Capsulas de Carreño

En Armenia, el milagro fue del Quindío.

ARMENIA. DIM en el Centenario careció de ideas en mitad de campo y adoleció de asociación  y de efectividad, en esta ocasión el arco custodiado por el veteranísimo  Luis Estacio. Foto @Dimayor.

Por María Victoria Zapata.
Columnista Cápsulas.

 

 

*El único milagro que seguimos esperando con ansia, es la venta del equipo.

Después del excelente segundo tiempo del DIM ante el Once Caldas, que le permitió remontar  el marcador  con anotaciones de Edward López, Diber Cambindo y Vladimir Hernández y  ganar con contundencia y buen fútbol el partido de la décima fecha,  el pasado 17 de septiembre, quedó la sensación de que el debutante técnico Julio Avelino Comesaña le iba a  dar un viraje al juego del equipo, fundamentalmente en materia de fútbol colectivo y atacante.

En nuestro desespero, nacido  de un estéril fútbol rojo que  ya está a punto de completar  cinco temporadas de fracasos y desengaños esperábamos, así la ilusión fuese bastante  frágil, un resurgir del  fútbol  en  nuestro amado Equipo del Pueblo.

 

El DIM  que vimos ayer en el estadio Centenario de Armenia, fue, sin embargo, un calco de ese DIM  acéfalo de tantas jornadas del presente año y de  la casi totalidad de sus partidos jugados en las últimas cinco temporadas. Porque fue un onceno inconexo, con serias limitaciones en marca y defensa,  careció de ideas en mitad de campo,  de colectividad   y de efectividad, en esta ocasión el arco custodiado por el veteranísimo  Luis Estacio.

De nada sirvieron las sustituciones ordenadas por Comesaña para el segundo tiempo. Ni Sebastián Hernández, ni  Leonardo Castro ni Agustín Vuletich fueron solución para un equipo  que arrastra  desde años atrás el pesado lastre de carecer de  claridad en  zona media. Mejoró en tenencia del balón pero no supo que hacer con él. El   Deportes Quindío,  en cambio, armó un férreo y poblado bloque defensivo, cuidó y conservó la ventaja obtenida con la anotación de Filigrana al minuto 12  y se quedó con los tres puntos en disputa.

 

Rumbo a otro fracaso.

Como ha ocurrido desde tiempo atrás con los muy escasos  partidos similares, infortunadamente el triunfo y las mejoras del DIM hace una semana ante  el Once Caldas, en el Atanasio Girardot,  fueron  flor de un día. Anoche, en el Centenario se desvanecieron  el trabajo ofensivo de Edward López y   Vladimir Hernández,  las agallas de David Loaiza  y  Adrián Arregui, el protagonismo de la charla técnica del entretiempo y la vocación de ataque de una escuadra obligada a remontar,  a buscar con insistencia 3 puntos de oro y  premiar el desplazamiento de la numerosa hinchada  roja  que,  ilusionada, viajó a la ciudad de Armenia.

 

Si bien es cierto  ayer se equivocó  Julio Comesaña con la nómina inicial y su central improvisado, con la   lectura del partido  y con los relevos ordenados en el segundo tiempo , los hinchas rojos sabemos que  el gran problema del Deportivo Independiente Medellín trasciende la labor del técnico. Es una  dolorosa realidad gestada, nacida y alimentada por una dirigencia indolente e incapaz, en  la carencia de  metas y objetivos institucionales que se  han materializado de mil formas  en los últimos cinco  años y reflejado, en el mismo período de tiempo, en nóminas cada vez más degradadas en cantidad y calidad.

 

Y   es  muy posible que Comesaña se vuelva a equivocar como ayer, o a acertar como hace una semana,  ante el Once Caldas. El problema no está ahí. Eso lo sabemos los hinchas, como sabemos también que nos acercamos  de manera vertiginosa hacia  una vergonzosa quinta eliminación consecutiva. No importan los rivales a enfrentar. En el caso del DIM, no se puede hablar de contendores fuertes o débiles. Hay que hablar de  un fútbol nuestro sin  colectividad, definición  ni identidad.  Un fútbol  sin sorpresa, cerebro  ni equilibrio en sus tres líneas algo  que saben todos los rivales… fuertes o débiles.

 

Anoche, el milagro  fue del Deportes Quindío. Con un equipo como el nuestro, con limitaciones a granel,  tan poco combativo  y copia fiel  de su incapaz dirigencia,  no nos es posible esperar  confiados el resurgimiento deportivo y la  cada vez más  lejana clasificación. El único milagro que seguimos esperando con ansia, es la venta del equipo. Será la única manera de recuperar ese futuro que poco a poco, y con tanta saña   le siguen arrebatando  al DIM.
[María Victoria Zapata B.]

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2 comentarios

  1. GUILLERMO PINEDA

    29 septiembre, 2021 at 8:03 am

    POR COMENTARIO DE MARÍA VICTORIA ZAPATA

    Buenos días Sra Victoria. En algunas cosas tiene razón pero no en todas. Usted dice que Comesaña se equivocó en los cambios, pero yo le digo ni el mejor técnico del mundo gana con este equipo, eso viene de tiempo atrás, son los jugadores que no quieren, se ve claro juegan sin actitud sin ganas, solo hay 2 o 3 que les duele el equipo, los otros están ahí porque les tocó. Mire los delanteros en otros equipos han sido goleadores y llegan al DIM y fracasan. Y la pregunta es porqué, yo le puedo asegurar que por ejemplo LEONARDO CASTRO en cualquier otro equipo sería goleador, el único que empezó haciendo goles fue VULETICH y mire ya se le pegó la desazón de los demás. No señora esto no es de técnico, es de jugadores no quieren estar ahí.ATT
    Guillermo Pineda, Medellín

  2. Jorge Lopez

    28 septiembre, 2021 at 4:50 pm

    POR COLUMNA DE MARÍA VICTORIA ZAPATA
    Después de ese análisis de la dama de rojo.
    Mi única pregunta:
    ¿El problema del DIM se solucionaba con la cabeza de el Bolillo?? Cabeza que ella pedía.
    ¿El problema es la nómina?
    Creo que Medellín tiene un equipo para estar arañando el octavo lugar y cuando se tiene un equipo tan limitado no se puede gritar a los cuatro vientos, «hay que atacar». No Hay que ser bien tácticos y sacar punto por puntos, no ser tan folklóricos. Así ganaron la Copa Colombia.
    Jorge López, Medellín

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