que la invitación era simple: “Hoy es día de ‘lulada’, no faltes”.

Así era ese tiempo en que se daba el despertar a la libertad de todos, pero especialmente de las mujeres. Ella estaba sentada en una banca de madera, situada en uno de los corredores de la Universidad de la Sabana que está ubicada en el municipio de Chía, Cundinamarca. Entonces, sonrió mientras miraba los apuntes que tenía en un cuaderno abierto y pensó en una frase que le había dicho a Gustavo Hernández, su padre, “seré periodista de deportes”.

Ella participaba en el equipo de baloncesto, hablaba de fútbol y organizaba con otros compañeros las actividades gimnásticas del centro docente superior en que estudiaba. Le costaba creer que su compañera Nora Correa, quien realizaba una pasantía en Caracol-Bogotá, la hubiese recomendado a Hernán Peláez Restrepo, quien buscaba en ese momento una voz femenina que participara en ‘La Polémica de los deportes’.

“Claudia Elena, te tengo una noticia increíble”, le dijo Correa.

“¿Qué es lo increíble, Nora?”.

“Don Hernán Peláez tiene una idea que desea llevar a los oyentes y es que participe, en la noche, una mujer en el espacio de mayor sintonía radial”, le dijo.

Para Claudia Elena Hernández Medina era fácil. Cuando llegó a la universidad ya tenía conocimiento del mundo futbolístico. Los domingos, cada vez que jugaba Millonarios, su progenitor, quien trabajaba en el Banco de Colombia, en las mañanas, le encantaba escuchar el roce del papel que entraba por debajo del portón que alguien empujaba desde afuera, con olor a tinta fresca, como la de tantos periódicos que contaban la historia. En algunas ocasiones era el diario El Tiempo, primero, y después El Espectador. O viceversa. Era lo de menos. En ocasiones era El Siglo.

Lo importante era leer la previa del partido que había sido escrita con singular esmero y con mucho amor. Aquellos escritos iban acompañados con fotografías de las estrellas del momento como Carlos Biasutto, Julio ‘Chonto’ Gaviria (q.e.p.d.), Euclides ‘Tizón’ González (q.e.p.d.), Alonso ‘El Pocillo’ López, Jaime ‘El Flaco’ Rodríguez, Arturo Segovia, Miguel Converti o Willington Ortiz.

Así transcurrían los días en la familia Hernández Medina entre  la lectura de los diarios con ese olor peculiar, a pegante, a tinta, a madera, a un lugar; ese olor del tiempo permanecía allí, que en ocasiones perdura en nosotros más que el texto mismo que lo alberga y que gracias a él lo recordamos por el simple hecho que el impreso nos da también varios tiempos de lectura sin olvidar que el radio permanecía prendido todo el día y sólo se movía el dial para buscar los programas de deportes que se hacían en Colmundo con su ‘Guerrilla Deportiva’, en Todelar, en Caracol, en Radio Súper o en RCN y su ‘Momento Deportivo’.

Ese era el mundo en el que vivía Claudia Elena junto a sus padres, Gustavo Hernández (q.e.p.d.) y María Elena Medina, y sus hermanos, cuatro hombres y dos mujeres, en el barrio Panamericano, hacia el centro, cerca del Consejo de Bogotá, por la 26, colindante con los puentes.

“Niños, el paseo de hoy es que nos vamos para El Campín. Primero se suben al carro los que son hinchas de Millonarios”, les decía Hernández.

Para Claudia Elena era complicado. Su dolor era escurridizo y rebelde. Ella, en esos años de los 70 de la centuria anterior, sufría por el Deportivo Cali. Era el equipo de moda por tener como técnico a Carlos Salvador Bilardo y por ser el primer equipo que estuvo a un tris de ser campeón de la Copa Libertadores en 1978 luego de empatar, 0-0, con Boca Juniors en el Pascual Guerrero el jueves 23 de noviembre y de perder, 4-0, en La Bombonera el martes 29 de noviembre.

“En esa etapa de la infancia uno siempre prefiere a los equipos históricos como el Cali que tenía jugadores como Pedro Zape, Miguel Escobar, Néstor Leonel Scotta, Alberto de Jesús ‘El Tigre’ Benítez y Ángel María ‘El Ñato’ Torres, entre otros. El Cali era el mejor en aquel tiempo”, diría años después Claudia Elena.

