Capsulas de Carreño

El Tour no es pan comido. (Pablo Arbeláez Restrepo)

Nairo Quintana es mirado por la prensa internacional como uno de los cuatro favoritos. Afrontará su segundo Tour de Francia. Es uno de los mejores escaladores. Foto cortesía.

Nairo Quintana es mirado por la prensa internacional como uno de los cuatro favoritos. Afrontará su segundo Tour de Francia. Es uno de los mejores escaladores. Foto cortesía.

 
Por Pablo Arbeláez Restrepo

Pablo Arbelaez

Lo sucedido a los pedalistas colombianos en el pasado Giro de Italia, es una lección que no se debe desatender. Había favoritismo y era sólo en el papel.

Este país, en donde se tiene la manía de vivir los triunfos por anticipado, no ha podido aprender del día a día de los resultados que traen consigo las competencias.

Las carreras de ciclismo, al igual que en el resto del deporte, no se ganan en el antes, sino en el hoy.

Por fortuna, en medio del muy generoso optimismo previo que se levanta en la nación, hay gente aterrizada, no tan contagiada de las desbordantes manifestaciones, esas que días después de las pruebas nos llevan a vivir una profunda desazón en caso de no cumplirse lo soñado. No todo, por fortuna, es euforia veintejuliera.

Por tal motivo hay que tener la mente tranquila, los sentidos despejados y un espacio abierto a la imaginación. Pies sobre la tierra.

Claro que sería maravilloso e histórico un triunfo de Nairo Quintana en el Tour de Francia o que suba de nuevo al podio. Otro tanto pudiera uno pensar de forma previa con Rigoberto Urán, quien igualmente está instalado en el corazón de los colombianos. Una victoria de etapa o algo más sería bienvenido de parte del urraeño.

Dado el diseño de la Grand Bouclé, que el próximo sábado saldrá de Utrecht, en Holanda, uno pudiera pensar que el trazado está hecho a la medida de los grandes escaladores,

algo que comparte el técnico Luis Fernando Saldarriaga. Poca contrarreloj, tanto individual como por equipos (serán 41,7 kilómetros), el pavé apenas en la cuarta etapa (siete tramos repartidos en 13 kilómetros) y un concentrado de montaña en la tercera semana (con Alpe D’Huez a un día del final), son señales que generan ilusiones.

Pero como en el Giro, además de los colombianos, empezando por Nairo, hay otros rivales que también quieren ganar. En esta Grand Boucle se congregan duros contendores, especialmente en la montaña como Chris Froome y Alberto Contador, sin dejar de lado al campeón defensor Vincenzo Nibali, quien tiene a su favor el paso por el temido pavé. Poker para disfrutar.

Por supuesto que este Tour es una oportunidad grande para los escarabajos. Se presta para las excelsas condiciones de Nairo, pero las carreras son las carreras y hay que dejar que rueden, que muestren su devenir y se pasen los días difíciles como los de la primera semana. Serán siete días para sobrevivir y tratar de evitar las incómodas sorpresas que andan regadas por toda la ruta como trampas para ratones.
De la única manera que se sabrá la real condición de los ungidos con el favoritismo, es con el transcurrir de los kilómetros y el poder chuliar cada jornada de las consideradas peligrosas.

De ahí que haya que mirar con calma el pasar de los tramos, antes de hablar de victoria. Sí con optimismo, pero con moderación. Es que el Tour para los escarabajos no es pan comido.

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