En el DIM se necesita más que un triunfo.

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Por María Victoria Zapata B.. //
Columnista Cápsulas.. //

Por fin ganó el Deportivo Independiente Medellín en Liga y tuvo un leve respiro en materia de resultados.  Con anotaciones de Didier Moreno, al minuto 16 de, Alexis Serna, al 53, y de John Montaño, un golazo,  al 55,  derrotó  3-1 al Cúcuta Deportivo, que marcó  su único gol en acción de penal  en tiempo de reposición del período inicial.

En su juego de la sexta fecha  y en condición de visitante, el DIM  enfrentó a un cuadro rojinegro  que  también  muestra severas limitaciones en nómina, especialmente en zona defensiva, no registra victorias en el presente campeonato y ayer jugó en inferioridad numérica desde el minuto 43, por la expulsión del delantero Jhonathan Agudelo.

Para  Independiente Medellín era imperativo ganar. Era su única opción. Y lo hizo con tres goles, poco  fútbol y una ambición que se  diluyó después del golazo de Montaño que aseguró el triunfo rojo en el General Santander.

Y fue una victoria  que contribuyó a aligerar  un poco la carga mental y emocional de los jugadores en el gramado, que es bastante pesada en este momento, lo mismo  que en el cuerpo técnico del DIM.

Sin embargo, es un triunfo que no  puede ocultar la grave problemática por la que atraviesa el DIM 2026, que ayer también se materializó, especialmente en el primer tiempo,  en un cuadro rojo  sin confianza, sin solidez defensiva,  sin ideas y sin ambición.

Tampoco podemos desconocer que este  Medellín es un equipo con grandes vacíos en su nómina, plano, predecible, con un fútbol que no cautiva ni enamora, y que, además,  no  produce alegría, no genera tranquilidad ni le da rienda suelta a la ilusión.

Por ello, aunque la victoria ante el Cúcuta Deportivo le permite al DIM un alivio a las tensiones en jugadores, técnico  e hinchas,  sumar tres valiosos puntos y ascender algunos escaños en la tabla, no oculta la amarga realidad ni devuelve la confianza ni empatía  arrebatadas a la afición.

Hace falta más que un triunfo. Hacen falta una nómina cualificada, unos jugadores comprometidos y con sentido de pertenencia, un cuerpo técnico que encuentre  otra vez su norte y una dirigencia para la que sus aspiraciones personales ($$$$$) no se antepongan a las institucionales y la jerarquización del DIM.

Hoy, infortunadamente, no tenemos nada de eso. Y no confiamos, no creemos, ni  vislumbramos  las  anheladas estrellas que engalanen nuestras insignias poderosas, el escudo y  la bandera. Solo vemos un uniforme cada vez más degradado- como ese que vistieron  anoche-  un equipo venido a menos en todo sentido, y una dirigencia que lo convirtió en el negocio de unos pocos.

Por ello, la victoria  ante Cúcuta Deportivo, en el General Santander, tendrá que venir aparejada con resultados similares en lo que resta de Liga, con fútbol, ganas, ambición, estructura táctica, acciones, decisiones y cambios drásticos que señalen fecha a fecha, partido a partido, otro rumbo para el DIM.

Hoy sabemos que  por lo menos se logró  el primer triunfo en el campeonato. Y sabemos, así mismo, que con ese 3-1 no basta.  El  DIM y su hinchada necesitamos más.

María Victoria Zapata B.

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