Miguel Ángel Russo, técnico argentino al servicio de Millonarios, tuvo empatía con Claudia Elena Hernández por ser reportera, en ese entonces, de Antena 2. 

Mirando el retrovisor

Mientras Claudia Elena estaba sentada en la banca de madera, ubicada en uno de los corredores de la Universidad de la Sabana, tuvo tiempo de recordar que había nacido en la Clínica Palermo; que la primaria la estudió en el Colegio de Monjas de las Vicentinas sin que le hubiese llamado la atención ser religiosa; que el bachillerato, en los primeros años, estuvo en el Colegio Santa Mónica, pero lo terminó en la Fundación Colombia, una entidad educativa que había organizado el Banco de Colombia para sus empleados.

“Si quieres ser periodista de deportes la preparación es lo básico. Se debe respetar al oyente. El periodista no es una persona, es una esencia tan entrañable y fundamental como la misma palabra que se expresa en el micrófono”, le dijo Hernández, un hombre futbolero, a su hija.

Entonces Claudia Elena Hernández Medina registró su memoria, primero de cualquier modo, luego con método; personas, costumbres que tuvo alguna vez, o escuchar baladas de Sandro, de Leonardo Fabio, de Palito Ortega o Camilo Sexto y sus canciones  “Amor amar” o “Fresa salvaje”; bailar salsa dura hasta la madrugada y en especial los temas de Willie Colón junto a Rubén Blades o Héctor Lavoe cada vez que interpretaban, por ejemplo, “El día de suerte”, “Todo tiene su final”, “Pedro Navaja” o “Sin poderte hablar”; lecturas que la preparaban para el oficio más hermoso del mundo y que le habían dicho que el actor James Dean tenía una frase que le caía como anillo al dedo, “Sueña como si fueras a vivir para siempre. Vive como si fueras a morir hoy”.

En ese momento lo decidió. Se presentaría en Caracol. Esa sería su primera experiencia sin abandonar sus estudios de periodismo.

 

Ni bolas le pararon

Aquel proyecto de Peláez se quedó en eso. La estudiante de quinto semestre de Comunicación Social estuvo yendo durante 30 días a Caracol, buscaba tener empatía con los integrantes de deportes, entre ellos Jaime Ortiz Alvear (q.e.p.d.), pero por aquellos días Peláez viajó al exterior por una transmisión internacional y Claudia Elena dio por terminada la pasantía.

“¿Se dio cuenta?”, le dijo Claudia Elena a Nora Correa. “Ni bolas me pararon, pero tendré un día excepcional en un momento excepcional”.

La estudiante de periodismo no desfalleció y tendría, por aquellos días, momentos excepcionales.

Mientras esperaba ese instante, continuaba preparándose hasta que un buen día, de aquellos excepcionales que se registran en el camino de toda persona, Edilberto Afanador Sastre, un compañero de la universidad que hacía un programa social, la llamó para que se presentara en Radio Súper.

“Claudia Elena, hablé con Antonio Torres, dueño del espacio, y él está organizando un programa deportivo. Le comenté que usted estuvo en ‘La Polémica’ algunos días y podría ser una novedad radial por ser mujer”, le dijo Afanador, quien años más tarde se presentaría como candidato a la alcaldía de Cajicá para el periodo 2016-2019.

En el momento que Claudia Elena Hernández Medina habló con Torres y él la aceptó y la presentó al grupo que empezaría a trabajar.

“Señores, ella es su nueva compañera. Irá a los entrenamientos de Millonarios y, lógicamente, estará en el vestuario de ese equipo cada vez que juegue en El Campín”, les dijo Torres a Adolfo Pérez, quien acaba de llegar de Cali; a Humberto Salcedo Jr. (q.e.p.d.) y Jorge Enrique Hurtado. Los tres comentaban mientras que Pastor Londoño Pasos (q.e.p.d.) era el narrador, pero con los meses él tuvo un problema de dinero con Torres y llegó Hammer Londoño (q.e.p.d.) a reemplazarlo.

