Capsulas de Carreño

El que de Verde se viste…

BOGOTÁ. Jonathan Marulanda que tiene con qué si se le da continuidad. John Arias a punto de partir para jugar en Brasil. Reconforta ver este nuevo Nacional, con una propuesta muy dinámica. Foto @Dimayor.

Por Jorge Iván Londoño M.
Columnista Cápsulas.

 

 

*Este 7 de agosto lo celebraremos con doble tanda de verde, porque viene el Deportivo Cali.

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Y claro, el regreso de aficionados, unos, y de desadaptados, otros, tenía que ir a acompañado del saque “durito” de la alcaldesa de Bogotá, dueña del permiso para que se acabara el silencio en las tribunas, y volvieran la gritería, el madrazo, la trifulca y el infaltable…no te lo puedo creer.

 

De verde y verde saltó Nacional al resbaladizo césped de El Campín, mientras que Santa Fe lo hacía con su uniforme tradicional. Otros, por su parte, saltamos a la cama, aperados del infaltable cafecito, el radio que solamente sirve para “la previa”, como dicen los dueños de la Patagonia, porque los segundos de diferencia entre la narración y la realidad, son misión imposible; y obvio, las gafas para verte mejor.

 

Este Restrepo se las trae, porque con las mismas fichas del torneo anterior, está armando otra idea de juego muy diferente a la que nos impusieron, y a fe que se ve un equipo con solvencia, con jugadores acomodados a su talla y no a la que el técnico disponga.

 

Así las cosas, Nacional comenzó a proponer su “baila´o”, con las parejas que se entienden, Jarlan y Andrade, Perlaza y Gómez, Duque y Candelo. Atrás con un Quintana, ahora si concentrado para sacar, la pareja de Olivera y Perea, Banguero que de a poco va mejorando en su juego y dichoso con su nueva pinta capilar de color cenizo, y Marulanda que tiene con qué si se le da continuidad.

 

A segundos de terminar el primer tiempo, contragolpe de figuras geométricas de Nacional que termina con la palidez de Duque, porque con el arco servido desperdicia la oportunidad. Antes Andrade había tenido un mano a mano con Castellanos.

 

El descanso de quince minutos se volvió de sesenta, debido a la brutalidad y a la demencia, considero yo alimentada por narcóticos, porque alguien en sano juicio no propicia esos actos, de algunos delincuentes, disfrazados de hinchas de Nacional, que atacaron a inocentes, apostados en la tribuna llamada “familiar”.

 

Comienza el segundo tiempo, con la perentoria advertencia del árbitro, mejor dicho, si prenden un cigarrillo suspendo el partido. Nacional acrecienta su juego y en el minuto 62 se teje un demoledor ataque por la izquierda; Andrade manda el centro que recibe Candelo en el otro lado, no deja salir el balón, hace el pase atrás para que entre Baldomero, saque a relucir la derecha de Bolsonaro y de potente chut vence la portería local. Rugido verde. Un minuto después, aún con el canto de gol en la garganta, Candelo estrella el balón contra el horizontal.

 

Reconforta ver este nuevo Nacional, con una propuesta muy dinámica y con una muy buena disposición de parte de sus jugadores, quienes cumplen un buen desempeño, mientras se pueda dar el debut en el torneo de las nuevas incorporaciones, hoy de guayos caídos por el florero de Uribe que prendió la mecha de la contienda jurídica.

 

Este 7 de agosto lo celebraremos con doble tanda de verde, porque viene el Deportivo Cali.

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