Capsulas de Carreño

“El último cierra la puerta”.. Por Esteban Jaramillo Osorio

 

Por Esteban Jaramillo Osorio.

 

 

*Como lo es el campeón de la vida, el profe Montoya, mi inspiración en tiempos de tormento.

Hola: No voy a entrar en zalamerías enviando sentidos saludos en estas fiestas. Sé que estás luchando a tu manera, con este presente incierto. Lo digo porque te conozco. Solo te pido que no des el brazo a torcer, a pesar de las privaciones y el desespero. Vendrá un mundo mejor*.

 

De mi parte te cuento que tengo el pase libre, con ritmo desacelerado, soy dueño de silencios y de miedos, dispuesto a desandar el polvo de los caminos. Domino mis rutinas, sin entrar en depresiones. El motor de mi vida es mi fe en Dios. Me faltan el mar, la montaña, mi tierra querida, un café, la habladera, el encuentro casual y el apretón de manos con amigos como tú. Todo lo extraño*.

 

La tristeza y la desesperación también han tocado a mi puerta, pero, como en el futbol, he aprendido a pelear ferozmente, en espacio reducido, alejado de la gente tóxica*.

 

Estoy fuerte, en este mundo sin juego limpio, de privaciones, de fiestas clandestinas, de aglomeraciones públicas, de codicia sin límites, o de corrupción. Comprendo la necesidad de tanta gente de rebuscarse el sustento, con el riesgo de contagios. Así es el hambre.

 

¿Sabes una cosa?… *Cambie mis prioridades. Antes daba mi vida por el futbol. Cuando el juego a la pelota no se analizaba con flechas, rayas, sombras, estadísticas o teoremas cuánticos.*

 

Cuando era jugar y no solo correr, cuando las figuras tenían talento y no eran máquinas que miden su rendimiento en kilómetros. Cuando en los medios no había bufones del rey, cuando los directivos eran apasionados líderes y no burdos mercaderes llenando sus bolsillos. *Cuando los árbitros eran de negro, pitaban por placer, sin hacerse sentir, no existían los embelecos del Var y no había resultados puestos.

 

Hoy te saludo sin guaro, sin whisky, sin natilla y buñuelos, sin cena de navidad, sin la bienvenida optimista y ruidosa al año nuevo.

 

Alejado de la familia porque la precaución ordena. Sé que la muerte no respeta pinta y que sus rondas macabras están cada vez más cerca. Por eso cuídate… Cuídate mucho.

 

Eres un campeón porque has logrado sobrevivir en medio de tantas muertes. Como lo es el campeón de la vida, el profe Montoya, mi inspiración en tiempos de tormento. ¿Si él puede por qué yo no?

 

Cuando cese la horrible noche, al salir a una nueva vida, qué el último cierre la puerta y apague la luz, como dicen los poetas. Gracias por escucharme. Son frases con nostalgia, pero llenas de esperanza.
EJO

PD: “Un campeón es un combatiente que nunca se rindió”.

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