Claudia Elena Hernández, en el 2017, aprovechó la visita del ex futbolista y técnico alemán Lothar Matthews, a quien entrevistó. Se recordó en aquella ocasión que él jugó en cinco Copas Mundiales (1982, 1986, 1990, 1994, 1998) y que comparte el récord de mayor cantidad de participaciones en diferentes ediciones de Copa del Mundo, junto a los mexicanos Rafael Márquez, Antonio Carbajal y al italiano Gianluigi Buffon.

La prueba de fuego

Después de ese momento, el personal deportivo se preparó para el partido de ese domingo, 5 de mayo de 1985, Santa Fe-América.

Y ese encuentro tuvo un detalle significativo en la vida de Claudia Elena. Ella sabía del veto que tenía Gabriel Ochoa Uribe (q.e.p.d.) a los periodistas. En aquella tarde de debut radial como reportera de deportes, los oyentes de Súper escucharon una mujer desde un vestuario.

“Claudia Elena, ¿qué pasa en el camerino del América?”, le preguntó al aire Salcedo Jr.

Y ella, sin titubear, recibió el cambio en el momento que conversaba con Ochoa Uribe y él le explicaba, sin saber que estaba al aire, con quien podía hablar, pero que él no iba a conceder ninguna entrevista “por higiene mental”.

El técnico americano que sabía que ella era su primera vez como periodista radial, de manera amable, la llevó hasta la mesa de masajes en la que estaba Juan Manuel Battaglia y se lo presentó.

“Aquel diálogo con Battaglia fue mi prueba de fuego, pero lo más interesante fueron las palabras, al aire, del médico Ochoa y la forma tan gentil de ayudarme”, contaría Claudia Elena, a los oyentes, en esa tarde de debut.

 

“Salí, me voy a vestir”

Millonarios era el equipo del que, Claudia Elena Hernández, debía saber desde lo más mínimo hasta lo máximo. No podía dejar que otros dieran a conocer las noticias primero.

Una semana después de su primera vez en el vestuario de jugadores que podían encontrarse sin ropa, llegó el momento de ingresar al camerino azul. El hombre que abrió la puerta la detuvo.

“Usted no puede entrar. Es mujer”, le dijo el que tenía las llaves del camerino.

“Mire, señor, soy periodista”, fue la respuesta de la reportera.

Entonces, en el momento que ingresó Claudia Elena escuchó gritos que provenían de un rincón.

“Chica, salí que me voy a cambiar. Aquí no deben estar mujeres”, dijo Silvano Espíndola, volante argentino al servicio de Millonarios.

El resto del equipo dirigido por Jorge Luis Pinto intervino y Marcelo Trobbiani, Norberto Peluffo y Juan Gilberto Funes (q.e.p.d.) le dijeron a Espíndola, “deja que la periodista trabaje. Allá hay espacio para que te puedas cambiar”.

Esa reacción favorable de los jugadores con respecto al trabajo reporteril, le dio mayor confianza en lo que hacía la que seguía siendo estudiante de periodismo.

Debido al trabajo reporteril que realiza, Claudia Elena siempre está junto a la noticia. Y Radamel Falcao García no se escapó de ser entrevistado por la periodista.

Un canto en el camino

Mientras transcurría el tiempo, un día, se registró una de esas ocurrencias que suceden en los vestuarios. Wilman Conde, José Eugenio  ‘Cheché’ Hernández y Peluffo, esperaron que llegara Claudia Elena y en coro le cantaron: “Ese lunar que tienes, cielito lindo, junto a la boca”.

Entonces, todos se rieron de aquella pilatuna.

En esa época estaba Guillermo Ruiz Bonilla en Millonarios como gerente deportivo y le colaboraba a Claudia Elena en todo lo que le era posible darle a conocer en el aspecto informativo al igual que Blanca Luz Uribe que trabajaba como jefe de prensa.

 

Por favor, ¡graben!

El domingo 2 de junio de 1985, Bogotá tuvo la visita de Argentina para enfrentar a Colombia por las eliminatorias al Mundial de México-86.

Y los argentinos, dirigidos por ‘El Narigón’ Bilardo, traían en sus filas a Diego Armando Maradona, un joven de 24 años de edad.

El combinado nacional era dirigido por Gabriel Ochoa Uribe, quien buscaba clasificar a Colombia por segunda ocasión a una cita mundialista.

