Elegía por Jaime Ortiz Alvear. Por Óscar Domínguez Giraldo

 

Ejercicio de domingo. Identifiquemos, de izquierda a derecha, estas grandes voces de la radio colombiana. Una pista: Grupo estelar de Todelar en los Juegos Olímpicos de Munich.
Ejercicio de domingo. Identifiquemos, de izquierda a derecha, estas grandes voces de la radio colombiana. Una pista: Grupo estelar de Todelar en los Juegos Olímpicos de Munich 1972. Cortesía Fernando Ortiz, hermano de Jimmy.

Por Óscar Domínguez Giraldo //
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Jaime Ortiz Alvear perdió  el último partido de su vida con la muerte por la ínfima diferencia (enero 21 de 2005). //
Antes le había ganado 5-0 a la vida. O sea que primero dio un estruendoso parte de misión cumplida en el periodismo deportivo en el que siempre fue un rebelde con causa … y mucha salsa al fondo.

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Un cáncer de garganta le metió el último gol. No deja de ser una  ironía que esa garganta de la que salía una voz anómala, con tic incorporado, lo hubiera convertido en un virtuoso del comentario deportivo en el que dejó huella.

Se jactaba de que su garganta era apenas un instrumento. Lo importante está aquí, decía señalando su cabeza. Hablaba con una mezcla de ironía y arrogancia, herramientas que utilizó en su oficio que estudió, conoció al dedillo y le representó varios premios.

Esa explosiva mezcla fue la base de una exitosa gestión profesional signada por la polémica. Su pasión por el deporte lo convirtió en  iconoclasta de su oficio.

Escogía los enemigos. Mientras más grandes, mejor, como el locutor y ex parlamentario Edgar Perea, quien lo despidió en la sala de velación bogotana, luciendo gafas polarizadas (oscuras) para expresar su luto.

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Un detalle de fina coquetería se le abona  al destino: la noticia de su partida a los 58 años se conoció en medio del partido de fútbol que jugaban los equipos sub-20 de Brasil y Uruguay.

Jaime,  devoto del equipo Millonarios,  murió en tiempo triple A como para notificar que ya no podemos contar con él.

Los micrófonos se pusieron  a media asta. “Ojo”, se había ido el Jimmy. En las horas que siguieron a su deceso, la radio recordó la vida y obra del vallecaucano aficionado a la comida rápida, tal vez  porque se parecía a su vida vertiginosa. ¿Desayunar, cuidarse? ¿Y eso para qué? Que viva el exceso que escogió como modus vivendi.

Su prosa era elegante como su ropa de marca, o sus zapatos, finos, una de sus gomas de coleccionista. Hablaba con “el tumbao que tienen los guapos al caminar”. En su prosa escrita y hablada se podían adivinar intensas lecturas de la revista el Gráfico, de Argentina.

En sus comentarios – o cuando presentaba sus programas radiales de salsa- le huía al lugar común, a la frase hecha, a la muletilla fácil.

“Ortiz para la salsa, para la salsa, Ortiz”, era la divisa de su programa radial. Su casa estaba donde había un micrófono que prolongara su voz.

Otros nombres radiales para identificar. Cortesía Fernando ortiz, hermano de Jimmy.
Juegos Panamericanos de Cali 1971. Otros nombres radiales para identificar. Cortesía Fernando Ortiz, hermano de Jimmy.

Siempre estaba creando programas y cuidando el lenguaje, así hablara  de algún etíope ducho en triturar largas distancias, de un devorador de los cien metros planos por debajo de los diez segundos, o biografiando  algún cantante de salsa. Del etíope Abebe Bikila, creo, decía que se entrenaba corriendo de huida de  los tigres africanos.

Necesitó dos salas de velación en Bogotá y Cali – donde reposarán sus cenizas- para despedirse de sus colegas y amigos. Y de los fanáticos que se lucraron del  talento desbordado del hijo de Esperanza y Celso, el farmaceuta,  que lo vieron berriar por vez primera vez en Dagua, Valle.

