Capsulas de Carreño

El problema es el reglamento. No los árbitros.

Por Gilberto Maldonado Bonilla.

 

*Y ojalá no sea el detonante de violencia en los estadios o fuera de ellos.
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Quiero creer que los legisladores del fútbol quisieron “humanizar” el reglamento haciendo una serie de consideraciones tendientes a mitigar la responsabilidad del futbolista. Ahora estamos viendo el resultado de ese proceso de humanización.

El fútbol tiene un reglamento que deja demasiado a la subjetiva interpretación del árbitro. Y en ese universo donde predomina lo subjetivo, la interpretación, queda en fuera de lugar cualquiera crítica a los árbitros; sobre todo porque cualquiera juicio a la labor del árbitro tiene el sesgo y el deseo del hincha. La doble moral.

Hasta donde mis escasos conocimientos del reglamento del fútbol llegan, éste ha tenido progresos sobre todo en lo que al fuera lugar concierne. Se eliminó el fuera de lugar en línea. Ello alivió la actividad judicial del árbitro. Este aspecto del fuera de lugar quedó por fuera de la esfera subjetiva del árbitro quedando en su totalidad en la esfera de lo reglamentario.

¿Qué tal eliminar el fuera de lugar?

Ahora viene la necesaria revisión del asunto de las manos. Es necesario sacarlo de la esfera de lo subjetivo y volverlo a lo reglamentario. Como decíamos en el fútbol del barrio: mano es mano. La justicia o la injustica en este aspecto reglamentario, dejado erróneamente a los vaivenes del subjetivismo, son y serán la fuente de injusticias frente a los árbitros. Y ojalá no sea el detonante de violencia en los estadios o fuera de ellos.

Como dice el señor Gustavo Ruiz, sancionar las manos sin entrar en consideraciones interpretativas. Sería otro alivio para el trabajo arbitral. Terminar con las interpretaciones reglamentarias, volviendo draconiano o determinativo el reglamento.
Gilberto Maldonado Bonilla.
Hincha de Atlético Nacional
Medellín

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