Aquella tarde de domingo, Claudia Elena Hernández tenía la misión de entrevistar a Maradona. Los demás reporteros esperaban hacer lo mismo.

Pero como el principiante tiene suerte, en el preciso instante que Maradona se bajaba del bus, en el parqueadero en donde convergen el corredor con el vestuario norte, Claudia Elena recibió el cambio e inició la entrevista mientras el jugador caminaba con destino al camerino. Él observaba la tribuna repleta de colombianos que aguardaban el partido de sus vidas. Entonces alzó las manos y le llovieron, en coro, los madrazos que llegaron hasta el infinito hasta el punto que aún se pueden escuchar.

“Si ganamos esta tarde, estaremos en el Mundial. Y si continuamos así, estoy seguro que seremos campeones”, dijo Maradona en aquella ocasión en nota exclusiva de la estudiante de periodismo mientras que sus colegas quedaban rezagados debido a los hombres de seguridad, entre ellos Jorge Czysterpiller, el primer representante del ‘10’ argentino, que tiempo después, el futbolista lo apartaría de su camino por las malas inversiones que hacía y que lo estaban llevando a la bancarrota.

En este punto y aparte hay que recordar que años después, el 7 de mayo de 2017, Cyterszpiler se quitó la vida arrojándose de un séptimo piso del Hotel Faena de Puerto Madero, barrio residencial de Buenos Aires: fue encontrado sin vida junto a la piscina. Los investigadores determinaron que el suicida sufría una fuerte depresión por el abandono de la que era su esposa.

Lo curioso de ese reportaje con Maradona es que el operador de sonido de Radio Súper, en el estudio central, grabó la entrevista, pero borró la cinta porque, según dijo, “necesitaba la cinta para la transmisión del partido que perdió Colombia, 3-1”.

En ese momento, debido a la rabia y el desencanto por aquel descuido, el grupo deportivo de Radio Súper, incluida Claudia Elena, se quería quitar los pelos del cuerpo.

En el 2014, la periodista Claudia Elena Hernández trabajó en Todelar. Ella, siempre, está en busca de la noticia. Ese es su fuerte.

Una ayuda por favor

“Que no te dé vergüenza ni miedo y ayuda sin mirar a quien”, le dijo María Elena Medina, una noche, cuando su hija, Claudia Elena, después del trabajo en la radio, le comentó que un jugador de Millonarios necesitaba una ayuda para su hijo.

En ese momento la periodista tomaba, a sorbos lentos, una taza de café. Era de esas que son capaces de levantar a un muerto, como se lo había escuchado a Víctor Rosas, redactor de deportes de El Tiempo, pero que ella ni siquiera había considerado el doble sentido de lo expresado.

Las palabras de su progenitora le recordaron a Claudia Elena los días que estuvo en el Colegio de Monjas de las Vicentinas, pero especialmente cuando leían un pasaje del libro Proverbios, capítulo 3, versículo 27: “No te niegues a hacer el bien a quien es debido cuando tienes el poder para hacerlo”.

Horas más tarde, Claudia Elena llegó hasta la oficina de prensa de Millonarios y se encontró con Blanca Luz Uribe.

“Ya le ubiqué un lugar al niño de Ariel Cufaro Russo. Es el sitio indicado porque tiene personal preparado para el cuidado de niños especiales”, dijo Claudia Elena.

Cufaro Russo, defensa central argentino, estuvo en 1992 con Millonarios. Y su desempeño registró altas y bajas. El día de su debut, el 23 de febrero, el conjunto azul fue goleado, 7-3, por Santa Fe. Él convirtió el tercer gol de su equipo.

 

Piedras en el camino

En la delicada tarea de informar, de preguntar y de saber, Claudia Elena Hernández Medina, periodista de deportes, lleva 35 años al frente de un micrófono y recordando siempre, así no lo diga, las palabras de su progenitor, un hombre futbolero, quien la impulsaba con una simple frase: “El periodista no es una persona, es una esencia”.

