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Por María Victoria Zapata B.
Columnista Cápsulas.
En el DIM, no basta con el triunfo.
Un gol de Jaime Peralta, al minuto 72, le permitió al DIM derrotar al Deportivo Pasto y cortar una racha de cuatro juegos sin victoria en el campeonato. Lo que no “cortó” fue su deplorable presente.
Porque el triunfo, 1-0, no fue suficiente para tapar la paupérrima campaña del Equipo del Pueblo, ocultar su escaso rendimiento, ni para borrar su bajísimo nivel de juego, tanto individual como colectivo.
Anoche, al igual en las fechas que han precedido en el actual torneo, el fútbol rojo careció de evolución, dinamismo y volumen de ataque a pesar de las sustituciones y el ligero cambio de actitud observado en el período complementario.
El que vimos ayer, ante el Deportivo Pasto, fue el mismo DIM plano, desordenado, lento, sin ideas ni profundidad, con un fútbol asociado cuasi inexistente y con las mismas y protuberantes fallas en todas sus líneas que se han evidenciado en las 9 jornadas transcurridas del campeonato.
Un DIM que, no obstante el módulo ultradefensivo del rival, se vio en serios aprietos con los contragolpes nariñenses, especialmente en el período inicial, que le dieron protagonismo al arquero Eder Chaux, al neutralizar las opciones de Kevin Londoño y Santiago Tréllez.
Ayer volvimos a ver en el Atanasio Girardot un DIM huérfano de fútbol, de motivaciones, de armadores, de pensadores y de caudillos en el terreno de juego, un DIM que aunque marcó un gol que le alcanzó para la victoria, no generó alegría, tranquilidad ni ilusión.
Para rescatar los 3 puntos que, de momento, le permiten al DIM escalar unas cuantas posiciones en la tabla. Igualmente el trabajo del autor del gol, el delantero Jaime Peralta, lo mismo que el de los juveniles Malcolm Palacios y John E. Montaño.
Finalmente, esta victoria ante el Deportivo Pasto, tercera del DIM en el campeonato, tercera en condición de local y tercera por marcador 1-0, no produce tranquilidad alguna en cuanto al funcionamiento y comportamiento del DIM en la gramilla.
Los vacíos, las deficiencias y las carencias se agudizan partido a partido. Y las preocupaciones también, por cuanto no se avizora un cambio significativo en un equipo que continúa sin rumbo, faro ni metas, y sin un onceno competitivo.
No basta con un triunfo, en un partido en el que se volvió a carecer de todo. El déficit en fútbol, en nómina y en combatividad es altísimo, y el equipo continúa con sus saldos muy en rojo, lo mismo que la ilusión. La pobreza del DIM es total.
[María Victoria Zapata B.]