De profesión solitario, su vida tenía el encanto de lo misterioso. Sacó tiempo para ser papá una vez. Del lobo estepario del Valle no era amigo el que quería sino el que podía.

Vivía en olor de la multitud que llena los estadios. Después pasaba a la clandestinidad de su apartamento. Allí vivía un “ménage à trois” con su soledad, el vino y el cigarrillo. Y alguna fémina que le ponía ternura de mujer a sus días y a sus noches.

Le dio estatus al verbo “chupar” como sinónimo de empinar el codo.

“Fue un hombre auténtico y sincero, desprendido, generoso”, comentó de él su colega y contemporáneo Oscar Restrepo Pérez, Trapito, el del barrio Boston.

Esta faceta resume la otra cara de Ortiz que vivió los últimos días con su dama, en su restaurante próximo al Estadio El Campin, escenario de múltiples jornadas laborales suyas. Quería morir en su ley, cerca de la “redonda alegría del gol”, uno de los nombres apocopados de la alegría.

 

 

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7 respuestas a «Elegía por Jaime Ortiz Alvear. Por Óscar Domínguez Giraldo»

  1. Jorge Santa Medina
    New York

    *El recuerdo de Jaime Ortiz
    Óscar gracias por deleitarnos, con tu fina y amena prosa, con ese gran deleite de la radio, el gran Jimy Ortiz Alvear, el mismo que en una servilleta, desayunando, le dijo a Jairo Varela, este es el titulo del disco, ponele música. Ese día nació «Del puente para allá» uno de los mejores temas del Grupo Niche. Cómo era obvio, Varela se lo dedicó a Jaime:»Jimy está es tu música». Gracias Óscar (Domìnguez) por refrescarnos la vida con gratos recuerdos.
    Jorge Santa Medina, Nueva York

  2. alvaro

    *Por foto de los compañeros de Jaime Ortiz
    En la foto de arriba alcanzo a identificar a Jaime Ortíz (QEPD), Jorge Eliécer Campuzano, otro que no se si es Pastor Londoño, o MAO, y los últimos dos Édgar Perea (QEPD), y Antonio Pardo García. Fuera deseable que alguien nos indicara quienes son los otros.
    Álvaro Pinzón

    Del editor. Claro que publicaremos los nombres del grupo de Todelar que estuvo en los Olímpicos de Munich.

    1. leonardo Santana
      Bogota / Millos

      *De Bogotá: Por la foto que ilustró nota de Jaime Ortiz
      De izquierda a derecha:
      Jaime Ortiz (fallecido),
      Jorge Eliécer Campuzano,
      Luis Carlos Escobar (técnico de sonido),
      Javier Giraldo Neira,
      Joaquin Marino lópez,
      Edgar Perea,
      Antonio Pardo,
      Leonardo Santana, Bogotá, hincha de Millonarios

      Del editor. Muy bien Leonardo. Está en lo preciso con los nombres. Transmisión gigante de Todelar, en sus buenos tiempos, de los Juegos Olímpicos de Munich. Saludos.

  3. Pedro Calderón
    Bogotá

    *Para Óscar Domínguez, elegía por Jaime Ortiz
    Primero una sincera felicitación para el señor Óscar Domínguez Gómez por 2 cosas. La primera por recordar a Jaime Ortiz, la segunda por la manera como escribió la nota para recordar lo que fue Jaime Ortiz.

    Recordar a Jaime Ortiz Alvear es retraer una risa por la manera como le «mamaba gallo» a algunas personas entonces ese humor negro (no por Édgar Perea) era único. Las noches de la década de los 80 en la Gran Polémica Nacional de los Deportes (Caracol) no eran lo mismo si no estaba Jaime Ortiz, a lo mejor y sin lugar a dudas fue el personaje principal para llevar este espacio a ser todo un ícono como programa de deportes.