Y ella, lo ha demostrado a pesar de las piedras en el camino que le enseñaron que su destino era rodar y rodar. Eso se determina por todos estos años con los grupos radiales deportivos que integró junto a Marco Aurelio Bustos (q.e.p.d.) cuando el narrador compró espacios en la Voz de la Víctor de Súper. Él tenía como comentaristas a Jorge Enrique Hurtado y Raúl Riaño, a Germán Galindo como voz comercial y, obviamente, a Claudia Elena como reportera, pero esa dicha sólo duró medio año. Bustos fue contratado por Caracol-Cali mientras los demás integrantes se quedaron sin trabajo.

Después de seis meses, apareció Germán Galindo y alquiló espacios en la Voz de Bogotá de Todelar. Entonces se reunieron Guillermo Mejía (q.e.p.d.) como voz comercial, Guillermo Díaz Salamanca como narrador mientras que Hurtado, Nelson Atensio, hoy en Caracol Televisión, Riaño y Claudia Elena completaron aquel grupo hasta que el arrendatario dejó de pagar.

Entonces Hurtado se quedó con el espacio. Había ofrecido pagar más dinero. Díaz Salamanca abandonó ese proyecto y llegaron al grupo Salcedo Jr. y el narrador Carlos Alberto Bermúdez, solo para los partidos, y Claudia Elena continuó en las labores que le correspondían.

Bermúdez, una tarde, llamó por teléfono a Claudia Elena. Ella, después de colgar el auricular, no sabía a ciencia cierta lo que él le iba a pedir.

“La quiero a usted”, le dijo Bermúdez. “No piense mal. La quiero para que sea subdirectora de deportes en Cromavisión TV. Me ayuda haciendo reportajes. Su trabajo de allá no va a tener problemas con el de acá”.

En ese instante, Claudia Elena, todavía estudiante de periodismo, le pareció escuchar en el ambiente una frase que repetían los profesores en las clases, “no hay que llegar primero, pero hay que saber llegar”.

En el 2018, en Bogotá, Fox realizó una promoción especial del fútbol alemán y Claudia Elena Hernández estuvo en ese acto junto a Jean Lehmann, arquero teutón.

Un contrato y una pelea

La verdad es que Claudia Elena Hernández tuvo una sorpresa el día que la llamaron de RCN. Le dijeron que el jefe de personal quería conversar con ella. Por aquellos días se estaba organizando el grupo de trabajo de Antena 2. En el primer momento ella pensó que sería entrevistada por David Cañón Cortes para el trabajo.

Así que Claudia Elena estaba sentada al frente de uno de los ejecutivos de la cadena radial de la Organización Ardila Lülle, pero él no sabía qué ocurría.

“David, ¿qué tipo de contrato le hago a Claudia Elena?”, dijo el ejecutivo.

“Hazle una vinculación laboral sencilla. Creo que en 15 días, ella renuncia”, contaría Cañón tiempo después.

Y Claudia Elena estuvo en Antena 2 durante 15 años, en el cubrimiento de Millonarios y de otras noticias deportivas.

Mientras hacía su labor en RCN, Claudia Elena continuaba trabajando en Cromavisión TV. En tanto, Bermúdez buscó ser contratado como narrador del grupo visitante que integraba su compañera en televisión, pero no fue aceptado.

Entonces, un día, Bermúdez le dijo a Claudia Elena Hernández que tenía que renunciar.

“No podemos ser competencia y debe dejar su cargo”, fue la exigencia de Bermúdez a gritos. El narrador tuvo el respaldo de Jaime Grisales cuando dijo, “por lo que le pago a él es mejor que evitemos problemas”.

Y Claudia Elena, hija de María Elena Medina de Hernández que por estos días cumplió 88 años de edad, siguió su camino hasta que empezaron los despidos por diversos motivos en el grupo que dirige Carlos Antonio Vélez.

Al final de esta historia se debe decir que Claudia Elena Hernández Medina, la periodista de deportes que lleva 35 años en el oficio, volvió a Todelar, estuvo en AS Colombia, participa en el Vbar de Caracol cuando la invitan, dicta clases de periodismo radiofónico en la Universidad Javeriana, asesora a dos de sus estudiantes en las tesis que presentarán para graduarse y es entrenadora de baloncesto de un equipo de amigas.

Por eso, no es extraño que no tenga una pareja ni haya tenido hijos. Simplemente, como ella misma lo dice: “Nosotros los periodistas somos la contraparte del mundo. Cuando trabajamos, los demás descansan. Y cuando descansamos, los otros trabajan”.

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