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Por María Victoria Zapata B.
*Seguiremos luchando por la supervivencia del Decano, por la pronta VENTA DEL EQUIPO y por ese nuevo amanecer.
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Ni siquiera con Jaguares se pudo. Porque ya el triunfo para el Deportivo Independiente Medellín es un lujo, una singularidad o toda una proeza.
Llegó a tal extremo la degradación del equipo, que las vergonzosas presentaciones, con derrota incluida, ante Alianza Petrolera, Equidad y Boyacá-Chicó, lo mismo que los magros empates en el Atanasio Girardot con Deportivo Pereira y Jaguares de Córdoba, no hicieron más que confirmar y reconfirmar que a la nómina roja le arrebataron hasta su más elemental aspiración, hasta la posibilidad de vencer al colero del campeonato.
Al DIM lo convirtieron en un equipo subyugado, avasallado y rendido antes de la pelea. En un equipo perdedor. Al despojarlo de su nómina y de su competitividad, le quitaron, además, todos sus argumentos deportivos y su espíritu de lucha. Lo dejaron huérfano de fútbol, de lineamientos tácticos, de ganas, de alma. Lo dejaron vacío del todo.
El Deportivo Independiente Medellín que vimos ayer ante Jaguares, es el mismo que observamos fecha a fecha, partido a partido. Un equipo amorfo, incoloro, inexpresivo, carente de chispa y de alegría. Y es el mismo que inexorablemente se hunde en el abismo ante la impotencia de unos jugadores incapaces de revertir la gravísima situación y de una afición cada vez más golpeada y humillada.
No dan la cara…!!!
¿Y los directivos? Solo han dado la cara para inventar cuentos, para engañar a la hinchada con estrafalarias historias de procesos y logros imposibles de alcanzar y con retóricas inspiradas en embustes y más embustes.
Hoy, que el DIM se encuentra sumido en un pozo oscuro y del que le es imposible salir a flote de no ocurrir pronto el cambio de propietario, el relevo dirigencial y la reestructuración total que el Equipo del Pueblo pide a gritos y los hinchas no nos cansamos de implorar, el silencio en las oficinas del DIM es total. La entereza, la valentía, el temperamento y el rigor que deben identificar a un dirigente deportivo en todo momento, brillan por su ausencia en circunstancias como la actual en la sede administrativa del DIM.
Esta nefasta y exterminadora administración roja que ya ha demostrado hasta la saciedad, con sus desatinadas acciones, que sus lazos afectivos con Independiente Medellín son tan falaces como el proyecto aquel de los cuatro títulos locales y una Libertadores en los próximos tres años, tampoco se ha tomado la molestia de dar la cara, ni de hablar.
Y no es poco lo que tiene que decir, lo que tiene que explicar. La responsabilidad directa, que es mucha, de los señores Felipe Trujillo, Juan Bernardo Valencia y Jairo Vélez en este caos administrativo. Y es hora de aclarar las razones sobre el desmantelamiento total del DIM y de conocer la posición del señor Raul Giraldo y cuales son sus pretensiones, después de haber acabado en tan poco tiempo con el equipo que dice tanto amar… Su gestión entre los años 2014 y 2016 fue una ilusión fugaz, un embeleco…
Por ellos, por estos directivos sinónimo de destrucción, hoy el DIM es un equipo nublado y oscuro. Es un equipo sin presente. Y es una institución con un futuro tan sombrío como incierto. El 1-1 ante Jaguares ratificó la pobreza que tenemos en nómina y la miseria que tenemos en dirigencia.
Nosotros, la gran mayoría de hinchas, el único activo que le queda al equipo, y proscritos por una dirigencia incapaz y mentirosa, seguiremos luchando por la supervivencia del Decano, por la pronta VENTA DEL EQUIPO y por ese nuevo amanecer que tanto anhelamos para nuestro amado DIM.
[María Victoria Zapata B.]