    Siempre recordaré una anécdota que contaba Hernán Pelaez de Jaime y relacionada con Millonarios, después de mucho tiempo que llevaba jugando Juan Gilberto Funes (el Búfalo de San Luis, apodo puesto por el mismo Jaime) y no marcaba un gol con Millonarios en el preludio de un partido Jaime Ortiz tuvo una charla al aire con el presidente de Millonarios y Funes, en esta charla Jaime Ortiz les hizo la siguiente propuesta (era tanta la fe en Funes) que si en ese partido no hacía gol Funes, el presidente renuncia a Millonarios, Funes se iba del equipo y él renunciaba a Caracol. Ese dia el Bufalo marcó e inició toda una racha victoriosa que entre otras cosas lo llevaría directo a River Plate.

    Jaime Ortiz combinaba el conocimiento por el deporte (atletismo y fútbol) un comentarista muy analítico sumado al saber sobre salsa y complementado con apuntes de humor que lo hicieron único en la radio. Nuevamente don Oscar gracias por traer nuevamente su recuerdo.
    Pedro Calderón, Bogotá

  4. *De Bogotá: La amistad Jaime Ortiz (q.e.p.d.)-Julio Sánchez Cristo
    Julio Sánchez Cristo comentaba en alguna ocasión, del porque lo unía tanto con Jaime Ortiz y decía que cuando ambos hacían en Caracol de la Av. 19 con 8va «Salsa con estilo» «El único Show que no tiene Cover» Jaime Ortiz le presentó la que hoy es la esposa de Sánchez Cristo, la señora Letty Martelo quien para esa época, comienzos de los 80s, trabajaba en Mercadeo de Caracol Radio. Por eso el aprecio y esa gran amistad, de estos dos grandes profesionales de la radio»,
    PD. Entre miles de “Amigos” sus mejores amigos dicho por el propio Jaime Ortiz Alvear, eran el Doctor Hernán Peláez Restrepo y Julio Sánchez Cristo.
    Alberto Caicedo L., Bogotá

  5. Uriel Bautista Gamboa

    *De Barranquilla: Una buena elegía
    Por uno de los hombres más carismáticos de la radio colombiana y por ende del deporte, particularmente el fútbol y el atletismo.
    Jaime Ortiz, dejó su huella en los estadios y en las cabinas de transmisión. Hombre que le puso sabor a la vida, condimentada con la salsa, que lo acompañó en cada uno de los momentos de la vida.
    Ojo, hermano Jaime que, seguimos chupando y abrazando la noche con su misterio (después de todo la muerte es lo único seguro y la vida es una secuencia de pasos para llegar a ella).
    Uriel Bautista Gamboa, Barranquilla es un Carnaval.

  6. Orlando Calderón Torres
    Palmira.

    *De Palmira: Ese era Ortiz..
    El de la salsa, Jaime el de los deportes. El hombre del chupe con el Gran Combo, con la Sonora Ponceña, con la Dicupe, con El Grupo Niche o La Fania. Pero también el hombre del basto conocimiento del mundo del Rey de los deportes: el atletismo. Lasse Virens, el policía finlandés que corría los 5 mil y diez mil metros y remataba con la maratón olímpica.

    Con él lo aprendimos. Supimos de Joe Carlos y los atletas estadounidenses que impusieron el poder negro. De Abebe Bikila, el etíope que corría descalzo. Quien va a olvidar al Búfalo de San Luis, a Funes. En ese entonces, era otra radio, mas cálida y humana.

    Hoy Cali ya no tiene salsa en sus emisoras, la desplazaron la chabacanería, el reggaeton y la música popular llena de resentimiento y desilusión. Hoy se anima y se estimula la pobreza regalando mercados, pagando servicios públicos y arrendamientos, así como seguros para motos. La sintonía se gana de esa forma. Mientras los profesionales de la radio tienen que vender pautas o comprar espacios para ser oídos. Como cambió todo.
    Orlando Calderón Torres, Palmira

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