Capsulas de Carreño

El yo ganador y el otro perdedor

Fuente: Copa Mundial FIFA 🏆 @fifaworldcup_es
¡Gracias por los buenos recuerdos!

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Por Gustavo Ruiz Rojas.

 

 

 

*¿De manera que si un periodista habló mal de Messi no puede ahora disfrutar de la victoria y elogiar al genio argentino?
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Nuestra civilización tiene varios fundamentos que la sustentan. Me detendré en el que considero la raíz de toda su acción, la visión dicotómica de la realidad. Según el Diccionario de la RAE, la dicotomía es la “División en dos partes” que habitualmente remite a la oposición entre ellas.  Vida/muerte, alegría/ tristeza, luz/oscuridad.

Para el caso del fútbol, existen muchas: defensa-ataque, juego-resultado, pragmatismo-estética, eficacia-belleza y la suprema: ganar-perder.   Esta última nos remite a la famosa frase de Maturana que muchos, en su sorda ceguera, no quisieron entender “perder es ganar un poco”, un intento de reconocer que estos dos conceptos, lejos de ser opuestos, se alimentan; lo cual se confirma con ciertas victorias en las que ganar significó perderlo todo como es el caso del título del verde en el primer semestre o el famoso 5- 0 ante Argentina.

Acabamos de ver una de las finales más electrizantes de las que se tenga memoria. Lamentablemente, toda la belleza, la épica y emoción expresadas en este portentoso partido no pudieron erradicar esa actitud dicotómica tan nefasta e incomprensible, sobre todo para nosotros los colombianos que, por estar eliminados, estábamos invitados a gozar de un evento como amantes del fútbol y no como hinchas apasionados.

Esta final terminó por agudizar muchos de los debates insulsos y dañinos que han convertido al fútbol en una batalla orientada a humillar y aniquilar al otro. Debates interminables y anodinos han desplazado el gustoso sabor del partido, aupados por los innumerables y repetitivos programas deportivos que pululan en la T.V, por las infinitas páginas de Internet, las bodeguitas de Twitter vinculadas a los intereses de empresarios y equipos de fútbol y por los jugadores de fútbol devenidos en you tubers, así como muchos you tubers graduados de periodistas.

Empiezan las comparaciones. Que Messi ya es el mejor jugador de la historia, incluso por encima de Maradona.  Que Messi no ganó todo lo que ganó Pelé a nivel de selecciones, que es mejor Mbappé y que Cristiano sigue siendo el más grande porque la Pulga tuvo un equipo que lo cargó, mientras que al Bichó su equipo lo traicionó. Y cada quién crea su paginita para exhibir sus tremendas habilidades argumentativas.  ¿Tiene algún sentido esto? ¿Por qué debemos sostener que alguien es mejor que otros? ¿Cuál es la necesidad de encumbrar y derrocar ídolos?  Cada uno nos ha dado placer, alegría, goce y diversión. ¿Cuál es la necesidad de anularlos en virtud de la elección del “mejor” en un abyecto culto al éxito, propio de esta sociedad en la cual te dicen que si no eres el mejor: “el primer puesto” “el que más mujeres tiene” “el que se come más hamburguesas” “el que tiene más likes”, no eres nadie?

Repasa las experiencias de tu vida.  ¿Elegirías la mejor?  ¿Qué es mejor: el primer beso que te dio esa persona que tanto amabas o la primera sonrisa que tu hijo te dirigió? No tengo ninguna duda, ambos estuvieron llenos de promesas, ambos agitaron nuestro corazón y apagar uno, para encumbrar otro, significa negar lo que éramos en cada momento. Porque así es la felicidad, eterna en su fugacidad, ligada al momento y a las circunstancias.  No tiene sentido continuar en esa lógica de rey muerto y rey puesto.

La otra es que el fútbol le debía algo a Messi.  Claro que sí, y se lo debe a la potencia y talento de Mbappé, a la serena sabiduría de Modric, a la hermosa pared de Neymar frente a Croacia y a la arrogancia épica de Cristiano. Pero hay que entender que en el fútbol gana solo 1, y está vez le tocó a Argentina. Eso no niega la telúrica reacción de Mbappé ni su potencia y talento.   Pero esta vez le tocó a Messi.

Alguna vez leí algo: “que tus palabras sean dulces por si algún día tienes que tragártelas” El deplorable ejercicio de revanchismo ha sido otra expresión dicotómica.  ¿De manera que si un periodista habló mal de Messi no puede ahora disfrutar de la victoria y elogiar al genio argentino?  Hubo algunos que aceptaron que se equivocaron con él y con el técnico.  Hubo otros que se mantuvieron en su postura original arguyendo que este es el Messi que pedían.  ¿Cuál es el problema?  El problema radica en la pugnacidad de sus críticas, en lo visceral de sus opiniones, en el irrespeto a la persona y en la poca conciencia del impacto que sus palabras tienen en los demás.  Desconocen que la crítica y la cortesía no son incompatibles.

Otros se niegan a tragárselas. Se mantienen en su postura y en función de ello menosprecian la victoria argentina, la atribuyen a un plan maquiavélico, critican a quienes apoyamos a la albiceleste, esgrimen argumentos políticos, personales, sociales e históricos.  Se niegan a aceptar la derrota.  Esta es la más grande pérdida, ya que al plantear el error como algo opuesto al conocimiento, empiezan a revolcarse en el fango de su ciega soberbia y pierden toda credibilidad; cargan sobre sus hombros el peso de una mentira que se niegan a aceptar y siguen como el rey, exhibiendo su fastuoso vestido, mientras muchos vemos la pobreza de su desnudez.
[Gustavo Ruiz Rojas]
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2 comentarios

  1. Ricardo Forero

    23 diciembre, 2022 at 7:06 pm

    POR COLUMNA EL YO GANADOR
    Una buena foto del momento que vivimos: de polarización y extremos, de ausencia de medias tintas o tonos grises; de privilegiar la visceralidad, el inmediatismo y sacar todo de su contexto, por sobre la racionalidad, la mesura y el entendimiento del contexto.
    Ricardo Forero

    Hincha de Millonarios
    Bogotá

  2. Jaime Saldarriaga

    23 diciembre, 2022 at 6:53 am

    POR LA COLUMNA DE GUSTAVO RUIZ
    Que buena columna, ojalá muchos fanáticos la pudieran leer
    Jaime Saldarriaga

    Hincha de Nacional
    Medellín

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