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 En el DIM, cada partido una tortura. Por María Victoria Zapata B.

MEDELLÍN. Javier Reina, guía del DIM, vs. Jonathan Murillo, zaguero de Jaguares. Melancólico empate a un gol porque los dos equipos están en posiciones bajas. Foto @Dimayor.

Por María Victoria Zapata B.

 

 

*Seguiremos  luchando  por la  supervivencia del Decano, por la pronta  VENTA DEL EQUIPO y por ese nuevo amanecer.

Ni siquiera con Jaguares se pudo.  Porque ya el triunfo para el Deportivo Independiente Medellín es un lujo, una singularidad o toda una  proeza.

Llegó a tal extremo la  degradación  del equipo, que las  vergonzosas presentaciones, con derrota incluida, ante  Alianza Petrolera, Equidad y  Boyacá-Chicó, lo mismo que los magros empates en el Atanasio Girardot con Deportivo  Pereira y Jaguares de Córdoba,  no hicieron más que confirmar y reconfirmar  que a la nómina roja  le arrebataron hasta su más elemental aspiración,  hasta  la posibilidad de  vencer al colero del campeonato.

Al DIM lo convirtieron en un equipo subyugado, avasallado y rendido antes de la pelea. En un equipo perdedor.  Al despojarlo de su nómina y de su competitividad, le quitaron, además,  todos sus argumentos deportivos y su  espíritu de lucha. Lo dejaron huérfano de fútbol, de lineamientos tácticos, de ganas, de alma. Lo dejaron vacío del todo.

El Deportivo Independiente  Medellín que vimos ayer ante Jaguares, es el mismo que observamos fecha a fecha, partido  a partido. Un equipo amorfo, incoloro, inexpresivo, carente  de chispa y de alegría. Y es el mismo que inexorablemente se hunde  en el abismo ante la  impotencia de unos jugadores  incapaces de revertir la gravísima situación y de una afición cada vez más golpeada y humillada.

 

No dan la cara…!!!

 ¿Y los directivos?  Solo   han dado la cara para inventar cuentos, para engañar a la hinchada con  estrafalarias historias de procesos y  logros imposibles de alcanzar y  con retóricas inspiradas en  embustes y más  embustes.

Hoy, que el DIM se encuentra  sumido en un pozo oscuro y del que le es imposible salir a flote de no ocurrir pronto el cambio de propietario, el relevo  dirigencial y  la reestructuración total que el Equipo del Pueblo pide  a gritos y los hinchas no nos cansamos de implorar,  el silencio  en las oficinas del DIM es total. La entereza, la  valentía, el temperamento y el rigor que deben  identificar a un dirigente deportivo en todo momento, brillan por su ausencia  en circunstancias como la actual  en la sede administrativa del DIM.

Esta nefasta  y exterminadora administración roja que ya ha  demostrado hasta la saciedad, con sus desatinadas acciones,  que sus lazos afectivos con Independiente Medellín son  tan falaces como el proyecto aquel de los cuatro títulos locales y una Libertadores en los próximos tres años, tampoco se ha tomado la molestia de  dar la cara, ni de hablar.

Y no es poco lo que tiene que decir, lo que tiene que explicar. La responsabilidad directa, que es mucha,  de los señores  Felipe Trujillo, Juan Bernardo Valencia y Jairo Vélez en este caos administrativo. Y es hora de aclarar las razones sobre el desmantelamiento total del DIM  y de conocer la posición del señor Raul Giraldo y cuales son sus pretensiones, después de haber acabado  en tan poco tiempo  con el equipo que dice tanto amar… Su  gestión entre los años 2014 y 2016  fue una ilusión fugaz, un embeleco…

Por ellos, por estos directivos sinónimo de destrucción,  hoy el DIM es un equipo nublado y  oscuro. Es un equipo sin presente. Y es una institución con un futuro  tan sombrío como incierto.  El 1-1 ante Jaguares ratificó la pobreza que tenemos en nómina y la miseria que tenemos en dirigencia.

Nosotros, la gran mayoría de hinchas,  el único activo que  le queda al equipo,  y proscritos por una dirigencia  incapaz y  mentirosa, seguiremos  luchando  por la  supervivencia del Decano, por la pronta  VENTA DEL EQUIPO y por ese nuevo amanecer que tanto anhelamos para nuestro amado DIM.
[María Victoria Zapata B.]

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